lunes, 9 de julio de 2018

Grado en Historia dle Arte: balance a mitad de camino


La mitad del camimo es un buen momento para mirar atrás y hacer balance a la vista de lo recorrido.

DECÁLOGO DE CONCLUSIONES APRESURADAS.

1ª. Historia del arte es una carrera muy bonita.
2ª. Historia del arte es más difícil de lo que podría pensarse , donde el componente pasional o de enamoramiento me parece imprescindible.
3ª. Historia del arte es bastante más fácil que Derecho.
4ª. Por edad y lecturas, contar con una amplia base cultural relacionada con la materia me facilita las cosas; de hecho, hay pocos exámenes donde no aporte algo de cosecha propia. 
5ª. Sorprendente que las asignaturas de historia pura me hayan resultado algo decepcionantes, en mi opinión centrándose demasiado en historia política, conflictos bélicos e intriga de las élites, cada día para mí  menos interesantes, que me representan algo de la historia que se contaba antaño.
6ª. Asignaturas que esperaba me iban a volver loco como el arte en la Edad Media, me han gustado pero no tanto como yo pensaba, descartando líneas de trabajo futuras.
7ª. En cambio otras que a priori no me llamaban mucho y afrontaba con ánimo de cumplir expediente, me han entusiasmado, como la relativa a prácticas artísticas contemporáneas y sobre todo la de arte en la primera midad del siglo XX, especialmente la pintura. 
8ª. Con mucho, lo que más disfruto son los trabajos de investigación, tanto la labor de recopilación e investigación, como la propia construcción de la propuesta a través de la reflexión y el personal elemento puramente creativo, me resultan tremendamente estimulantes; el trabajo sobre María Zambrano me ha parecido lo más difícil y reconfortante que académicamente he afrontado en mi vida, sobre todo porque transitaba caminos que nadie había hollado antes. 
9ª. A estas edades te das cuenta de que hacer una carrera es aprender un poco de todo sin centrarse lo suficiente en nada, de ahí mis ganas de ir cerrando objetivos y centrarme en el que ya debería ser mi campo de juego hasta el final.
10ª.Zambrano me impidió presentarme a ningún examen la primera semana, así que decidí ir a por cuatro la segunda, defender cuatro libracos en tres días; creo que nunca en mi vida he tratado de embutir tantos datos en la cabeza en tan corto espacio de tiempo -supongo que algo habrá quedará ahí dentro-. Para sacar adelante los exámenes, más que buena suerte necesitas no tener mala suerte, lo que al final ocurrió, y me hace concluir que eso tan mentao de que a partir de cierta edad "no se retiene como antes", es una solemne gilipollez. Al final, al venir del deporte, te das cuenta de que todo este tinglao, en múltiples aspectos sobre los que se podía escribir un buen artículo, funciona con las mismas claves, donde el entrenamiento y el compromiso son la base fundamental.

Bien, en septiembre me quedarán 17 asignaturas y como no me dejan volver a hacer la machada de matricularme en todas -el límite son 15- para acabar en un año, compaginaré durante dos cursos el máster en el que ya estoy matriculado, con el fin de carrera para después, si aún me quedan ganas, ir a por el doctorado. Ya se verá, por ahora seguimos en ruta, más animado que nunca, durmiento poco, eso sí, aunque nunca entendiéndolo como un sacrificio, sino como un recuperar el tiempo perdido, obrar conforme a mi naturaleza. La mejor prueba de ello es que no soy capaz de distinguir, de marcar una frontera clara entre los cincuenta o sesenta libros que leo cada año digamos por afición y los que me toca estudiar, ya que para mí son igual de interesantes y entretenidos.

martes, 26 de junio de 2018

Lucrecio, "La herida oculta"


Tras elegir mi camino, sigo ahí dale que te pego a la cultura clásica, tratando de ponerme en la medida de la posible en situación,  de "pensar y sentir de un modo distinto al que lo hacemos", que decía Inglis para definir el camino de la Historia. Además de historiadores, sigo visitando y revisitando obras de autores clásicos. La herida oculta, maravilloso poema de Lucrecio (I a.C.), extraído de la Antología de poesía latina de Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar.

"La herida oculta" 

Al poseerse, los amantes dudan.
No saben ordenar sus deseos.
Se estrechan con violencia,
se hacen sufrir, se muerden
con los dientes los labios,
se martirizan con caricias y besos.
Y ello porque no es puro su placer,
porque secretos aguijones los impulsan
a herir al ser amado, a destruir
la causa de su dolorosa pasión.
Y es que el amor espera siempre
que el mismo objeto que encendió la llama
que lo devora, sea capaz de sofocarla.
Pero no es así. No. Cuanto más poseemos,
más arde nuestro pecho y más se consume.
Los alimentos sólidos, las bebidas
que nos permiten seguir vivos,
ocupan sitios fijos en nuestro cuerpo
una vez ingeridos, y así es fácil
apagar el deseo de beber y comer.
Pero de un bello rostro, de una piel suave,
nada se deposita en nuestro cuerpo, nada
llega a entrar en nosotros salvo imágenes,
impalpables y vanos simulacros,
miserable esperanza que muy pronto se desvanece.
Semejantes al hombre que, en sueños,
quiere apagar su sed y no encuentra
agua para extinguirla, y persigue
simulacros de manantiales y se fatiga
en vano y permanece sediento y sufre
viendo que el río que parece estar
a su alcance huye y huye más lejos,
así son los amantes juguete en el amor
de los simulacros de Venus.
No basta la visión del cuerpo deseado
para satisfacerlos, ni siquiera la posesión,
pues nunca logran desprender ni un ápice
de esas graciosas formas sobre las que discurren,
vagabundas y erráticas, sus caricias.
Al fin, cuando, los miembros pegados,
saborean la flor de su placer,
piensan que su pasión será colmada,
y estrechan codiciosamente el cuerpo
de su amante, mezclando aliento y saliva,
con los dientes contra su boca, con los ojos
inundando sus ojos, y se abrazan
una y mil veces hasta hacerse daño.
Pero todo es inútil, vano esfuerzo,
porque no pueden robar nada de ese cuerpo
que abrazan, ni penetrarse y confundirse
enteramente cuerpo con cuerpo,
que es lo único que verdaderamente desean:
tanta pasión inútil ponen en adherirse
a los lazos de Venus, mientras sus miembros
parecen confundirse, rendidos por el placer.
Y después, cuando ya el deseo, condensado
en sus venas, ha desaparecido, su fuego
interrumpe su llama por un instante,
y luego vuelve un nuevo acceso de furor
y renace la hoguera con más vigor que antes.
Y es que ellos mismos saben que no saben
lo que desean y, al mismo tiempo, buscan
cómo saciar ese deseo que los consume,
sin que puedan hallar remedio
para su enfermedad mortal:
hasta tal punto ignoran dónde se oculta
la secreta herida que los corroe.

lunes, 25 de junio de 2018

Centum Cellas (Belmonte)


Una de las construcciones más alucinantes que podemos visitar en nuestras tierras es la torre conocida como Centum Cellas en Belmonte (Portugal). De lo apropiado del adjetivo da cuanta la segura primera reacción del visitante al encontrarse el edificio, sorprendente por lo inusual, imponente por su tamaño.

Hay autores que se inclinan por una función original de mansio, lo que hoy consideraríamos una posada para descansar durante al viaje, debido a su ubicación en las cercanías de la vía que unía Emerita y Bracara Augusta, además de encontrarse a los pies de la subida a la sierra de la Estrella. Sin embargo, la que parece tesis más correcta es la de que se trató de la villa de una familia, los Caecilii, del siglo I al IV, dedicados a la explotación agrícola y minera. 

Existen varias fases en la construcción durante la época romana, pero lo que la caracteriza es su idea de simetría, funcionalidad y buen hacer, siguiendo en cuanto a la técnica constructiva, desde la misma base y asentamiento, en lo referido a distribución, tallaje y ubicación de los sillares, los mandamientos y recomendaciones del ilustre arquitecto y teórico Vitrubio, lo que por otra parte, ha logrado que llegue en pie hasta hoy.


En todo el complejo hay sucesivas ampliaciones ya durante la Edad Media, cuando se utiliza como atalaya, se amplía el poblado y  se incluye una capilla con un pequeño ábside. 

El paraje no dispone de una señalización e información dignas del motivo,  pero de verdad que merece la pena dar un paseo para contemplar la maravilla.

martes, 19 de junio de 2018

Ser nada o morir pronto


Nietzsche no es uno de esos filósofos complejos de entender; carente propiamente de un sistema, su lectura no solo llega muy fácil, interpela y alude al lector, incluido el no versado en la materia, sino que posee un indudable valor literario de gran trasfondo existencial y humano. Este bello fragmento de El nacimiento de la tragedia da fe de ello

"Una vieja leyenda cuenta que durante mucho tiempo el rey Midas había intentado cazar en el bosque al sabio Sileno, acompañante de Dioniso, sin poder atraparlo. Cuando por fin cayó en sus manos, el rey pregunta qué es lo mejor y más preferible para el hombre. Rígido e inmóvil calla el demón; hasta que forzado por el rey, acaba prorrumpiendo en estas palabras, en medio de una risa estridente: “Estirpe miserable de un día, hijos del azar y de la fatiga, ¿por qué me fuerzas a decirte lo que para ti sería muy ventajoso no oír? Lo mejor de todo es totalmente inalcanzable para ti: no haber nacido, no ser, ser nada. Y lo mejor en segundo lugar es para ti morir pronto.”"

martes, 8 de mayo de 2018

Roma vincit


Buscando razones  para los sorpendentes resultados de las seminifinales de conferencia del este en los playoffs de la NBA, un 3-0 de Boston sobre Philadelphia, un 4-0 de Cleveland sobre Toronto. Por qué el errático Cleveland de toda la temporada barre a uno de los equipos revelación, por qué un Philadelphia destinado a dar más guerra, quiere pero no puede, brega para morir en la orilla.Si no será el rango de una franquicia como Boston o el de un jugador como Lebron lo que realmente pesa en el momento decisivo.

Ese intangible llamado galones, historia, ADN,  ascendencia, gen competitivo o aura que bendice a determinados equipos o franquicias además de a algunos competidores, ese casi destino que influye en los propios jugadores o en sus aficiones que solo se conforman con todo, también en los rivales y sus seguidores arrastrando perennes  frustraciones algo pueriles desde demasiados años, en los arbitrajes, en el entorno, en la simple suerte. Porque al final, la grandeza es lo que tiene, que te obliga a vencer y a aprender que en caso de caminar en el filo, el grande siempre gana.

Un tipo como Lebron o o Jordan se autoprograman para competir, y entonces, cuando se acerca el final de partido igualado, imagino al defensor algo vencido de antemano, sabiendo que ese perro, como ya ha hecho tantas veces, haga lo que haga por evitarlo la víctima,la va a volver a clavar en el último segundo.  Es lo que contaba el otro día Quique Villalobos en el documental sobre Petrovic, que nunca había tenido esa sensación, la seguridad de saber que jugando al lado de aquel prodigio, jugaras bien, mal o regular, ibas a ganar porque al final se la ibas a pasar a Petrovic y él la iba a meter.

Salir a jugar una final de copa contra el Barça de Messi o pelear contra Nadal en un partido por el título debe ser algo complejo de afrontar, debes aceptarte como un Sísifo ladera arriba, porque aunque te coprometas a muerte en la lucha por la victoria, siempre quedará un resquicio mental que socave tu fortaleza, un leve susurro amenazante que te diga que si no ganas tampoco pasa nada, que le ha ocurrido a casi todos; al final es Messi, al final es Nadal, nombres casi asociados a la invencibilidad de las águilas romanas en el campo de batalla, lo que al final les proporciona una gran ventaja antes de comenzar la contienda.

No veo fútbol, me aburre, solo algunos partidos de vuelta de los últimas rondas de la Liga de campeones, cuando se juegan algo de verdad,pero no hay más que ver el recorrido del Madrid hasta la final  este año para hacerse cargo de lo que quiero decir, de lo mucho que implica un nombre como el del Real Madrid. O aquella liga que ganó el úlitmo Capello -este sí daba el papel de centurión- en la que el Madrid, sin jugar a nada, ganando todos los partidos del final de temporada en el último minuto, fue capaz de recortarle una  diferencia al Barça que se antojaba casi definitiva para trincar una liga sorprendente. Ese intangible difícil de explicar y justificar que obliga a esas camisetas a algo más, a pelear hasta el último instante aunque ya no sirva para nada, aunque nadie entienda la razón.

martes, 1 de mayo de 2018

Estoicismo en seis versos


Hace unos día compartía un par de artículos sobre el Estoicismo. Aquí dejo un poema, una plegaria de Cleantes de Assos que en cuatro líneas define la esencia de la actitud estoica, el amor fati, el amora al destino, el desprecio a lo que pueda suceder, irrelevante para definir la serenidad de ánimo.

"Llévame, oh Zeus, y tú, oh destino,
llévame contigo
sea cual sea la misión que me designes,
llévame contigo.
Yo te sigo sin temor y, si desconfiado,
me rezagase y no quisiera, aún te seguiré"

domingo, 22 de abril de 2018

Día del Libro: reivindicar las extremaduras del Reino



Disfruto escribiendo artículos sobre libros, bibliotecas, educación y temas similares porque te sientes obligado a tirar de otros autores, material de alto octanaje, lo que al final contribuye a proporcionar a lo escrito mayor lustre del habitual en un aficionado a pergeñar esporádicos artículos de opinión de temática cultural.
Tenía unos cuantos fragmentos sobre el tema que me gustaban  pero no acababa de ver claro cómo encajarlos, sobre todo el fijar un punto de partida a partir del cual otorgar un sentido o dirección, enlazando con Ciudad Rodrigo.
Entre notas perdidas, encontré algo curioso, dos citas espejo de dos autores ilustres de ambos lados de la frontera, uno español, otro portugués. Dice Unamuno: “La única manera de ser universal es ser local”. Dice Miguel Torga: “Lo universal es lo local sin fronteras”
A continuación tiro de una extraña y radical reivindicación de lo local a cargo de Heidegger en la que afirma  que a la vista de la experiencia e historia humana, todo lo esencial y todo lo grande tiene su origen en el hecho de que el hombre tiene un hogar y está enraizado en una tradición.
La reivindicación de la raíz, la invocación de lo mamado, de una cultura en su acepción de modos de vida, de lo concreto como indispensable puente para la abstracción, para la articulación del concepto hombre a partir de su relación con los demás y con el mundo, como imprescindible cimiento para expresar la idea del hombre en el tiempo.
Hoy vivimos tiempos de celebración de lo cercano, de lo local, pero la reivindicación en algún punto del camino se pervirtió para  ir transformándose en una incipiente etapa histórica cuya dinámica es la de lo local entendido como excluyente, como principio  que desconoce la alteridad, el ponerse en el lugar del otro, el construir con el otro, el buscar acercarse a más, el abrir fronteras, el borrarlas. Se trata de un periodo político centrado en el individuo y en los que define como suyos, que apartan al no identificado, que aspira a multiplicar muros y estados.
Me pregunto por los libros a los que tienen acceso hoy los jóvenes, que son todos los libros, que son casi todos los jóvenes en este país, me pregunto por la razón por la que a mí los libros me transformaron en un espíritu profundamente antinacionalista y escéptico sobre casi cualquier gran causa o doctrina.
Puede que sea porque entiendo a Kierkegaard cuando escribe que la vida se vive hacia delante pero solo se entiende hacia atrás Y es que cuando empleas mucho de tu tiempo estudiando  las formas de habitar el pasado, asumes las razones de lo ajustado del diagnóstico de Hegel al calificar a la Historia como un inmenso matadero, adviertes los peligros cíclicos, que con distinto traje, son los mismos de siempre.
De ahí que entienda como La Rochelle que se es humano en la medida que hacemos trampa a nuestros dogmas, solo si somos capaces de cuestionarnos nuestras convicciones. Es por eso que me asustan los credos y las banderas entendidas como fuente de agresión y agravio.
Y aquí me saltan dos referentes personales, constantes en mi vida, admirables por vida y obra, el Camus que decía que amaba demasiado a su país para ser nacionalista y ese faro que debiera ser del pensamiento universal, Montaigne, cuya divisa era la de esperar para juzgar a saber más.
Y es que hoy veo tantos maestros, tantas tribunas remando en sentido contrario que me pregunto qué pudo fallar en este mundo donde con tanta alegría se celebra la fragmentación y la división, donde el grito, la intolerancia y la irresponsabilidad alejan tanto de la otra acepción del término cultura: conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar un juicio crítico.
Hoy que nuestra sociedad se encuentra teóricamente más informada y educada que nunca, por qué ese adocenamiento, ese someterse a la causa con mayúsculas y suprimir el sereno discernimiento.  Hay que reconocer que ejercer el juicio crítico resulta incómodo porque te obligas a escucharlo todo y a todos, para al final no ser capaz de enfundarte un uniforme que jamás sería de tu talla, pero es lo que nos hace humanos, el continuo cuestionamiento interno.
El lema de la UNED es una hermosa cita en latín del Libro de la sabiduría: “De las cosas que se mueven, la sabiduría es la que más se mueve”. La sabiduría no se esconde, se ofrece en los libros, tiende a hacer desaparecer fronteras, tiende a hacernos transparentes, a reconocernos en el semejante desde la diferencia.
Nosotros vivimos junto a una frontera, una de las más antiguas de Europa, una absurda raya imaginada en el suelo trazada en lejanas estancias por hombres con fusiles en las manos, que solo nos proporcionó a lo largo de los siglos muerte y destrucción. Vecinos a la fuerza,  entre la ignorancia y el desprecio, hoy parece que cada día nos sentimos algo más cerca, multiplicándose las vías de colaboración institucional, el puro acercamiento humano y la mutua comprensión no ya de pueblos hermanos sino de un mismo pueblo.
El intercambio de conocimiento de nuestras culturas, el fruto que son sus libros, han de convertirse en la base, en los sillares, la educación, en el plano de situación sobre el que se diseñe el progreso. Siempre que menciono progreso me vienen a la mente  palabras que tengo grabadas a fuego, radicales palabras que le sirvieron a su autor, Tomás y Valiente, para que le metieran una bala en la cabeza: “Edificar con la razón, la experiencia histórica y la tolerancia como instrumentos”.
Kant decía que un hombre es lo que la educación hace de él, por eso duele el desprecio de tantos por los libros, porque es una triste oportunidad perdida, porque no pueden quedarse reservadas a material para las élites, que por eso mismo seguirán siendo élites, porque nos acercan a explicarnos qué somos, esa dimensión espiritual no verbalizable porque como decía el famoso verso de Hölderlin, “poéticamente se reside en la tierra”, o como decía Picasso,  que el arte es una mentira que nos acerca a la verdad o cuando Umberto Eco respondía a la pregunta de por qué necesitamos la cultura: “para hacer comprensible el infinito”.
Hay una cita de Borges que da fe de la maravilla del vivir, del imposible afán de capturar lo irrepetible, de la milagrosa aventura de participar en el mágico proceso que es la vida fugaz: “Nada se edifica sobre piedra, todo sobre arena, pero nuestro deber es edificar como si fuera piedra la arena”
Los que escribimos sabemos que detrás de nuestra afición no hay una mera inclinación sino que se trata de  verdadero mandato íntimo, que soporta el doloroso latigazo de Kafka cuando sentencia que un libro tiene que ser un hacha que abra un agujero en el mar helado de nuestro interior o  como cuando David Grossman  explica que si no lo escribe, no lo entiende. Es la cita con nuestros fantasmas, esos que todos escondemos, a los que se convoca a través del arte o las páginas de libros escritos por gente más lúcida o más valiente que nosotros.
Tras caminar por este plano casi metafísico, geografía sin límites, toca descender de nuevo al mundo real y volver a caminar por tierras dibujadas con  líneas y mapas. Existía un antiguo concepto medieval asociado a una realidad muy concreta, la de la Reconquista, un concepto  que la lengua castellana perdió con el tiempo, el de las “extremaduras” del reino, zonas alejadas, de inestable dominio y fronteras difusas, concepto móvil sobre el que se pretendía ejercer un control más teórico que real.
Me pregunto si no será tiempo de reivindicar esas zonas donde la frontera se pierde engañada por las gentes que siendo de aquí o de allí, solo saben ser. Una parte del reino envuelta en la bruma de la indefinición jurídica, política, cultural. Si no será el paso previo para borrar las fronteras, nunca para crearlas.
Termino no con la cita de un escritor o filósofo como hasta ahora, sino con la de un científico, Carl Sagan, cuya trascendente definición del hombre exhibe alto vuelo poético: “Los seres humanos están  hechos de los mismos materiales que las estrellas, y siendo conscientes son una forma de que el cosmos se conozca a sí mismo”.
Conocerse, aprender a vivir, aprender a morir, poco más que eso ofrecen los libros. Edificar como si fuera piedra la arena.




domingo, 8 de abril de 2018

Los ejes de mi carreta



"Los ejes de mi carreta"

Porque no engraso los ejes 
me llaman abandonao 
si a mi me gusta que suenen 
pa que los quiero engrasar 

Es demasiado aburrido 
seguir y seguir la huella 
andar y andar los caminos 
sin nada que me entretenga 

No necesito silencio, 
yo no tengo en quien pensar 
Tenia, pero hace tiempo, 
ahora ya no tengo más 

Los ejes de mi carreta 
nunca los voy a engrasar


(Atahualpa Yupanqui) 

 

miércoles, 28 de marzo de 2018

Aniversari





"Aniversari"

Que en mis años la alegría recomience

sin borrar del espíritu ninguna cicatriz.

Oh, Padre de la noche, del mar y del silencio,

yo quiero la paz - pero no el olvido

(Màrius Torres)

lunes, 26 de marzo de 2018

La obra y el autor


La mayoría de vosotros no sabe quién es Noir Desir pero era uno de los grupos de rock más famosos de Francia, uno de mis favoritos también. Lo que sí puede que os suene es que su líder, Bertrand Cantat, mató a golpes a su novia durante una discusión, la actriz francesa Marie Trintignant.

Fue condenado por homicidio imprudente a ocho años de prisión por los tribunales lituanos, ya que la muerte acaeció en ese país durante el rodaje de una película. Cumplió cuatro años. Tiempo después, aunque creo que este dato no vendría propiamente al caso, puede que sí sirva para dimensionar la tragedia que genera y acompaña al personaje, su exmujer se ahorcó mientras él dormía en casa con sus hijos.

El año pasado la famosa revista de música francesa "Les Inrockuptibles" publicó una entrevista con Cantat con además portada dedicada, la que encabeza estas letras. Se armó  gran escándalo y la publicación se vio obligada a disculparse.

Este año el cantante ha publicado disco, excelente de principio a fin, se encuentra inmerso en gira de presentación y varios festivales franceses de verano lo habían confirmado en sus carteles. Sin embargo, en Francia se ha debido armar otra previsible gran polémica y el cantante ha declinado su participación.

El tema me interesa mucho, el del arte y la libertad, el de la presión social y sus medios, el de la legalidad, el de la ética, el de quién define e interpreta esas normas, el de  la relación obra y autor: ¿existe esa relación o ha de acatarse la muerte del autor que proclamaba Foucauld cuando nos enfrentamos a casi un organismo vivo e independiente en el que se convertiría la obra?

Antes de acabar la carrera, espero que me dejen hacer algún trabajo sobre un tema tan vivo y polémico, con tantas variantes y ramificaciones, con casuística compleja y problemática que apetece investigar, darle forma e identificar, que sirve para definir en gran parte qué es esta sociedad.

"Amor Fati" se llama el disco de Cantat, la clásica divisa estoica de aceptación del destino, donde casi parece aparcarse el libre albedrío, punto débil de su doctrina, tal vez también de la del autor. O tal vez se trate simplemente de una triste broma, tan elocuente como la portada.