jueves, 11 de julio de 2013

Standstill. No hay dolor en el mundo de los sueños



"Poema nº 3"

Cada vez que oigo hablar 
de algo que podríamos denominar
triste y que consiste en explicar
algún detalle de una historia que se acaba,
entonces yo me callo y no sé qué decir,
¿qué puedo decir?

Que hacia dónde mira ahora el ángel,
ese ángel que nos puso juntos en la cama esa noche,
esa noche, ya mañana surreal,
en la triste discoteca cuando ya casi al final
te enseñé mi lengua seca y tú
reíste y me venciste.

Otro tiempo nace y el recuerdo se deshace,
el equipaje de los muertos es difícil de mirar,
de explicar, que vi el desastre avanzando lentamente
negociando con mi suerte y no lo pude esquivar.

Y si un día nos cruzamos la señora y el señor,
nos vendrá a la mente el accidente
planeado y subconsciente
para una noche cualquiera, sí,
la última borrachera para morir sin decirnos adiós.
con mi mano en tu rodilla y dando al acelerador.

Desde que saliste por la puerta, esta puerta,
con todos tus discos y algunas lágrimas mal escondidas
he estado olvidando, alguna vez fabulando
qué será de ti, qué será de mí.

Otro tiempo nace y el recuerdo se deshace,
el equipaje de los muertos es difícil de mirar,
de explicar, que vi el desastre avanzando lentamente
negociando con mi suerte y no lo pude esquivar.

Y si un día nos cruzamos la señora y el señor,
nos vendrá a la mente el accidente
planeado y subconsciente
para una noche cualquiera, sí,
la última borrachera para morir sin decirnos adiós.
con mi mano en tu rodilla y dando al acelerador,
no hay dolor, no hay dolor,
no hay dolor, no hay dolor,
no hay dolor, no hay dolor,
no hay dolor, no hay dolor...



Todavía no es tiempo de un artículo dedicado a Standstill. Un artículo que requerirá del mismo mimo, cuidado y documentación con que esta banda trata cada rincón de su obra. Procedentes de la escena hardcore de Barcelona, la evolución de un lenguaje personal, arriesgado e inconfundible, continúa. 

A los interesados en su música, un vídeo sin música. Un pequeño y valioso documental con textos y voz de su inquieto cantante, Enric Montefusco, que retrata una etapa difícil del grupo, lo que bien podía ser el fin de la juventud. Volveremos a ellos.

Vale.