jueves, 20 de agosto de 2015

Variantes modernas de imprimátur



Aunque no exista sórdido despacho, y la Oficina Central de Seguridad en sus diversas denominaciones, no exista, la mecánica de la escena viene a ser la misma: un individuo sentado rígidamente en una silla incómoda frente a una mesa. El solícito funcionario, con o sin gorra de plato, le interpelará amable: "Basta con que firme aquí y podrá seguir dedicándose a esas cosas raras a que se dedican los artistas, señor artista".

Lo que no me deja de llamar la atención es que los necios que pergeñan sus propios Index Librorum Prohibitorum, son gente estudiá, y los habrá hasta de Políticas, la carrera de moda, lo que me hace preguntarme por los beneficios reales de "esta" educación que sufrimos. 

Imagino que a estos tipos se les debe explicar en primer curso que uno de los fundamentos de un Estado Democrático y de Derecho, algo que no está ahí porque sí, sino que una sociedad se ha de ganar a diario, es el que usted carece de legitmación para preguntarme: "¿Milita o ha militado en el Partido Comunista?"

Al final, aunque los autores cambien, todos los funcionarios tienen el mismo rostro. la misma voz inocente que susurra: "Una simple firma (ahora es un simple tweet) y todo terminó". ¿Y qué perdió más que la dignidad, Sr. Shostakovich, Sr. Trumbo, Sr. Grossman, Sr. Dmytryk, Sr. Matisyahu?

A cuenta de, recuerdo hace un par de años otra de estas ya previsibles olas indignación, porque Muñoz Molina no renunciaba a un premio que le había otorgado una institución israelí. Aquí los fariseos eran los otros, esos señores que, rasgándose las vestiduras, exigían -porque sí, porque ellos lo valen- al autor agraciado por su talento y esfuerzo, un posicionamiento ideológico. Compañero, cuando tú disfrutes de ese honor, recházalo con vehemencia y mucho ruido, que me parecerá fenomenal, porque puede que esté hasta de acuerdo con tus razones, pero has de respetar que otro lo acepte sin reservas. 

 David Torres tiene mucho arte escribiendo, le suelo leer más por la forma que por el fondo, ya quea veces me parecen demasiado simples sus diagnósticos -en esta España, a alguno le parecerá raro leer a alguien con el que a menudo no estás de acuerdo para intentar comprender al otro, para disfrutar en muchos casos con lo bien construido-, pero mira que en esta ocasión es al revés. Sin salirle un gran artículo, coincido punto con punto con la opinión expresada en "Ventajas de la censura".