La teoría dice que antes de las carreras hay que descansar. La luz de este veranillo tardío me lo impide. Ascensión a un puerto que recorro varias veces al año en coche. Bonito, más durillo de lo que intuía y con alguna rampa interesante. La próxima vez que me acerque por allí, que no será a mucho tardar, lo subiré corriendo.
La semana pasada se celebraron los Campeonatos del Mundo de Ciclismo. ¿Para cuando la modalidad "con mochilón a la espalda"? Casi 90 kms con mi inseparable amiga. Eso sí, mis ruegos a Eolo surtieron efecto. Sus invisibles manos me posaron en Salamanca en apenas un instante. Os cuento un secreto...esto no lo repito.
A Candelario, uno de mis pueblos más queridos, voy varias veces al año. Sin embargo, había un lugar cercano al que no volvía desde hace más de veinte años. Entonces, cuando acampábamos allí los dagales del "deporte", antes de que construyeran la piscina, nos bañábamos en una poza oculta.
No sé si será cosa de los neutrinos y los viajes en el tiempo que llenaron páginas estos días pero si me concentraba, casi, casi podía ver sobre esta piedra a un Atalanta, a un Txero, a un Plato53, a una Ana Cristina con apenas diecisiete añitos. Nostalgia agradecida, de la que saboreas con gusto. Recuerdo perfectamente que entonces escuchábamos allí mismo "Temporary Thing" de Lou Reed, de su disco "City Lights". Parece una broma que sólo recuerde un título tan apropiado para el post.
El reflejo del espejo ha cambiado bastante.
El día que, cuando acabe un concierto de los que me marcan, no trate inmediatamente después, de subirme al escenario para hacerme con la lista de canciones, seguro que habré perdido mucho por el camino.
Ya sabéis, "a mi manera". No es la mejor ni la más prudente pero es la mía. La canción de Frank era demasiado previsible. Os dejo la divertida y potente versión, además de muy apropiada para el personaje, de Sid Vicious.

