martes, 8 de noviembre de 2011

Maratón de Oporto, "sub3" al modo Krupicka


No hay suspense. La mayoría ya conocéis que hubo final feliz. 2:58:35. Puesto 111 de los 1.545 que entraron en meta. Este dato sí que me sorprende. Al cruzarme con la cabeza de carrera, es cierto que tenía la impresión de que no me precedían muchos atletas y todos me parecían corredores curtidos, pero nunca imaginé que estaría tan alante.


No voy a insitir. Ya os conté que ha mucho tiempo tenía el sueño de bajar de las tres horas pero pocas veces había estado cerca. Hace muchos años, 3:01 en San Sebastián, un "3:04" en Sevilla, un "3:06" en Asturias. En 2011 a una eternidad del tesoro, 3:14 en Badajoz y 3:10 en Sevilla.



Comienzo por el título, Krupicka es un corredor americano de montaña al que se suele identificar rápidamente por su barba y melena de iluminado y porque a menudo corre sólo con el pantalón, sin camiseta. Ya sabéis, el mundo de la montaña es muy "dao" al rollo espiritual, a la "conexión" con la naturaleza, a la filosofía de saldo de centro comercial Sí, sí, yo me río, me río... pero ya sabéis que a mí todo eso me toca muy cerca,y cuanto más subo al monte, más lo entiendo. La idea es diferenciar la realidad de la impostura o de la mera estrategia comercial.


En fin, que el tema del maratón no tiene nada que ver con todo esto sino que la relación viene de que ayer me hice casi todo el maratón a la guisa del fulano de la foto, en pantalón corto y sin camiseta.



Con Michel, un amigo que acabó la carrera tan o más contento que yo.

Mis razones. Uno de los mandamientos del maratoniano es el de no estrenar nada el día de la prueba. Si una prenda te da problemas, correr 42 kms. con ella, puede convertirse en una tortura. Bien, yo me compré una camiseta y un pantalón por cuatro duros en la feria y los estrené el domingo. Hacía más calor del que yo pensaba. Yo quería frío, más frío. En distancias cortas me da lo mismo pero en "larga" sé que el calor me tritura. Cuando llevaba cinco kilómetros, ya me dije que aquella camiseta era una manta y que iba a prescindir de ella. En el 9 me la quité y allí se quedó.

Más tarde fui consciente de que me encantaba correr así. Resultaba muy agradable y refrescante sentir en todo tu cuerpo el abrazo de la brisa. Casi me sentía como un indio. Aunque parezca más un espontáneo que un corredor serio, no descarto abonarme a correr así en carreras largas. Quizá haya que hacerse unos tatuajes y hasta depilarse para que todos te conozcan y hasta alguna marca de las raras te pague las zapatillas.



Aunque parezco animado en la foto de la salida, no las tenía yo todas conmigo. Las más de doce horas de pateo de Oporto del sábado me parecían como poco, temerarias, pero en ese sentido, un viaje así no me lo puedo plantear de otra forma. No puedo irme a Oporto y quedarme sentado. Va en contra de mi naturaleza. Tal vez todo ha empezado a rodar porque escucho a mi cuerpo y le doy lo que me pide y le exijo o mejor dicho le dejo de exigir cuando él me avisa. Simplemente intento hacer lo que me hace sentir bien.


Cuando comenzó la carrera trataba de animarme  mirando fijamente el globo de las tres horas y dando palmadas. ¡ROCK AND ROLL! El principio es muy duro. Una rampa larga y dura que todos intentamos recorrer demasiado deprisa. Mi globo sale disparado y hasta el Km. 4 no lo alcanzo. Después ya sabéis, la anécdota de la camiseta. Circulamos al margen del río.hasta el caso urbano (Km. 17).


El recorrido es bueno aunque no idóneo como los de Sevilla o San Sebastián. Hay unos cuantos tramos de pavés, alguno de ellos en cuesta al paso por la ciudad y al otro lado del río que hacen bastante daño. Marché con la liebre hasta la media maratón donde pasamos con un tiempo de algo más de 1:29. Aunque no me sentía especialmente bien, me dije que íbamos muy justos, que necesitábamos algo más de colchón y decidí adelantarme, también por correr algo más cómodo ya que la parte de la carrera que discurre al  otro lado del río, tras un emocionante paso por el emblemático Puente de Luis I, es demasiado estrecha y en algunos tramos había demasiada congestión, incluso con riesgo de caída.


LLegando al Km. 27 me noto flojear y sobre todo noto las piernas pesadas, algo doloridas. Es la falta de alguna tirada larga como Dios manda. Sin embargo, trato de concentrarme y seguir manteniendo los ritmos en torno a 4:15. Al paso del tunel que nos devuelve a la ciudad, atrona Bob Marley y notándome cada vez más lento y que mis pies cada vez pesan más, me digo que tengo que ser ligero, que tengo que ir suave, fácil, que todo esto es más espiritual que cuestión de fuerzas. El reggae me ayudó.  Más mal que bien, debí conseguirlo. A pesar de un fuerte viento en contra que sopló a lo largo de todo el  río hasta el Km. 40 y un par de repechos que hicieron daño de verdad, seguí adelante, pasando atletas y apretando un poquito más hasta la larga recta de meta en subida en la que traté sin éxito, de engancharme a un atleta portugués del que yo había tirado en el plano y que me animaba a voces para que no me soltara.

Nada me quitará ese recuerdo, esos kilómetros finales animando a todos los que iba dejando atrás, esa recta de meta infinita y cuesta arriba en la que jadeando como una locomotora, no podía dejar de sonreir y dar las gracias a todos los que me animaban. Fue algo tremendo. Un subidón natural. Endorfinas en torrente. Y sí, por unos instantes, al entrar en meta, me emocioné de verdad.

Curioso que de los 46 maratones que llevo, en el más rápido que he corrido, ha sido en el que probablemente haya acabado más entero, sin síntomas de agotamiento, sin dolores y sin problemas de estómago a pesar de los tres geles que tomé.


Mis compañeros de aventura. Michel consiguió su mejor marca. Se lo merecía más que nadie. Juanlu y Santi consiguieron la medalla a pesar de llegar tocados.


Aunque me parece igual de difícil que antes, me siento con margen de mejora. Tal vez alguien pueda pensar que tras haberlo conseguido, ahora lo veo más fácil o asequible. No es así. En un maratón son muchos los factores a tener en cuenta y es difícil mantener esos ritmos durante tanto tiempo. Seguiré en ello y seguiré a mi manera, sin planes, sin series y haciendo lo que me apetece. Por ese camino veo factible bajar esta marca aunque ya no es algo que me quite el sueño que sí era bajar de tres horas. Tal y como yo entiendo el deporte, bajar dos, cinco minutos, me preocupa poco. Prefiero trabajar para completar Sables o Spartathlon que para rebañar unos segundos. Hombre, sí me haría ilusión bajar el 1:20 en media aunque eso no lo veo tan claro. Sin un trabajo específico de calidad me parece difícil, pero se intentará.


2011 ha sido un buen año. Me había propuesto aprobar dos asignaturas pendientes. He conseguido ambas. Un inmerecidísimo Oro en Quebrantahuesos ya que no había entrenado nada y bajar de tres horas en maratón. En 2012 hay que quitarse la espina del Ironman. Estos dos años no lo he intentado más que nada, porque no cuadraron las fechas.

Os dejo un vídeo de Krupicka para que conozcáis al personaje y otro de uno de los cantantes que mejor me hace sentir cuando lo necesito. Es curioso que con lo que me gusta, sólo haya pasado por aquí en una ocasión. Es Josh Rouse. Orfebre pop con influencias en tiempos country, ahora bossa. Se enamoró de la luz mediterránea y de una valenciana y por aquí se quedó. Hasta las canciones tristes suenan cálidas y achuchables cuando él las canta. Banda sonora para un fin de semana perfecto. En un par de días pongo unas fotos de Oporto y os cuento algo. Un adelanto.





Hoy sí que sí, "¡¡YO SOY ESPARTACO!!"

viernes, 4 de noviembre de 2011

Dos cartuchos


3 horas. La barrera.  Cualquier maratoniano popular sabe de qué hablo. El sueño de muchos corredores. Mi sueño de muchos años que finalmente en los últimos tiempos se fue quedando atrás como un imposible. Mi desorganizado y escaso régimen de entrenamientos así como la negativa de mis gemelos a soportar sesiones continuas de asfalto, prácticamente me habían hecho desistir de tomar en serio el éxito de la empresa.,

Sin embargo a día de hoy, vuelvo a tenerla en el punto de mira. Los ritmos de las últimas medias maratones me han hecho recuperar la ilusión. 1:24/1:21/1:23 en teoría deberían dejarme cerca del puerto que anhelo, sobre todo por las buenas sensaciones que he tenido a largo de las carreras y lo entero que he finalizado las pruebas.

Sé que me falta algún rodaje largo de más de dos horas. El Maratón de Montaña de Torrejoncillo queda ya muy lejano pero tengo dos posibilidades, dos balas en la recámara. Oporto este domingo y San Sebastián el día 27. Si no lo consigo en la primera oportunidad, tal vez me sirva de entrenamiento largo para el ideal circuito de Donostia.

En todo caso, triunfe o fracase, siempre es una buena ocasión para visitar dos de mis ciudades preferidas. 


Creo que una de las razones por las que he recuperado la forma y la chispa es que tras el verano he entrenado con algo más de regularidad gracias a que una curiosa mañana me di cuenta de me encantaba correr y hacer deporte. A veces, con personas ajenas al mundillo, parece que tienes que justificar por qué entrenas o tratar de explicar que no estás loco. Hago lo que me gusta porque me hace sentir bien y adoro todo lo que rodea al mundillo, desde el entorno y los viajes a los amigos y compañeros. No hay más. Aunque muchos no lo entiendan, comulgo con el que cuenta que ponerse a prueba a todos los niveles, mide la intensidad de una vida. El mejor combustible para mi motivación, la verdadera locomotora. Parece simple, no es algo que echara en falta pero ahora, con la ilusión inundándome, si eres consciente de que antes no lo tenías. A veces nos centramos en los problemas y aspectos negativos y olvidamos todo lo bueno que nos rodea. 



Separados por un océano y seis horas de diferencia, el Doctor Ironman pondrá su empeño en una empresa similar. Anda mejor que yo y bajará con solvencia de las tres horas si no se lía con la multitud del maratón más grande. Mucha suerte, David. Nos vemos en el Ruéu.

Hace unas semanas decía que no era capaz de encontrarle el encanto al asfalto y heme aquí, tras tres fines de semana consecutivos de medias maratones y con dos maratones a la vista. No os voy a engañar, me ha gustado correr a esos ritmos y sentirme veloz pero tal vez lo he soportado porque lo he conseguido compaginar con algo de montaña cada semana. Béjar, Gredos, Médulas, Monfragüe, Rebollar me oxigenaron y estoy seguro me hicieron más fuerte. Amo las montañas, me dan la vida. Ningún lugar me hace sentir tan pleno. Me ha gustado el vídeo de Kilian en el que explica por qué se retiró en su primera carrera y canceló otro compromiso en Sudamérica. Simplemente se dio cuenta de que estaba olvidando por qué corría y regresó a la soledad de sus montañas más cercanas. Ahí está todo, ahí está el secreto. Lo mejor son las palabras de su madre contando historias del Kilian más dagal.



Hay otra razón por la que quiero marchar hoy. El mar. Este año no lo he visto y me apetece sentarme en silencio en la playa. No es tiempo de los relatos que cuentan Manel pero su magia permanece intacta.

El lunes os cuento.


jueves, 3 de noviembre de 2011

De "tapering"


Para los ajenos al mundo del deporte, les cuento. "Tapering" es el proceso en que un deportista serio, baja volumen de entrenamientos cuando se acerca la fecha de una competición. El domingo tengo una marcada en rojo y estos días toca poca cosa. No es que  las semanas previas haya entrenado como un burro ya que al competir cada domingo, el día "pre" y el día "post", apenas hacía nada. Durante el puente, además de tomar demasiadas cervezas, el viernes subí al Pozo de los Moros, un entreno duro de montaña de alrededor de hora y media. Batí mi marca en la subida casi sin enterarme ni pretenderlo. Fuerte, sin novedad excepto la de darme un costalazo de aúpa bajando por una pista forestal sin complicaciones, mientras me encandilaba la luz del sol que se filtraba entre las hojas de los robles.


El sábado, nada de nada. El domingo, Media Maratón de Tordesillas. Quizá demasiado cerca de Oporto pero había ganas. El lunes rodaje tranquilo de media hora con una amiga y por la noche Halloween. Qué peligro.


El martes paseo por el monte. A pesar de tenerlo cerca de casa, años hacía que quería conocer las ruinas del Castro de Irueña en el corazón del Rebollar. Restos prerromanos y romanos situados cerca de Fuenteguinaldo.


La yegua. No se aprecia pero una parte es la cabeza y la otra las patas. 

Afloraciones de muralla, pequeños sarcófagos, bases de columnas. Más que las piedras, fascina ese entorno formado por los robledales del Rebollar, marco ideal de cierta ascendencia romántica decimonónica e increíblemente desconocido para albergar las huellas del pasado.


No es fácil dar con el asentamiento. De hecho, deambulando por el bosque, casi nos volvemos sin encontrarlo. Sólo afloran pequeños restos de la probable abundancia bajo tierra.


Ayer, tras el diluvio universal en las Hurdes, media horita de carrera a las diez de la noche y hoy trataré de hacer una hora cuadrándolo entre trabajo, inglés y primera reunión para la Media Maratón de Ciudad Rodrigo  de 2012. Mañana ya anunciaremos fecha. Después descanso hasta el domingo.

En la cena del Halloween surgió el tema de "Nevermind" de Nirvana. Hace unas semanas se conmemoró el 20 aniversario de su publicación. Yo escuché la noticia y se la comenté a un amigo, completamente convencido de que eran diez años los del niño bajo el agua. Me costó convencerme de que hacía veinte años. Dios, cómo pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando me regalaron ese disco, no tan decisivo él como toda la ola que encabezó y en la que yo tanto participé. 

A propósito, qué bonitos eran los vinilos.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Media de Tordesillas, en busca de la velocidad

LLegamos al final del camino. 1.23:40. Puesto 70 de 589 llegados a meta en una media más dura de lo que parece a primera vista. Corrí bien, disfruté de mis ritmos pero aún manteniendo la velocidad, me faltó algo de chispa en la segunda mitad. Tal vez el duro y largo entreno de monte del viernes por la tarde, le privó de frescura a mis piernas. He acabado muy contento con mis tres medias de asfalto. Disfruto de la carrera a pie como hacía tiempo. Tengo ilusión y estoy motivado. Me he notado rápido pero siempre queremos más. No sé si es un espejismo pero me noto con margen. Ahora cambio a larga distancia pero en los próximos meses trataré de encontrar mis límites, trabajar mi potencial real. En las medias de primavera intentaré bajar de 1:20 ¿Por qué no en mi pueblo? Sería el marco ideal. 

Siempre es un placer compartir afición. Fotos con alguno de los que pasaron por allí.



Con Ángel Luis, Manu, Agus y María Jesús.



Con Michel y Juan Luis a los que volveré a ver el domingo en Oporto.

Por allí corretearon también David, con el que compartí unos kilómetros pero que me dejó tirado cuando puso el turbo, Miguel Ángel del Rincón Oeste que también me pasó por encima en los últimos kilómetros y Yayo, Fito y Enrique.

Como ayer se celebraron los Santos, dejo "People who died" de Jim Carroll Band, el grupo del alocado y autodestructivo poeta americano.


"¡¡YO SOY ESPARTACO!!"

lunes, 31 de octubre de 2011

Hablando de Dios


Hoy es una noche especial. Mañana día para recordar a los que marcharon. Canciones espirituales de dos de los personajes más fascinantes de la historia de la música popular, Marvin Gaye y Brian Wilson. 




Estas canciones son capillas dentro de las catedrales pop que fueron los discos que las contenían. Discos capitales que demostraron que el pop o el soul no eran mero entretenimiento. Obras visionarias, arriesgadas, complicadas, profundas, de largo recorrido. Nunca acabarás de desentrañar su mensaje por completo. Ni "What´s going on?" ni "Pet Sounds" pueden faltar en la discoteca de un verdadero melómano.

Acabaron mal. A Marvin lo mató su padre. Brian perdió la chaveta aunque finalmente se entonó.

Que paséis buen noche. No bebáis demasiadas cervezas. Yo probablemente sí.




"Nada ocurre que no esté escrito, hay que dar tiempo al tiempo"

viernes, 28 de octubre de 2011

No volveré a ser joven





Sin tiempo, os dejó un poema de Gil de Biedma que recordé en este gran blog.


No volveré a ser joven


Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
como todos los jóvenes,
yo vine a llevarme la vida por delante.


Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
envejecer, morir,eran tan sólo
las dimensiones del teatro.


Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.


Y si os parece poco, de postre un trozo de historia del rock and roll, Pearl Jam y Neil Young. He visto el vídeo varias veces y no consigo dejar de  emocionarme. Un jodido vendaval. Veneración por el abuelo. No volveré a ser joven. Y digo yo, que a Dios gracias. Aunque esta canción me trae recuerdos de años mozos, no siento nostalgia. Cuán mejor persona soy ahora en todos los sentidos. Apurando la vida con pasión. Siguiendo su  máxima, "Keep on rockin´" Buen fin de semana y no lo olvidéis, ¡¡ROCK AND ROLL!! A saco.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Sobrevolando Monfragüe


Otra Media que elijo porque me apetece explorar qué hay alrededor. Esta vez bajo solo, al mediodía del sábado. Me informo sobre las rutas más usuales. Es lógico que las estimaciones de tiempo a mí normalmente me parezcan demasiado generosas pero en Monfragüe parece que están diseñadas para personas con una seria discapacidad. Caminando ligero, entre el sábado y el domingo después de la Media, casi sin querer, me las hice todas.

Merece la pena una visita más detallada. Os dejo algunas fotos.




 Parque Nacional, animales a sus anchas.


Pero ellos, justo ésos que no se ven, son los reyes.


Te puedes quedar embobado contemplándolos planear a tu lado tan enormes, elevarse o descender sin mover sus gigantescas alas. La elegancia de lo sencillo. 


De pronto pliegan alas, abren el tren de aterrizaje de sus poderosas patas y se precipitan en un picado que aparenta suicida contra el roquedo.


El Tiétar y el Tajo.




Ascensión a Cerrro Gimio. Me estoy comenzando a preguntar si soy incapaz de ir a un sitio despacio."Prohibido correr", me digo. Un paseo, un paseo... pero la camiseta me delata. 

Siglo XVII. El Puente del Cardenal para cruzar el Tajo sin barcazas.




Después de la Media, después de la cerveza, en lo alto del Castillo, siesta arropado por el silencio y un sol esquivo. Mientras cierro los ojos, los buitres planean sobre mi figura tan cerca, tan cerca...


Monfragüe. Alfombra que invita a volver a no mucho tardar. Esta vez con prismáticos.

Para este post, una bonita canción campestre de unos chicos de pueblo, leoneses para más señas, The Bright

martes, 25 de octubre de 2011

Margin Call, realidad inventada



2008, el año de inicio de la crisis. Después de los documentales explicando el colapso, llega la ficción. "Margin Call" es la primera que yo conozco.

Focos sobre una espacio tan reducido como el escenario de un teatro en el que un puñado de grandes actores desentrañan las horas de un día, de otros "idus de Marzo" que cambiaron el mundo para siempre. Los entresijos de una tragedia anunciada para ellos, inesperada para todos los demás.

Retrato de personajes con traje que casi adivinamos clones pero que no lo son. Despiadados y sin principios. Sí, la mayoría. "Trepas" y abducidos por un mundo absorbente y cerrado que demanda el hambre de éxito continuo nunca satisfecho, el ascenso, el poder, el dinero en una espiral de tensión y ansiedad imparable. Sin embargo el cliché tiene fallas. Los hay con escrúpulos, aunque finalmente claudicarán. No les queda otra opción. Son los que tratan de buscar la felicidad en un mundo paralelo, en la pureza de las emociones reales.

Son los reyes de la montaña imaginaria. La cima del zigurat. Respetados socialmente y económicamente privilegiados.

Montañas de dinero que se difuminan en nada. Un personaje describe en un instante en qué se gasta más de dos millones y medio de dólares al año y te da la impresión de que es cierto, el dinero no llega para nada. Entendible su pánico a perder sus tronos. Recordé  un reportaje que leí el año pasado sobre la influencia de la crisis en el mundo de los ejecutivos de la "city" londinense y la incapacidad para hacer frente a desorbitadas deudas a las que se esclavizaron durante los años de bonanza. 

Su trabajo es extraño. Varias veces lo describen y ellos mismos se hacen preguntas. Un apestado, un expulsado del sistema recuerda con nostalgia que en una ocasión construyó un puente y lo entiende como algo que da sentido a su vida, que sirvió para algo, que sirvió para alguien. Ahora no tiene claro a qué se dedica y a quién ha beneficiado todo su trabajo y esfuerzo.

La empresa, una especie de banco de inversión, un trasunto de Lehman Brothers se dedica a ganar dinero y tienen claro qué va a pasar, el cataclismo que se avecina y que se llevará por delante a todos, clientes y colegas. Conocen la secuencia de la cuenta atrás del terremoto. Lo único que importa es la supervivencia y adelantarse a todos los demás. No importan los métodos. Los valores no existen.

El discurso final de Irons a modo de coda, es clarificador. El capitalismo sufre crisis periódicamente. Enumera crisis desde el Siglo XVII. No hay que dramatizar. A a un lado están los poderosos, al otro todos los demás. Nada va a cambiar.

No es una película redonda pero si te interesa el tema, te gustará.

"La situación es catastrófica pero no seria" (Puesto austriaco en el frente durante la Primera Guerra Mundial)

lunes, 24 de octubre de 2011

Media Maratón Riberos del Tajo, tocando los límites


Mi mejor tiempo en media maratón data de alrededor de 1996. 1:19:54 en una Media de Zamora probablemente mal medida. Quince años después soy cien veces mejor atleta. Sé en cada momento qué le puedo exigir a mi cuerpo y qué no. He ido más lejos de lo que nunca hubiera soñado entonces. Sin embargo sé que estoy ensamblado para el largo recorrido. Duro para el ultrafondo. Nunca creí que volvería a moverme a la que yo considero alta velocidad en una carrera de fondo.


¿Qué ha cambiado? Cuando pensaba en objetivos para 2012, Valentín me planteó el más duro de todos, la última frontera. Soy consciente de que estoy muy tierno para alcanzar esa meta pero por otra parte.... ¿por qué no? Se trata de saber hasta dónde llegarás y por lo menos haré turismo. Aún falta un año pero desde que la idea ronda mi cabeza, me digo a mí mismo que planteándome el deporte al estilo atalantiano, no puedo llegar muy lejos ese día de Septiembre.

Consciente de que no soy hombre de planes de entrenamiento ni series, decidí simplemente entrenar, poco o mucho, dependiendo de tiempo o apetitos, pero entrenar regularmente.

Mes y medio y ahí están los frutos. He ido subiendo escalones poquito a poco, haciendo en cada carrera casi, casi, lo que pretendía. Ayer, 1:21:46. Puesto 35 de alrededor de 400 inscritos.

De la carrera ya sabéis, poca cosa, como siempre. Unos días antes me enteré que la media tenía un perfil favorable. Sin embargo, mi impresión es que no es una media fácil, más bien dura. Bajas un par de kilómetros al comienzo pero hasta el Km. 11, no paras de subir repechos. Algo más de dos kilómetros de acusado descenso final hasta meta sí que ayudan a enjugar la sangría de segundos perdidos en las numerosas cuestas pero para hacer marca, prefiero un perfil llano.

Entre algún episodio de fuerte lluvia, sensaciones positivas Evidentemente vas forzado, pero como dice Perico, "sufriendo a gusto". Pasamos el "diez mil" en 39:03 y mantuve un ritmo bastante uniforme a lo largo de toda la prueba. No he percibido síntomas de agotamiento o disminución de fuerzas lo que me anima cara al maratón, una aventura totalmente diferente.

Creí que iba a correr solo pero me encontré con muchos compañeros de fatiga.


Conocí personalmente a Miguel Mij Mij, colega bloguero que pulverizó su marca personal.


No esperaba a nadie de Ciudad Rodrigo pero allí me encontré con José Antonio, Didi, Chago y un sorprendente debutante, Agustín, que consiguió completar con éxito su primera media maratón. ¿Sabéis que cuando vi la clasificación antes que a mí, busqué a Agus para saber si había terminado? Más contento que yo estaba.


¡Y Santi! ¡Qué sorpresa! Tampoco sabía que corría. Un café antes. Medio litro de cerveza después. Me subí al Castillo de Monfragüe para que se me espantara.

Y más gente que no sale aquí, Humberto que el animalito hizo tercero -aunque bien sabe él que es mucho más prestigioso ser "finisher" de la afamada "Verracada Nui!!"-, Antonio en su vuelta a los ruedos después de una temporada parado -ya sabes, información sobre vuestras jaramugadas al correo de la derecha-, las chicas de Béjar -a Merce es que la veo en todos lados- o Jesús, a quien conocía por motivos profesionales y del que desconocía sus aficiones atléticas.

Por si alguno no sabe por qué nos gusta sufrir. Esa sonrisa lo dice todo


Mañana os pongo unas fotos de Monfragüe que entre el sábado y el domingo me hice todas las rutas.

I am happy...."¡¡YO SOY ESPARTACO!!" and  I sing... "NA, NA, NA, NA NANANA..."