jueves, 6 de febrero de 2014

Nunca demasiados, Philip


Hoy se regalan los elogios, tanto se derrochan que el mismo concepto se devalúa. Dentro del gran pantéon de vanidades que, por principio, ha de ser el cine, nacemos acostumbrados a sobrevalorar la figura del actor, en tantas ocasiones no más que un resorte en la gran empresa que es poner en pie las películas, que a veces funcionan a pesar de, no gracias a la estrella de turno.

He aquí una excepción. Supongo que al ser tantos, a Philip Seymour ya no le alegrarían los elogios y premios como antaño, como en sus inicios. Él seguía a lo suyo, atrapando algo especial en cada fraseo o gesto. Un criterio que utilizo cuando juzgo arte, es la intensidad; trato de rastrear la autenticidad detrás de cada tentativa. Tantos secundarios inolvidables que golpeaban-algunos tan irreconocibles que descubría como suyos meses después-, tantos rostros que  con apenas un puñado de minutos convertían una película en algo completamente distinto.

Como recuerdo, un personaje real, el mítico crítico Lester Bangs. Lo elijo porque "Casi famosos" es una película fetiche para todos los que sentimos la música o el rock and roll -grito cajón que abarca mucho más- como algo especial que a menudo nos atraviesa sin entender el porqué.  Elijo a su Lester por esos intentos infructuosos de relatar una pasión que le devora y que estoy seguro no debe estar muy alejada de la comezón de esas personas que no pudieron nacer mas que para interpretar, para contarnos historias.

Grande Philip Seymour Hoffman. Se te echará de menos, compañero.