sábado, 15 de agosto de 2015

La mística de Lemmy


Después de dos noches viendo un largo documental sobre Santa Teresa - me interesa mucho la mística castellana del XVI, podría ser peor-, ayer cambié redicalmente de registro con otro personaje extremo de muy distinta índole. "Vive rápido, muere viejo" es un documental sobre Lemmy Kilmister  y sus Motörhead

Técnicamente no es muy bueno, pero tiene lo que mímimamente se le exige a un documental: información. Información suministrada básicamente a través de la voz de uno de los tipos más icónicos del rock and roll.  Es legendaria su apuesta por un estilo de vida muy claro, marcado por una simple y rancia divisa: sexo, drogas y rock and roll. A diferencia de la mayoría de sus compañeros de metal, él no transitó años de mala vida para volverse sensato al ver las orejas al lobo en forma de las múltiples bajas y daños colaterales ocasionados entre las huestes rockeras . Para él, el rock and roll es un estilo de vida, algo muy serio. Hace tiempo que la impropia velocidad de nuestro mundo tornó lo escandaloso que arrastraba una figura como Lemmy por casi lo entrañable, lo que ya no sé si le hará mucha gracia al protagonista.

En un sorprendente discurso lúcido y coherente -es un lector voraz-, trata de explicar lo difícilmente entendible para todos los demás, el porqué de ese modo de vida algo suicida, con el cotidiano echarse al coleto una botella de bourbon o el no haber abandonado las drogas. Una respuesta al mundo en el que vive, el de los titulares de prensa -no sé las veces que dice que se jodan todos los políticos- y el más íntimo y personal, sumergiéndose en esas relaciones que le marcaron o que no dejó que lo hicieran, como la frustrada relación con un irresponsable padre que ansiaba calmar su culpa -un cura, para más señas-. 


En el trasfondo, la poco glamurosa vida de los obreros del rock, casi en continua gira. Soprendentemente, Lemmy, con casi sesenta años cuando se grabó el documental (2003), gozaba de buena salud. Sin embargo, hace unos meses leí que sufrió un serio aviso, que tenía que tomarse las cosas con calma. Probablemente cumplirá con uno de los clásicos mandamientos de una estrella del rock and roll, el de la autodestrucción. Será Lemmy hasta que caiga el telón. We salute you.