viernes, 22 de junio de 2012

Aquellos festivales


La foto me habla de otros tiempos.  Antaño por estas fechas,  seguro que habiendo disfrutado ya en Mayo del  Festimad de Móstoles, ya tenía fijada la agenda de festivales para el resto del año. Tiempos de muchos tiros al aire de promotores arriesgados, muchas propuestas distintas en busca de un público y una  consolidación que en muchas ocasiones, aún viviendo en una España rica, se mostró insostenible.

Mi pasión por la música sigue intacta, hasta diría que mejor orientada, en  una suerte de proceso continuo en busca de los sonidos y voces que expresen lo que soy,  ese eterno  encontrarse a si mismo,  pero mi afán por la música en directo y los conciertos se atenuó.

Ya, la edad. No, hay algo más. No os equivoquéis, no se trata de la edad y de soportar las incomodidades inherentes al peregrinar del verdadero “festivalero”. Debido a mis pintorescas aficiones, sabéis que estoy acostumbrado a pasarlas peor que putas y según mi libro de estilo, un festival rockero no se puede vivir más que desde el interior desde esa cámara de gas asfixiante en que se convierte una tienda de campaña a las ocho de la mañana en Alburquerque, Benicassim o Jerez.

Supongo que simplemente soy yo, que cambié. Igual que hace unos años estaba pendiente de los adelantos de nombres de bandas que se iban filtrando mes a mes desde Enero para diseñar mis vacaciones, poco a poco ese espacio fue sustituido por el calendario de pruebas deportivas. Y claro, no había días ni dinero para todo.

A veces pienso que debo funcionar un poco a impulso de décadas. Primero la música, después el deporte más bruto en el sentido de domar distancias o dificultades, cuanto mas intimidantes mejor. Y ahora que he corrido alguna de las pruebas más duras del mundo, noto que también voy perdiendo “punch”, que estoy en otro cruce de caminos, que quiero seguir con el deporte pero de otra forma, que me sobran muchos dorsales.

Es la vida. El equipaje sigue aumentando, la música y el fondo extremo y por ello más puro,  forma parte inseparable de lo que soy pero necesito encontrar algo más.

Pero hablábamos de música. Como para todo lo que me gusta, soy muy devoto y aplicado. Era de las pocas personas que estaba a primera hora en todos los festivales para tratar de asistir a todos los conciertos posibles, descubrir nuevas bandas o disfrutar de otras que trataban de abrirse camino y de las que ya estábamos al tanto. Entonces casi no se te escapaba nada de lo que se movía en el panorama internacional de la música popular. Era duro ir de enteradillo en épocas “pre internet” o “pre spoty”

Presencié cientos de conciertos, algunos de ellos inolvidables, de los que marcan, de los de levitar o de los que te infunden  el deseo de romper con todo, de esos de los que sales tan convencido como feligrés en procesión. Compartirlos junto a amigos y novias los convirtió en  aún más especial. Los primeros que me vienen a la cabeza son Radiohead, Primal Scream,  PJ Harvey, aquel fantástico concierto de Nick Cave entre montañas,  bajo una luna llena maravillosa. Ahora he de reconocer que mi escenario favorito es  un teatro sentado, como los de Sigur Rós o Mark Lanegan. En Julio, Bon Iver.

Claro, todavía  seguiré yendo a conciertos y a algún festival esporádicamente; probablemente Contempopranea en Alburquerque con la tropa de Felipe y Elena, aunque siempre vienen los mismos grupos y apoyaría con entusiasmo la  moción de que  la mitad de ellos fueran ajusticiados en plaza pública pero hay que reconocer que el peculiar ambiente se echa de menos.

Recuerdo el primer festival al que acudí, "Doctor Music" en Pirineos. Garbage, Pulp, Portishead, Bob Dylan, Nick Cave, Iggy Pop, Beastie BoysExcelente material.  Casi soy capaz de sentir mi impaciencia mientras montábamos la tienda y se oía tocar un grupo a lo lejos. Eran Embrace. No llegamos a verlos, pero realmente fue la primera banda que escuché en un festival.

Os dejo su canción más famosa. Bien bonita aunque de corto recorrido, de las que acaban cansando.  De letra simple, simple, tonta, tonta.  En onda Coldplay que seguro os gusta a la mayoría y que otros decidimos aparcar para siempre.  


6 comentarios:

TSI-NA-PAH dijo...

o solia ir a Reding en Inglaterra y al Azkena nunca fallé salvo este año.Ahora me molan mas festivales con asiento y programacion menos apretada!!!Cosas de la edad!
un abrazo

Tania dijo...

Es curioso, aunque queramos detener el tiempo y las sensaciones, el tiempo pasa sobre nosotros y vemos las cosas con otros ojos o mejor dicho buscamos otras cosas.
Los festivales molan!!
Preciosa canción!
bss
Tania

Atalanta dijo...

Tsi, los ingleses me parecían demasiado mastodónticos y sin personalidad. Pasa ahora con Benicassim, nunca se podrán volver a a aquellos carteles excelsos, pero qué coño pinta ahí Davi Guetta con Bob Dylan, que no sé quién coño es pero me suena a la peor música comercial. El Azkena es una asignatura pendiente. Un año iré, seguro.

Tania, el ambiente en los festivales es muy especial, como escapar de la realidad un par de días. Todo me sale muy mustio pero no es nostalgia lo que siento. Me gustó la experiencia y volveré a ello alguna vez. La vida está llena de posibilidades y caminos. Ilusión.

Abrazo para los dos.

Jumento Acera dijo...

Amigo, se te ha echado mucho de menos.


Este año, salvo milagro, no hay Contempop. No hay trabajo así que no hay un jodido euro ... sin fallar desde el 2004 ¿te acuerdas?

Atalanta dijo...

Buenos recuerdos en Alburquerque. Venga, animaos a un finde en la montaña que seguro os gusta o más barato imposible.

Jumento Acera dijo...

Yo me animo . . . Elena Pi no tanto . . .