miércoles, 26 de febrero de 2014

El misterio de Scott Walker



Compré un disco de Scott Walker con veintitantos años:"Scott Walker Sings Brel", todo versiones del cantante belga. Me  pareció un horror. Como ha de ser para cualquier chaval  sano y bobo de esa edad, el territorio estético musical en el que me movía estaba delimitado por coordenadas integristas.  Volví a ese disco varios años después y me pareció maravilloso. Scott Walker es de esos tipos de los que todos los entendidos hablan más que bien pero que pocos se paran a escuchar.

Fugaz apunte para recomendar el documental "Scott Waker 30 Century Man" sobre un tipo raro de verdad. Extraño por seguir una vocación de artista real, por elegir el camino de la experimentación, por principio minoritario, por renunciar al éxito y a la fama convencional, por elegir el prestigio que proporciona el misterio. 

Sí hay algo que me soprendió muchísimo. Tal vez no sabría definir exactamente qué es ser  "británico" en el mundo de la música, pero muchos sabemos de qué hablamos. Si tuviera que elegir figuras que encarnaran lo "british", esa mezcla entre elegante y decadente, entre teatral y distinguido, pondría en esa lista a Jarvis Cocker (Pulp), Neil Hannon (The Divine Comedy) o Paul Weller, pero nunca faltaría Scott Walker. Por eso me sorprendió tanto saber que habido nacido en Estados Unidos.