viernes, 15 de noviembre de 2013

Tertulia: "Del deber de la desobediencia civil"



Nueva sesión de tertulia conmigo mismo. Henry Thoureau es uno de esos personajes cuyas palabras son usadas a menudo para  tratar de encarar la vida al margen de lo establecido o convencional, puede que en una forma más pura y rica. Excéntrico, germen del Anarquismo, una suerte de eremita cuyos pensamientos influyeron poderosamente en el mensaje y vida de, por ejemplo, Gandhi ("Sé el cambio que quieres ver en el mundo").

Idealista hasta lo utópico, consideraba el gobierno como un mal necesario. Como un antiguo romano, para él la virtud recobra su significado cuando se liga al hombre. El ciudadano ordinario tiene un código moral muy superior al del gobierno al que debe fidelidad. La falsa idea de que el Estado existe para protegernos se ha desintegrado mil veces. Sin embargo, mientras el hombre carezca de seguridad y confianza en si mismo, el Éstado prosperar que puede existir gracias al miedo y a la incertidumbre de cada uno de sus miembros.

La verdadera jungla no está fuera, quién sabe dónde, sino en la ciudad, en la metrópolis, en aquella compleja telaraña en que hemos transformado la vida, y que solo sirve para limitar, estorbar o inhibir a los espíritus libres. Tenemos que abrirnos camino con el hacha. Basta que un hombre crea en sí mismo y encontrará el camino de la existencia.

Todo es difícil y se vuelve más difícil, incluso, cuando decidimos vivir a nuestro aire. Vivir nuestra propia vida sigue siendo el mejor modo de vivir. "Las ocasiones de vivir disminuyen en la medida en que crecen los medios"

LLevad una vida ejemplar, enseguida, en cada instante, al máximo de vuestras capacidades, e indirectamente, inconscientemente, lograréis la forma de gobierno más cercana a lo ideal.

Era demasiado religioso para tener algo que ver con la Iglesia y demasiado hombre de acción para tomar parte activa en la política. Era de una riqueza espiritual tan grande que no pensó en amontonar bienes, tan valiente, tan seguro de sí mismo, que no se preocupó de la seguridad de la protección. Abriendo los ojos descubrió que la vida proporciona todo lo necesario para la paz y la felicidad del hombre; solamente hace falta usar lo que tenemos al alcance de la mano. "La vida es generosa", repite cada momento. "¡Tranquilos! La vida está alrededor, no allá, no en la cima de la montaña."

Solo viviendo a tope, lograremos honrar su memoria. No intentemos imitarlo, superémoslo. Cada uno de nosotros debe llevar una vida completamente diferente.

La mayor parte de lo que habéis leído procede del panegírico que es el prólogo del ilustre Henry Miller. De la misma forma, me limitaré a utilizar extractos del libro pues la considero la mejor forma de reflejar qué es "Del deber de la desobediencia civil".

Evidentemente, por mis inclinaciones, reconozco al personaje como inspirador, pero respecto al tema central de su obra, no se pueden obviar sus puntos débiles:

Habla del derecho a no cumplir leyes injustas. Es claro, la clave es determinar quién está legitimado para determinar qué es injusto. Según Thoureau, vendría a ser cualquiera. En el primer curso de Carrera, estudiábamos Derecho Natural. Hace más de veinte años de aquello pero si no recuerdo mal, existía una visión positivista del Derecho, seguida por autores como Kelsen, según el cual, si este había nacido de acuerdo al procedimiento reglado, siempre sería válido,  independientemente de valoraciones de fondo. El tema que tan magníficamente se trata en "Vencedores o Vencidos", la película de Stanley Kramer sobre los Juicios de Nuremberg a los jueces alemanes encargados de aplicar las leyes nazis. No se puede olvidar que solo pequeñas partes de los cuerpos legislativos nacionales se podrían considerar intrínsecamente "perversas". Pocas veces te vas a encontrar con normas para poner en marcha la "Solución Final" o para perpetuar la esclavitud, como en época de Thoreau.

También habla de minoría prudente, que vendría a ser la que tiene capacidad para ver la realidad y que por tanto debe de luchar por el cambio del estado de las cosas, para convencer a la mayoría. De nuevo el problema del calificación, tan difícil de discernir en la práctica. Sí acepto ese reproche por la falta de iniciativa o implicación en tratar de mejorar situaciones que puedan parecer injustas, al menos a ojos de cada ciudadano. 

Thoureau habla en una ocasión de "tener a Dios de nuestra parte" como garantía de razón. En fin, este peregrino argumento de un intérprete de la voluntad divina,  no es que vaya muy lejos. 

Hay un dato muy interesante, porque denota su capacidad de visión. Cuando escribe sobre hacer avanzar la Democracia hacia un sistema aún más perfecto, coloca los derechos del hombre en el horizonte. Bien, en esas estamos hoy en día en los países de nuestro entorno, donde, al menos en un plano teórico, las partes dogmáticas de nuestras Constituciones y la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, parecen el muro infranqueable para cualquier legislación o actuación del Poder Público. Otra cosa es que los máximos intérpretes de esas posibles discordancias, los "Tribunales Constitucionales" en sus diversas acepciones según cada país, en teoría independientes de los poderes legislativo y ejecutivos, no sea más que meros apéndices contaminados de ellos, fruto de una praxis claramente tramposa.

Acabo con un apunte sobre una episodio de la vida de Thoreau. Según relata, a cuenta de no pagar impuestos, le hicieron pasar una día en la cárcel. Bien, el hombre relata, ufano, como para él esa noche no significó nada -lo retrata casi como algo divertido, exótico-, porque su convicción era mucho más fuerte. Frivolizar sobre el tema por un día en la cárcel, me parece temerario. Si lo hubieran mandado diez años al Gulag siberiano, no creo que se pusiera tan chulo.

"DEL DEBER DE LA DESOBEDIENCIA CIVIL"

"No es deseable cultivar por la ley un respeto igual al que se acuerda a lo justo. La única obligación que tengo derecho a asumir es la de hacer en todo momento lo que considero justo."

"Quien se da enteramente al prójimo es considerado por éste, inútil, egoísta; el que se da en parte sólo, es considerado bienhechor y filántropo"

"El derecho a la revolución, el privilegio de rehusar adhesión al gobierno y de resistírsele cuando su tiranía o su incapacidad son visibles o intolerables". 

"Solemos decir que la masa de los hombres carece de preparación, pero la mejoría es lenta porque los pocos no están materialmente mejor que los muchos. No es tan importante que muchos sean igual de buenos que tú como el que exista alguna medida de bondad absoluta en algún lugar; pues esto haría fermentar toda la masa".

"Yo deposito mi voto, quizá por lo que estimo correcto; pero no me siento vitalmente interesado en que prevalezca. Estoy dispuesto a dejarlo en manos de la mayoría. Su obligación, por tanto, jamás pasa del grado de lo conveniente. Incluso votar por lo justo es no hacer nada por ello. Apenas significa otra cosa que exponer débilmente a los hombres el deseo de que fuera así. El hombre prudente no dejará lo justo a merced del azar ni deseará que prevalezca gracias al poder de la mayoría. Poca es la virtud que encierra la masa."

"¿Cómo puede sentirse satisfecho un hombre tan sólo por sustentas una opinión, y cómo puede hasta gozar de ello?"

"Hay leyes injustas. Los hombre piensan por lo general que es mejor aguardar hasta haber persuadido a la mayoría de la necesidad de alterarlas. ¿Por qué el gobierno no atiende a su prudente minoría? ¿Por qué crucifica siempre a Cristo y excomulga a Copérnico, y a Lutero, al tiempo que declara rebeldes a Washington y a Franklin?"

"Entonces digo: romped la ley. Que vuestra vida sea una contrafricción, que detenga la máquina. Lo que hay que hacer, en todo caso, es no prestarse a servir al mismo mal que se condena". 

"En cuanto a adoptar los modos aportados por el Estado para remedio del mal, no los reconozco como tales. Requieren demasiado tiempo y la vida del hombre es breve".

"Estimo que es suficiente si tienen a Dios de su parte, y que no hace falta aguardar a sumar ese uno adicional. Además, cualquier hombre que sea más justo que sus vecino, constituye ya una mayoría de uno."

"No importa cuán pequeño pueda parecer el comienzo: lo que se hace bien, bien hecho queda para siempre."

"Y esa es, de hecho, la definición de la revolución pacífica, si tal es posible".

"Las oportunidades de vivir disminuyen en proporción directa al aumento de los llamados "medios". Lo mejor que un hombre puede hacer por su cultura cuando es rico, consiste en tratar de desarrollar y sacar adelante los planes que abrigara de pobre".

"El problema se reduce en última instancia a que no puede pasarse sin la protección del gobierno existente, y a que teme las consecuencias que el desobedecerle pudiere acarrear a sus propiedades o a su familia".

"Dejará de valer la pena el acumular propiedades que, a la postre, desaparecerán también. Hay que emplearse o sentar plaza en algún sitio, y cultivar una pequeña cosecha, que comerse cuanto antes. Uno habrá de encerrarse en sí mismo y no depender de nadie, presto siempre, dispuesto a recomenzar en cualquier momento y averso a entretener demasiado negocios."

"Sabed todos por la presente que yo, Henry David Thoreau, no deseo ser considerado miembro de ninguna sociedad establecida a la que no me haya expresamente unido".

"El Estado no se enfrenta nunca intencionalmente contra el sentido del hombre, intelectual y moral, sino contra su cuerpo, sus sentidos. No se arma de honestidad o de ingenio superior sino de mayor fuerza física".

"No son muchos los momentos de mi vida que vivo bajo una regla, ni siquiera en este mundo. Si un hombre es libre de pensar, de soñar, de desear, lo que no es nunca por mucho tiempo lo le parece ser, no hay reformadores ni gobiernos insensatos que puedan interrumpirle fatalmente".

"Sé que la mayoría de los hombres piensan de un modo diferente a mí."

"Quienes no conocen fuentes de verdad más puras, que no han seguido el curso de ésta, hasta cotas más elevadas, se atienen prudentemente a la Biblia y a la Constitución y beben de ellas con reverencia y humildad; pero quienes reparan por dónde brotan aquellas gota a gota para alimentar ese lago o aquella laguna, se fajan fuertemente a la cintura y siguen su peregrinación en busca del manantial primero".

"¿Es la democracia, tal como la conocemos, el último logro posible en materia de gobierno? ¿No es posible dar un paso más hacia el reconocimiento y organización de los derechos del hombre? Nunca podrá haber un Estado realmente libre e iluminado mientras no reconozca al individuo como poder superior independiente del que derivan el que a él le cabe y su autoridad."

"... no consideraría improcedente a su propio reposo el que unos cuantos decidieran vivir marginados, sin interferir con él ni acogerse a él, pero cumpliendo sus deberes de vecino y prójimo. Un Estado que produjere esta clase de fruto y acertare a desprenderse de él tan pronto como hubiere madurado, prepararía el camino hacia otro más perfecto y glorioso.."

Para la próxima terturlia, historias de un brigadista, "Homenaje a Cataluña" de George Orwell.