domingo, 18 de septiembre de 2016

Travesía de Irueña: CiegoSabino o ser de lo que eres capaz


 

Hace unos años, cuando cada verano completábamos la travesía de cuatro kilómetros y medio desde el risco de Martiago hasta el pantano, lo que llamábamos el Descenso Mirriobrigense, ya nos planteábamos recorrer algún día los casi diez kilómetros justos que separan el castro de Irueña de la nueva presa. 

Al que firma le parecía que el proyecto tenía más de quimérico que de serio. Pero he aquí que al amigo CiegoSabino, lo mismo que mi idea de “Los 500 de Asís” le pareció una estupenda forma de pasar una calurosa semana de agosto cruzando Portugal, también ayer transformó lo rifado en barra de bar en realidad.


Uno de los elementos a partir del cual se construye el fondista de grandes distancias, puede que el esencial, es el de saber mantener una forma diálogo interior que necesariamente se expresa en soledad, que a pesar de las circunstancias adversas, las previstas e imprevistas, se ha de desarrollar con serenidad, al ritmo acompasado y constante, en momentos agónico, de tu propia respiración.


 En natación en aguas abiertas, ese aspecto se manifiesta de forma especialmente cruda porque no hay nada que alivie la fatiga y el aviso del umbral de la resistencia. Nadando el deportista carece de estímulo externo alguno, atrapado entre la oscuridad que sugiere la gran profundidad y el cielo,  las lejanas referencias que atisba a través de las gafas siempre resultan demasiado lejanas y difusas, sin ni siquiera escuchar los gritos e indicaciones de los que le animan y alientan a su lado.

En el deporte de fondo las referencias son la vida, y estas fueron llegando ayer tras la mitad del recorrido, los cinco kilómetros que otro día parecían mucho, que ayer no eran nada para lo que se pretendía. Tramos de río eternos hasta llegar el siguiente recodo surgiendo entonces un puente, después otro puente, finalmente la presa, pero siempre tan lejanas… todo a cámara demasiado lenta. Nadando, las referencias siempre tardan demasiado en llegar; cuanto más avanzado el reto, más lejos parecen, porque cuando llevas casi cuatro horas nadando, y además se ha levantado aire en contra con un ligero oleaje que molesta, ya casi todo estorba,  duele el cuerpo entero y los amagos de calambres son continuos.

Fijar los retos, sueños o metas, esa capacidad propiamente humana que nos da la vida en cualquier ámbito, no necesariamente deportivo: ser de lo que eres capaz. Después toca ponerse a ello, a la faena. Para nadar los al final once kilómetros, para nadar casi cinco horas, evidentemente se ha de tener un gran corazón, trabajado a lo largo de muchos años además de contar con dos condiciones más, dos alas en forma de ilusión pura y  entrenamiento cotidiano oscuro, imprescindible para aquel que, aun despreciando la competición, anhela medirse con el reto pensado. Además  CiegoSabino tiene algo aún más importante que a muchos con más condiciones le falta: tiene una cabeza muy dura, sin nunca tomarse muy en serio ni a él mismo ni lo que hace. A cuento de qué, pensaría él. Pero para eso ya estamos nosotros, para reconocérselo, todos los que sabemos que Agus tiene un gran corazón, todos los que sabemos que ahora ya no estoy hablando ni de pulsaciones.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Donde el arte queda vencido por su misma materia


"Por si los viajeros desean saber por quien

y por qué se fabricó este puente gigantesco y

este templo cavado en la misma peña del Tajo

lleno de la majestad de los dioses y del Cesar

en donde el arte queda vencido por su misma materia

sepan que Lacer, hombre esclarecido en

el arte divino de la arquitectura, hizo este puente, 

que durará mientras dure el mundo" 
Puede que la pregunta del caminante, la del viajero en el tiempo, siempre sea la misma del interesado por la Historia,tratando de entender el carácter de la relación con su tierra de los que le precedieron, seguro no tan alejada de la suya como piensa. 
Me pregunto si no resulta aún más intimadante que cualquier victoria militar el que un pueblo dominador sea capaz de construir algo tan impresionante y abrumador como el puente de Alcántara. 
"Donde el arte queda vencido por su misma materia", poética forma de describir una obra de ingeniería, bella en su persecución de lo práctico y duradero.
 

sábado, 3 de septiembre de 2016

El hombre que supo reinar



Aunque no solo como hombre sino también como jugador ojalá está lejos el día en que, según Walter Benjamin, pueda decirse "quién fuiste pues ya no serás nunca nadie más que quien fuiste hasta ese instante del que no se vuelve", aprovechando la despedida de Calderón, el primero de los grandes, y los diez años transcurridos desde el Mundial de Japón, mejor escribir ahora que ya se adivinan tiempos en que a nosostros, afortunados, nos tocará relatar a los vengan sobre su leyenda.

Escribir sobre un niño hombre que con poco más de veinte años ya sabía lo cierto de las palabras de Kipling sobre el triunfo y la derrota, esos dos impostores.

Nos enseñó a vencer desde la constancia y la lucha cotidiana y oscura, aunque eso ya lo sabíamos. También desde la rabia y la pasión, que aunque sabíamos podía ser noble, no teníamos tan claro que hubiera de ser siempre así, que únicamente fuera aceptable por ese camino.

Pero sobre todo, en las pocas derrotas, nos enseñó algo que ignorábamos, que en esos momentos el ruido de fondo no significa nada, que toca buscar en tu interior lo que te rescatará para seguir adelante y volver a intentarlo.

Hoy, que muchas figuras del deporte parecen algo abobadas y grotescas -muy comprensible por otra parte, dado el tratamiento que se les otorga-, inquietantes espejos para nuestros niños y niñas, uno de los más grandes, el capitán de un grupo extraordinario, adoptó como seña de identidad la educación, la mesura y la serenidad, ajeno a las manipulaciones de los de siempre, los mediocres que aspiran a marcar grandes destinos, siempre los únicos posibles.

Gracias por mostrarnos una forma de crecer y ser hombres, creando lazos con todos nosotros del mismo material de los que unen a un grupo de amigos salvajemente buenos, impartiendo lecciones en la cancha y en la vida. Lazos que atan, que muestran un saber estar en el mundo. 

lunes, 8 de agosto de 2016

Chicas grandes contra el Reich (I): Sophie Scholl




Supongo que a algún lector del blog, habitual u ocasional, alguna vez le habrá llamado la atención la foto en blanco y negro de una chica que luce en la parte superior, en lugar preeminente de la página. Es Sophie Scholl, guillotinada en Munich el 22 de febrero de 1943 por su pertenencia a La Rosa Blanca, grupo de resistencia alemán contra la dictadura nazi cuya principal arma fue la distribución de panfletos que buscaban despertar la conciencia del pueblo alemán, apelar al menos a su resistencia pasiva. 

La foto estará siempre ahí como recuerdo y  homenaje al coraje de unos chicos, que desde su inocencia e ingenuidad, se enfrentaron al poder omnímodo de un Estado que pretendía anular al individuo negándole su dignidad e identidad; que fueron conscientes en todo momento del riesgo que corrían y  aun así, asumieron que su vida era precio aceptable dada la trascendencia y magnitud de la empresa, la de clamar en el silencioso desierto del país de la filosofía y la poesía, convertido entonces en una febril maquinaria de eficacia perfecta que, triunfante, amenazaba con destruir culturas y vidas a su paso.

Mi primera idea fue escribir un artículo sobre Sophie Scholl, pero después pensé en enlazarlo con otras chicas que, de una u otra forma, resistieron o se enfrentaron a unos tiempos de los  más terribles de la historia. Unas chicas cuyas existencias fueron extirpadas por la sinrazón en un continente, no hay que olvidarlo, cuna del acervo jurídico más avanzado de la historia, lo que resultó aún más triste. Sin embargo, a pesar de que todas ellas fueron derrotadas, su espíritu es el que ha de triunfar por encima de siglos y cañones, porque su fuerza silenciosa es mucho mayor, la fuerza del bien.

Porque la lucha de unas jóvenes de cuerpo frágil no pudo  desarrollarse a través de la violencia, sino que tuvo lugar en un plano elevado, espiritual. Pensamientos, actitudes y decisiones que atraviesan el tiempo como ejemplo inspirador, más eficaz aún que las armas, culminado con un sacrificio que proporciona aún más sentido a su compromiso. Su voz y palabras dan fe  de su coraje.

En los juicios posteriores a la guerra se acuñó un concepto, el de “emigración interior”, según el cual, muchos de los directamente implicados en los actos criminales del régimen nazi, en realidad no estaban de acuerdo con lo que hacían; interiormente se rebelaban contra ello, contra ellos mismos, pero cumplían con el deber que se les exigía.

En los diarios de Etty Hillesum, una judía holandesa sobre la que escribiré en el próximo artículo, que por solidaridad, decidió ir voluntariamente  a Auschwitz, donde pereció poco después, se articula otro concepto opuesto o espejo: el de  “resistencia interior”, buscando aislarse y vivir alejándose del loco horror que los rodea y que la convirtió en un personaje excepcional, cuyas dudas y reflexiones  me parecen fuente continua de asombro.

Estos dos desdoblamientos inventados, estas dos ficciones que sirvieron a unos para matar y a otros para intentar sobrevivir, jamás podrán colocarse en la misma balanza. 

Siguiendo con el planteamiento, las palabras del actor Bernhard Minetti puede que sean esclarecedoras sobre la postura de la mayoría del pueblo alemán:

“Uno desarrollaba una especie de autoprotección al construirse una pantalla frente al mundo, y supongo que eso constituía el principio de esa represión que más adelante adoptaría toda la población. Yo evité muy pronto expresarme políticamente. Pronto también oímos hablar de los campos de concentración, pero no vinculaba a ellos la imagen que tuvimos después, con Auschwitz o Maidanek. (…). Pero ¿me estaré excusando? ¿Qué es lo que realmente sabía de todas aquellas cosas terribles, de Auschwitz, Maidanek, Treblinka? Nada. Todos vivíamos envueltos en una capa, una capa de represión, de no sentir curiosidad, de no indagar en las cosas. Yo lo llamaba: autodefensa”

Ojalá nunca sepamos cuál sería nuestro comportamiento en una situación así, si simplemente lo dejaríamos estar o si trataríamos de poner remedio en aras del bien común, llegando a arriesgar nuestra propia vida, si estaríamos dispuestos a sacrificarlo todo. Saber cuál es nuestro temple real en una situación de vida o muerte, cuestión que salvo Pérez Reverte tal vez nadie tenga realmente clara, albergando la duda de si  nos bastaría con que nosotros y los nuestros sobreviviéramos, fuera como fuera, por acorraladas e indignas en que se convirtieran nuestras existencias. 

Filtrando a Montaigne a través de la visión de Zweig, cuando el mundo se sacrifica a las obsesiones de unos fanáticos, la pregunta no es tanto “¿cómo sobrevivir?” sino “¿cómo seguir siendo plenamente humano?”.

Algo sí tengo claro: desde nuestra imperfección, prácticamente todos estamos deslegitimados para juzgar a casi cualquier ser humano, por lo que me conformo con reconocer el mérito y valor de unos cuantos, los mejores, aquí poco más que tres niñas, que desde el pasado nos siguen impartiendo lecciones.

Gracias a “El hundimiento”, la película de Oliver Hirschbiegel, a muchos os resultarán familiares las palabras de la secretaria de Hitler, Traudl Junge, personaje convertido en elemento conductor de la película:

“Por aquel entonces debí de haber pasado ya muchas veces junto a la placa conmemorativa en recuerdo de Sophie Scholl que había en la Franz Joseph Strasse, sin haberlo notado. Un día me llamó la atención, y cuando constaté que había sido ejecutada en 1943, que es cuando empezó de verdad mi vida con Hitler, sufrí una profunda conmoción. Después de todo, Sophie Scholl también había sido una jovencita de las Juventudes Hitlerianas, una año más joven que yo, y había sabido reconocer perfectamente que se las estaba viendo con un régimen criminal. De repente, me había sido arrebatada mi disculpa.” 


Ese despertar refleja el de todo un país que en un principio trata de olvidar el pasado, no meneallo y evitar depurar responsabilidades, aprovechándose ladinamente de la coyuntura internacional,  la división de Europa y el mundo en bloques. El hecho de que cargos nazis de medio pelo siguuieran representando papeles relevantes en las Alemanias nacidas tras el conflicto sin haber pagado su precio, se convierte en escandaloso; también algunas condenas de escasa entidad para la magnitud de los crímenes que se ventilan, lo que provoca la denuncia de voces ilustres, entre ellas la de la filósofa Hannah Arendt.

A la sociedad alemana le tocó madurar y ajustar cuentas con su pasado de una forma ejemplar y en ello ha seguido hasta hoy, envuelta por ese difuso concepto de culpa colectiva que traspasa generaciones, convirtiendo en ilegal cualquier reivindicación de un pasado vergonzoso, manteniendo la memoria de la infamia al evitar la desaparición de  elementos de prueba, como los campos de concentración y exterminio.

Desde otra vertiente, también tocó reivindicar a los pocos que se mantuvieron firmes a la hora de defender su derecho a ser  hombres y mujeres libres, que también denunciaron la muerte y la barbarie aunque no les afectara a ellos mismos. Ahí la razón de estas páginas.

El valor y el temple lo heredaron los hermanos Scholl de su padre, que ya se negó a alistarse en el ejército durante la Primera Guerra Mundial porque “no podía matar a otros”, por lo que finalmente fue enviado a transportar heridos. Durante la Segunda Guerra Mundial también fue delatado y encarcelado por insultar a Hitler.

Sophie hereda su razonamiento en la siguiente guerra, el llamado por Brautigan segundo intento frustrado de suicidio de la civilización occidental, y le espeta a un país que vuelve a estar en guerra: “no puedo entender que haya personas que pongan en continuo peligro de muerte a otras personas… No digas que es por la patria”

Aunque los hermanos, aficionados a la filosofía, puede que fueran algo peculiares,  tanto su hermano Hans en las Juventudes Hitlerianas como Sophie en la Liga de Chichas Alemanas, tienen su contacto directo con el credo nacionalsocialista. A pesar de su juventud,  muestran  personalidad y aplomo, no esquivan la verdad y, espantados, abandonan la militancia. Sophie se muestra rebelde ante el estado de las cosas, incluso a través de su inusual pelo corto.




Marcha a Munich para estudiar Filosofía y Biología, donde varias influencias determinarán su destino, como la del arzobispo católico de Münster, Graf von Galen, que denuncia desde el púlpito la eliminación de enfermos y disminuidos mentales, la de Theodor Haecker, filósofo al que se prohibía publicar o la del profesor de filosofía Kurt Huber que también formó parte de La Rosa Blanca.

“La Rosa Blanca” fue un grupo de oposición formado en Múnich en el verano de 1942  por varios estudiantes de medicina y filosofía, entre ellos los hermanos Scholl, Sophie y Hans, además del profesor de filosofía Kurt Huber, cuyas únicas acciones fueron la promoción de la resistencia pasiva, como por ejemplo no acudir a actos destinados a universitarios organizados por los nazis,  llevar a cabo pintadas en la ciudad, así como la distribución de unos panfletos contra el régimen nazi, cinco concretamente, ya que el sexto redactado, nunca vio la luz. No hay que olvidar que durante una guerra cualquier cuestionamiento al gobierno cuando los compatriotas están muriendo en los campos de batalla, es socavar el esfuerzo en común, es convertirse en un traidor, incluso para los menos  afines al régimen. Primero la victoria, primero Alemania,  después lo demás. Esos comportamientos son de manual en una sociedad, ese asfixiante clima es fácilmente imaginable, incluso en nuestras sociedades, con nuestras banderas y causas, siempre sagradas.

Como decía, su lucha se planteaba no en un plano político o ideológico,  sino más bien espiritual: pretendían “restaurar la imagen del hombre” en el corazón de los ciudadanos. 

Es una suerte de pelea extraña contra la barbarie, siguiendo unas reglas no habituales, marcados por un componente algo romántico o utópico. La mejor prueba se encuentra en sus escritos: 

“Pregúntales (a quienes creen en la ley del más fuerte) si una victoria de la carne y de la violencia brutal no es una infamia en el mundo del espíritu, si en este mundo  no valen otras leyes distintas a las de la carne, si acaso un inventor (…) un poeta o filósofo enfermos no son más fuertes que un atleta de pocas luces”.

 “Ofreced resistencia pasiva estéis donde estéis, impedid el avance de la máquina atea de la guerra antes de que sea demasiado tarde, antes de que las últimas ciudades sean un montón de escombros (…). ¡No olvidéis que cada pueblo se merece el gobierno que tolera!”

Citando  “La legislación de Licurgo y de Solón” de Schiller: “En sí mismo, el Estado nunca es una finalidad; tan solo importa en cuanto premisa bajo la que puede realizarse la finalidad de la humanidad, y esta finalidad no es otra que la formación de todas las capacidades del ser humano, el progreso”.

“Cada cual desea declararse inocente de esta complicidad, y cada cual lo hace y se pone de nuevo a dormir con una conciencia de lo más limpia y tranquila. Pero no puede exculparse, pues ¡cada cual es culpable, culpable, culpable!”

“Hasta el estallido de la guerra, la mayor parte del pueblo alemán vivía deslumbrado, los nacionalsocialistas no mostraban su verdadera faz; pero ahora que lo hemos reconocido, debería ser el deber único y más elevado de todo alemán –es más, su deber más sagrado-, aniquilar a esos bestias”.

“Cada ser humano tiene derecho a un Estado eficaz y justo que asegure tanto la libertad del individuo como el bienestar de la comunidad”. 

“Cuando un hombre ya no tiene fuerzas para exigir sus derechos, está inevitablemente abocado a la perdición”. 

“Lo que nosotros pretendemos es renovar desde dentro el espíritu alemán”.

“No olvidéis tampoco a los pequeños bellacos de este sistema, recordad sus nombres”.

“¿Hemos de ser un pueblo odiado y repudiado por el mundo para siempre?”

El punto de inflexión de la guerra, Stalingrado, el principio del fin de la Alemania nazi, a pesar de la catástrofe que supone para sus compatriotas, para ellos es motivo de esperanza, lo que imagino sería difícil de comprender para otros alemanes. Ahí se valen de un verso de Theodor Korner, joven soldado voluntario en la campaña contra Napoleón: “¡Ánimo, pueblo mío, el humo de las llamas nos señala el camino!”

Cuentan que los hermanos se comportaron con gran serenidad en el momento de su ejecución, mostrando una gran fortaleza de ánimo. Ellos auguraban una segura rebelión tras su muerte, especialmente en la universidad, donde ya existía el reciente precedente de un conato de revuelta por el trato vejatorio de los nazis a las mujeres estudiantes, a las que se conminó a proporcionar hijos al Reich en lugar de continuar con sus estudios. Sin embargo,  la realidad fue muy distinta: el bedel que los descubrió repartiendo los escritos, fue jaleado por los estudiantes en las aulas  un día después de que los miembros de La Rosa Blanca fueran ejecutados.

No hay mejor forma de terminar que con las palabras de Sophie durante el juicio: “Un pueblo superior solo quiere paz, quiere un Dios, una conciencia, compasión moral… Muchos piensan lo mismo que nosotros pero no se atreven a decirlo. Alguien tiene que empezar”.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Una mañana de julio de 1898




"A las nueve y media de una mañana soleada de julio, con perfecta visibilidad, empezaron a salir de la boca del canal que comunica el puerto de Santiago de Cuba con el océano los barcos que formaban la escuadra española al mando del almirante Cervera. Esperándolos en un gran arco se habían situado los buques de guerra norteamiericanos: el Vixen, el Brooklyn, el Iowa, el Texas, el Oregon, el Indiana, el Gloucester y, un poco alejados, el Erikson y el New York. La escuadra española llevaba encerrada en Santiago desde el 19 de mayo. El almirante Cervera no había querido aprovechar ninguna de las ocasiones de salir que se le habían presentado. Solo lo hizo aquel 3 de julio, urgido por una orden terminante del capitán general de Cuba. 
Apareció primero el María Teresa, un crucero de siete mil toneladas que fue incendiado por el Brooklyn y el Iowa. Los demás fueron destruidos a medida que iban apareciendo, uno tras otro. La batalla, escribió un almirante norteamericano, "degeneró en partida de caza" en la que quedaron hundidas todas las naves españolas: además del María Teresa, el Cristóbal Colón, el Pizarro, el Almirante Oquendo, el Plutón y el Furor. Ninguno de los barcos americanos resultó seriamente dañado y entre sus tropas hubo que lamentar un solo muerto y un herido. Por parte española, hubo 383 marinos mueros y 150 heridos"

Hace unos días compartía en facebook un artículo sobre el desastre de Annual. Leyendo anoche este fragmento de "La libertad traicioinada. Siete ensayos españoles" de José María Marco, se volvieron a presentar las mismas incómodas preguntas y emociones: ¿Por qué apenas estudiamos estos episodios durante los años de estudiante? ¿Por qué nos los hurtaron si, partiendo de sus causas y el sano encabronamiento revertiano, son más propicias para el aprendizaje de nuestra historia que muchas glorias, reales o supuestas? 

Walter Benjamin, supongo que citando a Hegel, oponía a la historia como narración del devenir de los acontecimientos determinados por los poderosos, el relato real de un gran matadero de gentes de baja condición, siglo tras siglo. Toda esa pobre gente, antepasados condenados de antemano, muriendo sin saber muy bien por qué, ahogados en el lejano Caribe o degollados en un perdido desierto de África

lunes, 1 de agosto de 2016

Con los animales


Creo que podría volverme a vivir con los animales.
¡Son tan plácidos y sufridos!
Me quedo mirándolos días y días sin cansarme.
No preguntan,
ni se quejan de su condición,
no andan despiertos por la noche,
ni lloran por sus pecados.
Y no me molestan discutiendo sus deberes para con Dios…
No hay ninguno descontento,
ni ganado por la locura de poseer las cosas.
Ninguno se arrodilla ante los otros,
ni ante los muertos de su clase que vivieron miles de siglos
antes que él.
En toda la tierra no hay uno solo que sea desdichado o venerable.
(Walt Whitman)

viernes, 29 de julio de 2016

Jueces del arte degenerado


Tras el rastro de Shostakovich, sigo enlazando artículos. Ya comenté en alguna ocasión que el compositor, como tantos otros del gremio del arte, cayó en desgracia tras el estreno de su ópera Lady Macbeth, cuyo desencadenante fue un artículo, se dice que escrito por el propio Stalin en Pravda, titulado "Caos en vez de música". Shostakovich pagó el precio requerido por salvar el cuello: enemendalla y renegar de su libertad, adaptando su lenguaje a las directrizes políticas.  Y es que estos oficios de gente rara son campo fértil para la sospecha, de los considerados de alto riesgo en un estado totalitario.

Walter Benjamin, escribiendo sobre la relación del poder político y el arte, distinguía entre el fascismo y el comunismo, considerando que el primero practicaba la estetización del poder político -esas espectaculares manfiestaciones de la masa reconociéndose a sí misma y disfrutando de su poder-, mientras el comunismo abogaba por la politización del arte, instrumento al servicio de un ideal. No sé cuándo trató este tema, pero habiéndose sucicidado en 1941, creo que tuvo tiempo de confirmar que, aún a grandes rasgos vigente esa diferencia, no eran ni mucho menos compartimentos estancos, tirando ambos sistemas de prácticas comunes al servicio de sus intereses.


A cuenta de ello, recordé un episodio especialmente absurdo o peculiar: la Exposición de arte degenerado que giró por varias ciudades alemanas con millones de visitantes durante los años treinta; supongo que entre estos los habría espantados, pero también encantados con poder disfrutar de esas obras, tal vez por última vez. El contenido de la exposición era el previsible: movimientos de vanguardia de principios del XX,  afectando también al cine expresionista o la música atonal de Schonberg.

Si no fuera por las terribles consecuencias para muchos de los afectados, no dejaría de tener gracia que unos asesinos con gorra de plato -real o imaginada-, afines al"¡Muera la inteligencia!" de Millán Astray, se dedicaran a decidir qué resultaba edificante o estaba a la altura de la grandeza de un pueblo, en este caso el alemán. Sin embargo, estos índices de libros prohibidos o bochornosos episodios de censura son una constante de la historia; no hay que recorrer grandes distancias en avión para confirmarlo.

martes, 26 de julio de 2016

"Leningrado" en Leningrado




Al esribir sobre el ensayo de Pau Casals al inicio de la Guerra Civil,  enlazas sin querer con otro concierto famoso por más razones que las puramente estéticas. Una música compuesta específicamente para enfrentarse a los hechos que la inspiran. Me refiero a la sinfonía nº 7 de Shostakovich, "Leningrado", compuesta y estrenada durante la etapa más dura de la Segunda Guerra Mundial para la Unión Soviética, entonces guerra de signo completamente adverso y destino incierto para los compatriotas del autor. La música pretende inspirar y cantar a la resistencia de las rusias.

Se llegó a interpretar durante el cerco de Leningrado, uno de los más terribles de la historia, retransmitiéndose por radio en claro desafío al ejército nazi, mientras se bombardeaba la ciudad .

A fe mía, que el resultado perseguido se consigue con creces. Una de esas músicas que se interioriza rápidamente y se recuerda cuando se decide o se la requiere. Aquí parte del primer movimiento, ese crescendo que a imagen de yunque o martillo, resiste y golpea, resite y golpea, como el sufrido y rocoso pueblo ruso ha demostrado varias veces a lo largo de su historia, sea contra el invasor o contra sus propios gobernantes.


miércoles, 20 de julio de 2016

Simios humanos



"¿Qué queda del ser humano si se le quita el arte? Son muchos los pensadores que piensan que lo que distingue al ser humano es el arte. El simio que agarra una piedra para cascar nueces tiene efectivamente capacidad técnica. Todo lo que sigue a la evolución  de esa piedra nos lleva, a mi entender, al ordenador. El ordenador no es un artefacto mejor que la piedra del simio, tan solo es más evolucionado, de modo que el simio es capaz de usar una herramienta, pero dónde está el simio capaz de cantar una melodía conmovedora o pintar una imagen sobre una piedra. Ese simio sería el ser humano porque al fin y al cabo solo se puede aprender jugando"
(Nikolaus Harnoncourt, director de orquesta)

"Es inconcebible que un mero cerebro humano, apenas un desayuno para perros, un kilo y medio de esponja en sangre, pueda componer por sí solo Stardust y, mucho menos, la Novena sinfonía de Beethoven" (Kurt Vonnegut, escritor)

Hablando de simios y humanos, de guerra y Beethoven, a cuenta del ochenta aniversario del inicio de la Guerra Civil, estos días se recuerda el ya mítico ensayo de Pau Casals de la Novena en Barcelona el 18 de julio de de 1936, ensayo para un concierto que nunca tuvo lugar, el de apertura de las Olimpiadas Populares al día siguiente.

Comparto una divertida y conmovedora interpretación de su cuarto movimiento en la calle, donde más fuerza ha de tener. 

sábado, 16 de julio de 2016

Los veinte años de Deus a Taxiwars


El que el rock independiente de este siglo me parezca algo pobre e inofensivo tirando a castaña, honestamente se lo atribuía a la edad, al hecho de que cuando eres joven todo te parece más excitante y mucho mejor de lo que es. Pero he aquí que me encuentro con este artículo de Kiko Amat confirmando lo que yo pensaba y que casi suscribiría por completo, excepto su mención a Arctic Monkeys, que  a mí parecen una de las bandas más grandes que han parido las islas del norte en mucho años. Sin embargo, tal vez detrás de lo bien escrito y aparentemente sólido no haya más que el mismo amargo resentimiento del que dejó de ser joven.

Me sirve de pie para enlazar a uno de mis grupos favoritos  de aquel rock de peso de los para mí vibrantes noventa: los belgas Deus, con el nuevo proyecto de su líder, Tom Barman. El de Taxiwars puede que no sea un disco redondo pero la búsqueda del verdadero artista sigue ahí, encontrando nuevos caminos y parentescos, aquí con el jazz. El que tuvo retuvo y si no, prueben con este pedazo de canción.