sábado 10 de marzo de 2012

Maratón del Sáhara, la carrera




Me gustaría haber llegado de otra forma, me gustaría haber llegado en forma. El que se pretendía entrenamiento apresurado de tres semanas se convirtió en uno express de tres días. Y no es una frase hecha, no. Uno de ellos, el de veinte kilómetros, retiró de la circulación mi gemelo. Así que me presenté en la salida de El Aaiún tras diez días parado para no empeorar las cosas. Bien es verdad que salía confiado porque dos días antes del maratón corrí con Rafa, ya en Smara, cuarenta minutos y no sentí molestias. Sé que soy afortunado, que tirando de genética y supongo que de la memoria que mi cuerpo ha ido acumulando a lo largo de los años, puedo completar la distancia con dignidad sin apenas entrenamiento. Saldría tranquilo, cruzaría los dedos para que el dolor no apareciera y encararía la segura crisis tirando de experiencia y temple. Ése ere el plan. Y el plan, en grandes líneas, se cumplió.

Vamos desde Smara hasta El Aaiún a las seis y media de la mañana pero la carrera no comienza hasta las nueve y media. Demasiado tarde, no libramos las horas fuertes de calor. El maratón es una fiesta. Partimos con mucha ilusión entre las banderas y los gritos de ánimos de la población del campo.

Por mi  parte, desde el comienzo me marco el ritmo que, a mí entender, es fácil y no demasiado agresivo; en torno a cinco minutos el kilómetro y hacia adelante.  Veo que me quedo solo, algo que tampoco quiero. Espero que se estabilicen los ritmos de los corredores, algunos quizá demasiado animados por la excitación del momento.  Yo ya soy perro viejo y sé lo que quiero y necesito. Espero mi momento.  Hay varias carreras, de cinco, diez y veintiún kilómetros. El maratón sólo lo corremos alrededor de noventa atletas.

Voy a lo mío. A los dos kilómetros ya veo que el grupo que me precede, de alrededor de siete unidades, aunque me aventaja en alrededor de doscientos metros, lleva un ritmo muy similar al mío por lo que decido acelerar hasta engancharme al vagón. Ya sabéis que no me gustan las carreras masificadas cada vez más de moda.  Sin embargo, gusto de correr acompañado  y sobre todo a estos ritmos, marchar charlando y conociendo a la gente.

Bien, estoy justo donde quería.  Metido en un grupillo a un ritmo medio, sin noticias del gemelo y con ya algo menos de cuarenta kilómetros de desierto por delante.  Un pensamiento maza golpea mi cabeza. “El Sáhara. Puede que una vez en la vida. Aprovéchalo. Devóralo. Unta el plato”.  Quiero ser una especie de radar de setenta kilos que no pierda detalle, al que no se le escape nada.  Al fondo el horizonte, la línea ente el cielo y el suelo.  No más.

 La primera media es la parte más fácil de la carrera, fundamentalmente son pistas con piedra y algo de arena. Marchas fresco y con ganas. Además sopla una ligera brisa en contra que  refresca.  Sin embargo es inevitable que a medida que avanzamos, el peso de los kilómetros comience a pesar y se opere la selección natural del  grupo.

Desde que me integré en el grupo comencé a charlar con Agustín, un vasco que competía por tercera vez y está implicado en su tierra en tareas solidarias con los saharauis.  Su idea es bajar de las cuatro horas.  Voy animado y firmo el propósito sin leer letra pequeña.

Pasamos por Auserd, mitad de la carrera y comienzo de la Media Maratón. No nos compliquemos buscando palabras: emocionante.  Montones de saharauis distribuidos a lo largo del largo paso por el asentamiento, nos saludan, nos animan entre signos de la victoria, gritos y banderas.  Pasamos la media en 1:54.

Los avituallamientos de agua, algo de isotónico, naranjas y dátiles están colocados cada tres kilómetros. He bebido y me he alimentado con cabeza – a propósito, los dátiles son una buena opción para  los ultras-. Lo que no me perdonaría es pecar de pardillo y fracasar por no atender casi a lo más importante en una prueba de estas características.

A la salida comienza la parte más complicada del recorrido.  El verdadero calor nos recibe para hacer varios kilómetros de repechos y arena. No son muy pronunciados lo que  es casi peor porque tratas de mantener el rimo del plano.  Agustín está fuerte y tensa la cuerda. Aunque comienzo a notarme ya algo cansado, aguanto bien el ritmo y me engancho sin problemas aunque sé que estoy gastando fuerzas que probablemente después echaré en falta. Pero bueno, ¿qué sería esto sin el factor riesgo, apuesta, pique?  
El recorrido está marcado con hitos de piedra. Excepto en caso de fuertes vientos, no hay pérdida. Sin embargo, aquí, entre ascensos y descensos, a veces dudamos cuál es el siguiente cerro a conquistar.  Ya sólo quedamos Roberto, de León, Agustín y yo. En el comienzo de un descenso, Roberto tropieza con unas piedras y se da un buen costalazo despellejándose una  mano. Ni los reflejos ni las fuerzas son las mismos de hace unas horas.

                Aunque hace rato que lo estaba viendo venir, justo cuando completamos toda la zona de desniveles y encaramos otro plano infinito que conduce ya hasta Smara, en torno al km. 34 y llegando a un avituallamiento, paro a comer y recuperarme, dejando marchar a mis compañeros cuyo ritmo es excesivo para mí. De hecho me doy cuenta de que he transitado por la zona roja demasiado tiempo. No puedo más, estoy totalmente vacío, ya no puedo correr y sigo caminando, también con problemas. Si hubiera una sombra me sentaría un rato. La chicharrera que está cayendo es importante. “ Vale, Abelín, no es la primera ni va a ser  la última. Sabes lo que tienes que hacer. Comer y asimilar, esperar que regresen las fuerzas”.  Me tomo un gel, al rato viene a nuestro encuentro Diego en un patrol al que le acepto otro gel y agua. Sabes cómo funciona el tema pero siempre tienes dudas.  Miro hacia atrás, miro hacia delante y recuerdo las palabras de Carlos cuando me contaba que en algún momento si te dieran una vuelta, no sabrías hacia dónde ir porque todo es exactamente igual. Sigo caminando y me digo que como no sea capaz de volver a ponerme en marcha y tenga que seguir andando hasta meta, se me va a hacer eterna la agonía.  Tras la carrera, me reía cuando me acordaba de este rato. No creo que llegara a un kilómetro la parte que hice andando  pero al fin y al cabo, estuvo bien este momento “Orens” (así llamaban los árabes a Lawrence).  Ya que vas al desierto, lo suyo era penar como un perro  por allí, como tantas veces habías visto en las películas.

Poco a poco, me empiezo a encontrar un poquito mejor pero ni por asomo me apetece correr. Decido esperar a algún corredor para tratar de engancharme.  Finalmente cuando por fin llegamos a una referencia, cuando cruzamos la carretera de Smara, llega un chaval vasco y me engancho. La cafeína del gel hace milagros. No me conformo con ir con él, en un alarde absurdo, lo adelanto y me marcho. No duro ni un kilómetro, la carrera me pone en mi sitio. Me vuelve a pasar y me olvido de él. Ya nos lo habían avisado muchas veces. La vuelta a Smara es muy larga, casi cinco kilómetros que completo trotando a un ritmo patético a alrededor de treinta grados y con los brazos ardiendo; agradeciendo a los escasos chavales de las afueras sus ánimos, a los que todavía tengo fuerzas para regalar el buff de Tor des Géants –bien soso, por cierto-.  No quiero volver a caminar y finalmente consigo entrar en meta. Unos argentinos están preparando un documental. Me entrevistan, me preguntan sobre la carrera. Joder, no pienso con claridad, parezco medio lelo, les digo que esperen a que me recupere. Después me preguntan algo más sobre la situación política y ahí sí me explayo con algo de coherencia.

Cuatro horas y doce minutos. Puesto 24 de los ochenta que finalizaron. Creo que a lo largo de la prueba sólo me adelantó un chaval. Imagino que de ir en forma, se puede correr en alrededor de 3:30. Con lo que iba, más que contento. Por cierto, el gemelo me lo "rompí" seis días después en la Media de SalamancaA alguno le extrañará en mí tanto detalle en una carrera pero sé que a muchos le gusta y la ocasión lo merece. El lunes sigo con un post largo sobre la vida en Smara.

Os dejo unas fotos de la carrera.

Música. Monster Magnet. Título apropiado, “Heads Explode”. Aunque la canción es un pepinazo no muy relacionada con el movimiento, son exponentes del “Stoner Rock” que tanto me prestaba a mí en tiempos. Ya he hablado en alguna ocasión del tema. Desierto, drogas, generadores eléctricos portátiles, riffs poderosos, trance. Palabra del profeta de Satán, el inteligente Dave Wyndorff.

Vale.

¡¡YO SOY ESPARTACO!!






Con Rafa, Miguel, Jesús y Mohamed.


A las siete de la mañana en el autobús urbano hace frío.


Me costó decidirme. Usé guetres.



Con "Tovarich" Miguel y Rafa, el guaje. Puxa Asturies.


Carlos, otro gran tipo de Madrid.


La sonrisa del deber cumplido. 

jueves 8 de marzo de 2012

Las estrellas de Smara

Sin tiempo, sirva un entrante.

¿Sabéis que en el desierto las estrellas brillan aún más cerca que en las montañas? En las noches de Smara parecía fácil alcanzarlas de un salto. Si  serenas tu espíritu, podrás sentir su aliento protector, el que ampara un perdido campo de refugiados en lo más inhóspito del Sáhara. Si por unos días detienes tu vida, podrás escuchar el murmullo de las estrellas, el apagado espejo del sonido que llena Smara durante el día, el de las voces de cientos de niños riendo, gritando, jugando. Nunca vi gente tan feliz y como escribía Machado, en el buen sentido de la palabra, buena. Ernesto Sábato decía que nada puede el mundo contra el que canta en la miseria. Ahí radica su fuerza.

Si corres en el desierto, entonces sabes qué es el desierto. Mires donde mires no hay límites ni final. Sólo un horizonte implacable. La odisea del orgulloso pueblo saharui empezó hace más de treinta años y tampoco se nos alcanza el final. Es como una jaula sin barrotes, como correr por el desierto.  Sin embargo su esperanza es sólida como una roca y hablan del día que caminarán por las calles de un El Aaiún libre.

No diré que llevaré a la familia de Marian en mi corazón porque me parece cursi pero soy tramposo y tiro de "El collar de la paloma", aquel tratado sobre el amor que compuso Ibn Hazm, también musulmán, pero de la Córdoba del Siglo XI que gustaba hablar de cómo el amor verdadero se alojaba en las entretelas del corazón. Siempre sentiré entre las mías el ejemplo y el cariño a unas personas excepcionales que me enseñaron más en unos días que miles de páginas de libros a lo largo de una vida.

Ellos quieren que el mundo no olvide su causa. Yo mantendré vivo el recuerdo y ojalá un día pueda volver. Además, como símbolo por una vez pleno de significado, cada vez que cruce una meta "grande", portaré su bandera para dar testimonio de su resistencia, como muestra de respeto y apoyo a su lucha.

Vale.

lunes 5 de marzo de 2012

Una Media Maratón de Salamanca muy cuesta arriba


Ya sé, ya sé que queréis que os cuente algo del Sáhara pero primero escribo un post telegráfico sobre la Primera Media Maratón de Salamanca que, con 1800 participantes, ha entrado de forma fulgurante en el calendario.

El desayuno


Recién aterrizado del Sáhara STOP Estado de forma inseguro pero creciente STOP  Intención de rodar cómodo para 1:30 STOP Sin reloj STOP Malas sensaciones desde el comienzo STOP Adiós a la liebre en el Km. 5 STOP Kilómetros y cuestas interminables STOP Buena conversación para engañar al mal rato con Alberto "Runners de Barrio" STOP Ganas de terminar desde el comienzo STOP Sin motivación, sin ganas STOP Dolor del gemelo, el que no me molestó en el desierto, a partir del Km. 15 STOP Cansado, harto STOP. Entro en meta abrazado a al debutante Simón STOP. 1:31:50- Puesto 366 STOP. Hacía tiempo que no disfrutaba en una carrera, para mí más larga que muchos maratones STOP Ahora estoy cojo STOP Posibles causas: no estar recuperado aún, dormir poco y mal el sábado STOP Muchos amigos durante la prueba STOP No me gustan las carreras masificadas STOP Prefiero la soledad STOP


De vuelta en casa. "Home Again". O mucho me equivoco o dentro de poco Michael Kiwanuka dejará de ser patrimonio de los enterados para compartir monitores con basura mediática. Esa deliciosa mezcla de folk y soul lo merece.

P.S. Oye, aviso para esas mentes marginales que hayan leído "El corazón de las tinieblas". La tertulia la posponemos para la próxima semana. Los tres artículos siguientes versarán sobre el Sáhara, carrera y vida.

Vale.

"¡¡YO SOY ESPARTACO!!"

Jaramugos y Jumentos en la capi.


jueves 23 de febrero de 2012

Invitados a la Media Maratón de Ciudad Rodrigo

  
Manu y Chuchi del Rincón Oeste me pidieron que escribiera una presentación para la página de la Media Maratón de Ciudad Rodrigo que se celebrará el próximo 29 de de Abril. En principio me negué porque entendí que se me demandaba texto institucional de cartón piedra y aunque me dedico a ello a diario, no es lo mío. Además consideraba que "lo mío" no encajaría ni gustaría a la mayoría. Insistieron y terminé por aceptar. Mi idea era mezclar nuestra afición con el componente histórico de Ciudad Rodrigo. Finalmente parece que el texto gustó y se publicó. Sirva de invitación para ese domingo de Abril. Tiempo de sobra tenéis para diseñar el calendario. A propósito, se nota que estoy enamorado de mi pueblo. He pensado que algún día voy a comenzar a escribir sobre alguno de sus rincones más especiales.

"El corredor corre. Busca el horizonte sin descanso porque cree que allí encontrará un final. Se engaña creyendo que tras cada meta, se conformará. Todos sabemos que no es cierto, que siempre hay un día más, un entrenamiento más, una fría noche más, una carrera más, una zancada más.

Cuando en nuestra media corras camino de la frontera con Portugal, cuando vislumbres las imponentes torres de piedra de una altiva ciudad del pasado, podrás pensar que esta vez sí podría ser especial, podría ser uno de esos finales casi reales. No es cierto, no te engañaré. Sin embargo, queremos que sientas que soñamos con que no olvides esta prueba, que no sea una más.

Previo pago de portazgo de veinte kilómetros,  privilegio es cruzar las intimidantes murallas. Entonces, cuando te sobrecoja el peso de los sillares de palacios o templos y aquello hasta casi te parezca ciudad encantada, cruzarás la línea de  meta de la Plaza Mayor, entre mecido y golpeado por el esfuerzo, para que la magia se vuelva a esfumar. Eso sí, te aseguro que tras compartir comida con los tuyos y nosotros, siempre portarás dulce recuerdo en tus alforjas, los únicos y únicas que verdaderamente importan en esta vida.

  

Cuenta ya te das, de que la Historia es algo serio para cada mirobrigense. Año tras año, la Media Maratón de Ciudad Rodrigo también quiere forjar su pequeña historia, tampoco para nosotros asunto baladí.  Te invitamos a que formes parte de ella. También somos corredores y bien conocemos qué procuras y de qué gustas. Como tú, también nosotros empezamos una extraña noche esa carrera sin final, una noche que aún no adivinábamos trascendental en nuestras vidas, una noche en la que decidimos calzarnos aquellas zapatillas de deporte que nunca habían hecho deporte para salir calle arriba persiguiendo ese algo inalcanzable del que hace un rato contaba.

Queremos compartir uno de esos días con vosotros, queremos citaros cada año para correr a vuestro lado. Queremos que después de cruzar la meta y enamorarte de esta ciudad que  veneramos, anotes en tu agenda la fecha de la Media Maratón de Ciudad Rodrigo de la próxima edición. Confiamos en que con nuestra ilusión y esfuerzo, os convertiréis en esos amigos con los que nos citamos un día al año para compartir esa peculiar afición que hace sufrir y disfrutar por igual. Confiamos en que cada primavera y para siempre, os convirtáis en mirobrigenses por un día."  


Venga, chavales, animaos.  A todos los que podáis, os quiero saludar ese domingo.A los que no os atreváis con la distancia, sabed que también existe una carrera por relevos con equipos de cuatro integrantes para cubrir la distancia total.

Este sí que es mi penúltimo artículo hasta que vuelva del Sáhara. Me voy solo. Hace años creí que era tímido. Ahora sé que no y que gracias a marchar de esta forma, el viaje, como experiencia personal, es aún más rico y real. A lo largo de estos años he conocido muchas personas interesantes, mucho espíritu inquieto de ésos que merece la pena encontrarse por el camino de la vida; algunos de los que leéis estas líneas, por cierto.
Por ello elijo "Adventures in Solitude" de los canadienses New Pornographers la banda de Carl Newman y Dan Bejar, cuyo "Kaputt", disco de su otro proyecto Destroyer ha estado en gran parte de las listas de lo mejor del año pero  que a mí no me acaba de conquistar. Tal vez porque no lo he escuchado bastante, tal vez porque tengo un problema con el sonido más genuinamente "ochentero".
Me gustan más los New Pornographers, una suerte de orden monacal donde los cambiantes monjes y monjas que oran cada madrugada, comparten un mismo credo, el del respeto y veneración por el pop cuidado, elegante y luminoso. Dudaba y dudaba qué versión poner, si la de estudio o la audaz curiosidad a pelo. Os dejo las dos porque ambas aportan algo y a ambas le falta algo respecto a su hermana. La canción es un bello tratado de orfebrería pop además de Santísima Trinidad capaz de contener varias canciones en una.
 

lunes 20 de febrero de 2012

Sáhara, colaboración


El viernes marcho. Aunque sé que a estas horas todos los del pueblo andáis empeñados en apurar el carnaval y pocos pasaréis por aquí, os cuento para cuando se os pase la resaca. Si queréis participar con algo, me lo podéis dejar en El Paraíso, la tienda de los Risueños en la C/ Santa Clara. Yo hoy y el miércoles duermo en Extremadura y mañana llego bastante tarde así que lo recogeré el jueves por la tarde. Otra opción es enviarme un correo (apustoner@yahoo.es) y paso el jueves o el viernes por la mañana por donde me digáis. 

Preferentemente material escolar o juguetes pequeños. Respecto a los medicamentos, estoy pendiente de respuesta sobre qué es exactamente lo más conveniente. 

No corrí en Sevilla. El jueves me resentí del gemelo. Demasiadas exigencias en pocos días sin tener el cuerpo adaptado para soportar las cargas. Sentido común. En fin, ya no correré hasta el día del maratón donde intentaré completar la carrera marchando muy despacito y rezando para que la lesión me deje cruzar la meta y colgarme esa medalla que tanta ilusión me hace. El tiempo es lo de menos.

De todas formas, ya sabéis que me motiva bastante más el viaje que el reto deportivo.

Buscando el sol del Sáhara. El polifacético Joseph Arthur. ¿Por qué hay tantas canciones tan bonitas como tristes?

viernes 17 de febrero de 2012

Futuro


Un final puede ser un principio. Y a la muerte se le viene encima la vida.Perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Decía Boecio que la mutabilidad es la tragedia y esperanza del ser humano.Todos caminamos preñados de semillas que o se pudren o revientan. Y la mirada del recién nacido, por muy gélido invierno que reine, siempre es la misma. El esclavo nace puro y limpio. Se le despoja de su existencia pero olvidan el arma más peligrosa, su música. En tiempos oscuros nuestros blues han de atronar hasta partir gargantas. Por las costuras del pasado se escapa el futuro que nos quieren arrebatar. El viaje es largo pero  el futuro comienza aquí, el futuro comienza hoy. Un final siempre es un principio.

Promételo. Prométemelo. Prométetelo.

jueves 16 de febrero de 2012

Recuerdos de Leño


Uno ya va teniendo sus años. Lo he comentado en alguna ocasión, por ahora sólo le veo ventajas a envejecer. Una de ellas es la perspectiva. Hablando de cultura, he sido testigo de alguno de los fenómenos y acontecimientos más importantes en la historia de la música popular. Ahora que ya tiene uno por fin bastante bagaje y herramientas para usar balanzas, se trata de encontrar la justa medida al pasado y la vida.

Mis recuerdos de Leño. Yo era demasiado pequeño para asistir a su eclosión. Banda de vida efímera, apenas cinco años, tres discos de estudio, un puñado de canciones pero dotados de un talento inmenso. Representaron una carga de profundidad de tal fuerza que los efectos de su onda expansiva todavía llegaron a mi adolescencia.

Leño encarna la esencia del rock de barrio, ascendiente directo de muchos de los grupos de rock urbano del pujante panorama nacional actual.



Recordar Leño es recordar honestidad, ya presente en su mismo germen. La negativa de Ñu a tocar en un concierto la Nochevieja de 1977 precipita el abandono del grupo de Rosendo al que le espeta el despechado cantante que  "sus temas son unos leños". Ahí le has dao. Ya tienen nombre y debutan poco tiempo después como teloneros de Asfalto.

Una colección de canciones impecables, casi todos ellos clásicos del rock español. Una banda en estado de gracia sin nada que envidiar a puntales del hard y blues rock británico como Cream o Rory Gallagher. Su debut es su disco más duro  El ligero traspiés por una producción blandengue y nada acertada del villano Teddy Bautista, no consigue ocultar el brillo de alguna de las composiciones de "Más Madera", su segundo largo. La leyenda se forja defintiivamente con los  temas presentes en "Corre, Corre", su último disco, que curiosamente cierran con "¡Qué desilusión!" en 1982.  Es lo que hay.

La carrera en solitario de Rosendo ya la seguí de lejos. No consiguió acercarse al legado de su banda matriz pero mantuvo cierto nivel y además, a día de hoy, a todos nos sigue pareciendo el personaje más entrañable del rock español.

Difícil elegir temas. Hay tantos buenos. Obviamente podría tirar por el himno emblemático de "Maneras de Vivir" pero comparto "Este Madrid", casi su primera canción. A Leño también les gustaba jugar y ahí está el blues vacilón de "La Fina", que no puede ser cantada más que con acento del foro. 

Una anécdota. Todos los mayores recordamos que cuando éramos mozos, la chavalería más enterada se distribuía entre heavies, punkies, rockers, etc. Compartimentos estancos sin asomo de vasos comunicantes. Yo desde dagal no entendí estas normas no escritas y disfrutaba de todo, esbozo del ecléctico enfermizo en que me convertí años después. Imagino que en tiempos posfranquistas y de hambre de rock, todo el fenómeno debería resultar más acusado aún. A Rosendo una noche se le ocurrió salir a tocar con la camiseta de los Clash y se armó la marimorena. ¿Un traidor? Un visionario. Genio y figura.

Para terminar. Hay o había una cadena de tiendas de ropa con su nombre y con el genial logo fusilado. Imagino que en tiempos y conociendo el percal, ni se les ocurriría registrar el nombre y que por supuesto se habrá utilizado su imagen sin que ellos cobraran un duro. Tal vez algún lector sepa algo.

Vale.

martes 14 de febrero de 2012

II Cross Pollino Carnavalero



El pasado año el CiegoSabino se empeñó en recuperar el  clásico Cross de Carnaval desaparecido hace tiempo. De largo nuestra jaramugada más suave. De ahí que no llegue a Jumento y se nos quede en Pollino. 12 kms con poco desnivel para encarar durante los últimos cuatro, el recorrido del encierro a caballo con final en la plaza de nuestro pueblo.


Como podéis comprobar, a una semana de la fiesta grande de Ciudad Rodrigo, la plaza ya estaba mudando su aspecto habitual. Burladeros y tablaos que en una semana estarán atestados de mirobrigenses y forasteros.

Diecisiete valientes  nos enfrentamos al viento gélido de la tarde del sábado. Unos más rápidos, otros más lentos, disfrutamos de una cocentración donde lo único que importa es compartir una afición en buena armonía, ponernos al día y reírnos un rato..

Yo me atreví con una propina y llegué hasta los veinte kilómetros ya que el próximo domingo corro el Maratón de Sevilla y empecé a correr anteayer (no, no es una frase hecha, comencé anteayer) así que necesitaba algún entrenamiento largo para intentar no sufrir demasiado en Sevilla donde me limitaré a hacer un rodaje largo de en torno a 3:30. Un mes de descanso antes de empezar en serio 2012 y ya no parar hasta Octubre. Seguro que también sienta bien desconectar.


Como ya es costumbre, entregamos el  "Jumento de Honor en el campo de la Excelencia", en esta ocasión a CiegoSabino, aunque el sábado no lucí mis mejores galas como en 2011.


Lo dicho,  la carrera bien, la cena de patatas meneás y huevos farinatos muy bien, las cervezas en La Plazuela fenomenal y los bailables en el Manolín a las tantas, ya ni te cuento.

Recuerdo y enhorabuena para Riki Abad que consiguió llegar a la sobrehumana marca de 500 maratones en 500 días consecutivos. Con la boca abierta me ha dejado esta mañana cuando anunció que sigue en la brega. Si antes de Mayo consigue patrocinio, se embarcará en el más díficil todavía: 1.000 maratones, ya recorriendo mundo fuera de España. Parecen historias mitológicas, cosas de héroes, de Hércules y sus trabajos. Suerte y fuerza, Ricardo. Seguro que te acompaño en alguno.

Música. Seguro que todos sabéis que Springsteen publicó hace unos días el single de adelanto de su nuevo disco, "Wrecking Ball" (a propósito, mismo título que un gran disco de Emmylou Harris). Yo a Bruce no lo puedo juzgar con rigor. Es como de la familia.Ya os lo he dicho muchas veces, él me descubrió la música y siempre le estaré agradecido. A algunos les gustaría que tirara por el soul,  otros le pedimos que vuelva la vista hacia el folk. En ambos caminos ha dado pruebas de gigante. Sin embargo, nos insiste con un disco que por el adelanto, da un poco de miedo. La producción me parece anticuada en el peor sentido de la palabra. Después de la caída de las Torres Gemelas,  Estados Unidos estaba noqueado. Un día en Nueva York, una persona por la calle le gritó: "'¡¡BRUCE, TE NECESITAMOS!!". El respondió con "The Rising", un inesperado buen disco, por momentos brillante. Ahora el mundo se encuentra en una tesitura similar. No hay esperanza. Este es el terreno ideal para las arengas del Boss que tira de épica para reivindicar la lucha, el orgullo y los valores seguros. Hay gestos que sólo puede hacer él sin sonrojarse lo mismo que sólo él puede escribir esos versos con vocación de himno que aspiran a levantar el ánimo y los corazones del pueblo americano. Si tuviera 14 años, como cuando lo descubrí, me convencería. Como tengo 41, no me engaña, pero casi le dejo intentarlo. Te equivocas pero te sigo queriendo, hermano y seguiré esperando por tu última obra maestra.  La verdadero poesía del Boss va por otros caminos. A veces me gustaría tomarme unas cervezas con él y explicárselo. Me da que está muy mal aconsejado. A propósito, un día de estos sigo con su serie que aún me falta la mitad. Qué malo es no tener tiempo.

Vale.

viernes 10 de febrero de 2012

Latidos


Un regalo de cumpleaños para una amiga muy especial, para “el peso pluma ganando el título de los pesados en el Madison.”
(La Susana del texto no está inspirada en ella. Es ella)
Feliz cumpleaños, Susa.
(Ilustrando su cuadro favorito)


"LATIDOS"

“Naces solo. Mueres solo. El resto, bien podía ser un lento y denso discurrir entre cañerías, bien el milagroso fluir de un río entre  orillas arboladas”.

Sentado frente a la mesa de su habitación, Alberto hojeaba las páginas de aquel triste y previsible diario juvenil. Había escrito ese párrafo  unos días después de conocer a Susana. Antes no hubiera existido segunda opción. Ese segundo camino lo había aportado ella, lo había marcado su sonrisa. Hasta entonces, él caminaba frente a escaparates. Tras los cristales,  existencias de neón, pavesas en hogueras de felicidad. Mal encarado y resentido,  las rechazaba como falsas,  creía que le molestaban pero lo cierto era que le intimidaban, incluso a veces  le quemaban, aunque sólo fuera esa leve punzada de una chispa.  Por ello intuía que detrás de ese asfixiante círculo de llamas en que también ardía y que se tornaba más impenetrable con el tiempo, había algo más que se le había escapado.   Aunque siempre acababa por reconocer su vida como cañería atascada, maloliente y sin remedio, cuando tenía la guardia baja, se sinceraba y sabía que no siempre fue así. Sin embargo, no era capaz de recordar el día a partir del cual comenzó a pensar de esa forma o en definitiva a sentirse asustado.

“Las piezas ahora no encajan. Cuando eres niño, las piezas de lego encajan. A veces  hay que apretarlas y es entonces cuando apenas se nota la fisura. Tan sólidas como bloques fabricados en molde. Te regalan un barco,  si tienes suerte, quizás  un portaviones. Lo construyes cinco, diez veces. Más tarde mezclas todas las piezas que has ido acumulando con el tiempo y pasas a probar a caminar solo, pasas a inventar, te olvidas del plano, del diseño original y exploras y construyes nuevos barcos o extrañas naves aún por inventar, pendientes aún de nombrar. Pasan los años y se acaban las ideas. Todo el juego se vuelve aburrido. Crecer es una mierda. El tiempo sólo sirve para empeorarlo todo. Todas las piezas permanecen rotas o forzadas y apretadas tantas veces que ya no son capaces de sostener ni muro, ni idea, ni proyecto. Entonces las metes en una bolsa de supermercado y te olvidas de ellas. Después de estar años en una caja debajo de tu cama, un día las metes en el maletero del coche de tu padre porque en su casa hay más sitio. Tal vez por eso él se marchó hace tantos años de la nuestra”.

La conoció una tarde nadando en la piscina. Aunque cada vez más esporádicamente, a Alberto todavía le gustaba nadar unos largos. De niño competía en natación y era de lo poco que no había perdido por el camino. Más tarde pensó en  aquel día, entonces no lo supo expresar pero más tarde lo escribió. Vio que a través de sus ojos se veía su corazón y era tan grande, azul y transparente como el agua de la piscina que la envolvía.

“Las vidas son  como folios en blanco.  Todos las llenamos de palabras y las comenzamos a doblar al modo de los aficionados a la papiroflexia. Sí, al comienzo todos parecemos expertos, miramos como expertos, actuamos con la decisión que creemos en expertos  pero llega un día en que te das cuenta de que, mientras hay muchos alrededor que han construido hermosas mariposas o barcos, sombreros o aviones, lo que tú traes entre manos no tiene visos de convertirse en algo digno de asombro, con cierta utilidad o ni siquiera de término conocido. Tratas entonces de desdoblar el folio, alisarlo y comenzar de nuevo pero el tiempo pasa y los intentos cada vez son más complicados porque el folio se llena de dobleces y es difícil seguir otro camino. El papel se arruga y es entonces cuando eres consciente de que ya no podrás conseguir esas superficies que buscas y envidias en tus compañeros. Cada vez más desanimado, constatas que tú nunca  harás nada de mérito. Además de los expertos, a tu alrededor también ves a los que ya sólo utilizan los folios para arrojarse bolas de papel que incluso a veces caen en el agua y se empapan. Es entonces cuando aparecen encargados de la limpieza que pasan a llevárselas a lugares cerrados. Aparte. Nosotros aquí, vosotross allí. Son folios,  vidas que molestan, que estorban.”

Susana también lleva uniforme de empleada pública pero no se encarga de recoger  bolas de papel. Ella lee los contadores de  las casas. En alguna ocasión la había visto en el portal.  Oculta tras su larga melena lisa y con gesto serio, anotaba las cifras de cada vivienda. Alberto nunca había tenido muy claro para quién trabajaba, si lo suyo era el agua, la electricidad o el gas. Al percatarse de la presencia de un vecino,  ella se giraba y saludaba con gracia, utilizando esas dos palabras gastadas–“¡Buenos días!”- con tanta fuerza como si por una vez,  realmente encarnaran ese sincero deseo de lo mejor para ti.

“La vida funciona bajo la dictadura de un ritmo sincopado, lento impasse  durante la semana finalmente resuelto  por un demoledor y atronador “beat”  cada viernes por la tarde, día en que llega la evasión, en que el alcohol, las drogas o el sexo muerto con chicas que no amas, que hasta  desprecias, te hacen  socavar la vida real por unas horas, para volver una  agonizante tarde del domingo s aún más asqueado y solo”.

Pero esa cadencia vital se había comenzado a  alterar en su vida. Arritmias. Unas semanas después, una noche en un bar, la volvió a ver. Apenas hablaron, no por falta de interés como era habitual en él cuando se relacionaba con los demás, sino debido a una impresión nueva. No estaba a la altura. Recordaba todo lo que le contó. El retrato de un regusto por la vida que ella rebañaba con gula. Cuando pintaba sus cuadros o estudiaba esa carrera universitaria a distancia que había decidido acometer a destiempo, cuando leía o cuando ejercía como voluntaria con enfermos mentales.

Mientras intercambiaban teléfonos, Susana le dijo pizpireta: -¿A ti no te gusta mucho hablar, verdad?

“Todos estamos llenos de dobleces, de secretos y mentiras. Hablamos y hablamos unos con otros como en tercera persona, tratando de presentar a un yo  irreal sobre el escenario. Palabras, labios en movimientos,  miradas nerviosas y asustadas,  deseos y sobre todo miedo. El pánico gobierna las vidas.   El perspicaz y el paciente puede ver partes del  otro lado del muro o al menos el muro, por sofisticado que sea”.

Al caminar a casa de madrugada,  con su percepción potenciada y distorsionada por el alcohol, pensaba que Susana parecía no lucir disfraz ni se atisbaban paredes tras sus ojos.  Le llevaba a su  infancia. Tal vez no hubiera verdad porque ella era de verdad.

Alberto estaba harto de su gente, de sus amigos, de sus conversaciones estúpidas, de la violencia de sus palabras, preñadas tan a menudo de ideas racistas, xenófobas, machistas. No solía participar en estas beodas discusiones,  cada vez más comunes por la situación económica del país.  Al contrario de lo que pudiera parecer,  su silencio provocaba el efecto contrario en un espectador ajeno, el de parecer el más peligroso de todos, el que más cerca estaba de pasar de las palabras a los hechos, de la pose a la acción. Recordaba a Enrique, a su único y verdadero amigo, recordaba el  día que se marchó a Canadá, cuando le abrazó y le tiró fuerte del pelo sonriendo mientras le decía a la oreja:  “Siempre Juntos, Bobby Jean”. Ambos sabían que era una  mentira, que sólo era el deseo de buena  suerte. Sin embargo, ahora  pensaba si Enrique se encontraríaí tan perdido como él y no lograba entender cómo había acabado rodeado por toda la gente que ambos despreciaban.

Durante las últimas semanas había conocido a algunos de los amigos de Susana. Rápidamente se percató del cariño que le tenían todos los que la rodeaban. Era el que ella despedía y que le regresaba rebotado y multiplicado. Y pensó que ella hacía mejor a todos,  que era de esas extrañas personas que rara vez conocemos y que actúan de pegamento cuando las cosas o las personas se rompen. “La gente está muy sola, Alberto” le decía contándole historias de su trabajo. Aunque se pasara un fin de semana completo sentada en la camilla de su cuarto de estar estudiando, ella nunca estaba sola. Cuando trabajaba le gustaba dejar notas en los buzones de los que quería y de la gente sola y con problemas a los que sabría que una sencilla frase serviría para hacerles sonreír durante un instante, para alegrarle un día tan largo como   todo un ríoi Aquel día, en el buzón  de Alberto había una nota que decía: “Besos, tigretón” 

“Tal vez todo había sido una cuenta atrás para darme de bruces con la mejor persona que he conocido y la fecha del lanzamiento había llegado.  Tres, dos, uno…”

                -¡ALBERTO! Gritó desde el otro lado de la puerta su hermana. Son tus colegas. Dicen que llevas días sin contestar al teléfono, ¿Que si marchas al Cali?

-                                                   - No - contestó quedo, casi para sí.

 Cerró el cuaderno y buscó  la ese en la agenda del teléfono.

miércoles 8 de febrero de 2012

Un himno


Una declaración de intenciones, una declaración de independencia, un propósito, un proyecto, un manifiesto, una hoja de ruta, un programa, una oración, una forma de vida, una forma de entender, una apuesta, un cuaderno de bitácora, un tratado, un pasado, ¿un futuro?, un espíritu, un anuncio, una afirmación, una negación, una advertencia, un orden, una orden, una explicación, una vida, una bandera, un himno.

"Mama told me when i was young
come sit beside me, my only son
and listen closely to what i say.
and if you do this
it will help you some sunny day.
take your time... don't live too fast,
troubles will come and they will pass.
go find a woman and you'll find love,
and don't forget son,
there is someone up above
and be a simple kind of man.
be something you love and understand.
be a simple kind of man.
won't you do this for me son,
if you can?
Forget your lust for the rich man's gold
all that you need is in your soul,
and you can do this if you try.
all that i want for you my son,
is to be satisfied.
Boy, don't you worry... you'll find yourself.
follow your heart and nothing else.
and you can do this if you try.
all i want for you my son,
is to be satisfied."