viernes, 15 de mayo de 2015

Fiasco en Vallecas, la no crónica de los 100 de Madrid



Antes de ponerme a escribir algo de la Despeadura Ilustrada o de lo que ocurra mañana en el Ultratrail de Hurdes, me juramenté para ofrecer algo sobre mi malograda aventura en los 100 kms. de Vallecas, celebrados un ya lejano 8 de marzo.

Lo cierto es  que no  me apetecía escribir nada, no por que me retirara, sino porque la verdad es que apenas me motivaba, ni exponer mi propia visión, ni disertar sobre una carrera cuya realidad o características me parecen un horror, algo que ya sabía de antemano.

¿Por qué me inscribí entonces? Bien, la respuesta es fácil, me apetecía  un gran primer reto a principios de año, correr unos cien en fecha temprana, sin calor ,y lo que tenía claro es que, para variar, me enfrentaría al reto entrenado, suponiendo que si llegaba preparado, mis armas serían suficientes para cumplir con el exigente reto, despejando así mis propias dudas sobre mi capacidad mental actual para afrontar grandes distancias.

De ahí que me inventara un reto, el "Desafío Run and Roll: 10 maratones en 10 semanas", que completé, que me costó un huevo, más por hacerse prácticamente en solitario y con mal tiempo, del que estoy muy orgulloso y al que ya dedicaré un capítulo específico.

Pero algo fallaba  en mi razonamiento, el que yo pensaba sólido eslabón "entrenamiento = éxito" quebró; porque sí, tenía el entrenamiento, pero una vez más se demostró que en ultrafondo lo más importante es la voluntad, la dureza mental, la ilusión o decisión de la que yo carecía.

Desde el sábado, el día anterior a la carrrera en que llegué a Madrid, creo que ya me sentí en parte derrotado. ¿Qué coño pintaba yo allí? Cada día más de pueblo, más de campo, más de monte, es bajarme del autobús en Madrid y sentir que se me cae encima un mundo de ruido, calor y lío, todo lo contrario de lo que yo entiendo por buena vida. Aunque fuera la primera vez en que iba a Madrid descartando visitar museos, conciertos o clásicas tournées capitalinas para evitar cansarme en exceso, lo cierto es que el sábado mi estado se describiría entre harto y agotado.

Al día siguiente, en la previa del inicio de la carrera a las siete de la mañana, mientras aguardaba en un anejo del estadio del Rayo, sentado en una sala de espera rodeado por los participantes, alguno de los cuales saludé, me volvía preguntar qué hacía yo allí. No estaba nervioso, estaba en simple "modo off", añorando estados ansiosos de antaño, ya consciente de que cada ocasión me cuesta más ponerme un dorsal, y que si además lo hago en una carrera de 100 kilómetros dando vueltas a Madrid, una carrera que no me llama una higa, mal vamos.

Me acababan de contar  que el recorrido era duro, con lo que veo que será complicado acabar en las 11 horas que te dan de margen. Dan el pistoletazo de salida de noche para encarar una larga subida de casi dos kilómetros y antes de llegar arriba, he decidido que haré un maratón y me iré para casa. Y así fue, hice una mierda de maratón sobre el asfalto de Madrid, rodeado de coches, de gente que nos miraba sin saber muy  bien qué hacíamos y me volví al pueblo; ni por asomo me tentó la idea de llegar a los 100, medio andando medio corriendo en un entorno tan naturalmente hostil para tal actividad.

Tal vez elegí mal, tal vez debería haberme apuntado a una prueba de montaña, en línea, nunca un circuito en el que se pasara por meta, nunca urbano, un lugar al que creo jamás volveré, a no ser para correr un maratón con mi hermano.

Algo he sacado en claro, grandes distancias, las justas, carreras, cada día menos. Me gusta el deporte pero ya no necesito ponerme un dorsal.

Bien, despues de la Despeadura Ilustrada de hace un par de semanas de la que ya daremos cuenta, hoy a las cinco de la mañana partimos en el I Ultratrail de las Hurdes, que me apetece muchísimo más que cualquier carrera, incluido los dos ironman a los que estoy apuntado este año, y que a día de hoy, hubiera descartado por completo -en este caso, también por falta de tiempo para entrenar-, pero bueno, los intentaremos completar, o al menos la natación y la bici. Ya se verá.

Como canta Alabama Shakes en ese pepinazo de canción que acaban de estrenar, "I dont wanna fight", y es que en Vallecas no quería luchar.

"¡¡YO SOY ESPARTACO!!"