sábado, 8 de marzo de 2014

La gran belleza



Cada día más desengañado de esto de los premios, ya casi no les presto atención. Hace unos años eran una buena referencia, puede que la más importante. En música nunca significaron nada; en cine, enfilamos el mismo camino. Pero, he aquí que me gustó que le dieran el Oscar a la mejor película extranjera a "La gran belleza".

Un película difícil, que revisitando "La dolce vita" (película que vi una tarde de domingo de resaca y que se me hizo larguísima), busca algo más, busca conseguir ese concepto indefinible que podríamos llamar arte; más que un producto tras la habitual y transitada emoción del espectador. Pretende conmover, pretende la reflexión.

El absurdo papel de los intelectuales en nuestro mundo de decadentes costumbres, sobrevalorados por esencia,  puede que no más que ridículas y estériles figuras llenas de vanidad, a los que gusta sentenciar sobre la vida en un plano teórico, en juicios pretendidamente epatantes, prestos a discutir sobre grandes ideales que al final, poco tienen que ver con nuestras existencias, con el real bregar diario. Un mundo donde es difícil distinguir valor y precio.  

No es una película para cualquiera ni para cualquier rato; es lenta -puede que en algunos tramos demasiado-, pero valiéndose de un lenguaje y unas formas cuidadas al detalle, esconde meollo del bueno. Un gran obra de Sorrentino del que no he visto ni "Il Divo" ni "Un lugar en el que quedarse".

Recuerdo que poco después vimos otra película italiana de 2013 -ambas recomendadas por Elena-, "La mejor oferta" de Tornatore. Evidentemente más convencional, pero consiguiendo otra gran película llena de aciertos, una historia llena de líneas argumentales y matices de el autor de "Cinema Paradiso". También muy recomendable y entretenida -esta sí que para todos-. 

Y dentro de la forma, la música. A John Tavener lo descubrí hace poco, justo cuando se murió hace unos meses. Probablemente había escuchado música suya durante toda mi vida pero solo en "La gran belleza" me sorprendió reconocerlo. Como tantas veces ocurrió en mi vida, Tavener ha abierto una puerta a otros músicos y músicas que no conocía y que seguro pasarán por aquí.

Vale.