miércoles, 27 de abril de 2016

Medio pan y un libro


Un magnífico texto que muchos conoceréis con motivo del reciente "Día del Libro", discurso leído por Lorca con motivo de la inaguración de la biblioteca de Fuente Vaqueros en 1.931. Cuando lo leía, pensaba yo  qué mundo este en el que una banda de ignorantes matan lo diferente, lo ilustre, lo irrepetible porque sí, porque tienen la fuerza y la usan, porque la inteligencia estorba. 

Anoche vimos la película "Imitation of Game" sobre la desgraciada historia de Alan Turing, el genio matemático precursor de la informática y seguro acelerador del fin de la Segunda Guerra Mundial con el descifrado de los códigos de Enigma, la máquina que utilizaba Alemania para encriptar sus mensajes. Como tantas otras veces, personaje encumbrado muchos años después de muerto; acosado protagonista de un sórdido y triste final que en mucho se emparenta con el de otro genio, Tchaikovsky, también perseguido por su homosexualidad, aún hoy no reconocida en la gran Rusia, donde se sigue considerando una mancha que se debe ocultar. Esto ocurre hoy, cuando también millones de personas considerarn apropiado entregar el botón nuclear a un perfecto idiota como Trump o se valen  de la democracia para optar por opciones abiertamente o sutilmente andidemocráticas. Sí, estoy ocurre hoy, en Europa, no en la Rusia de finales del XIX, qué hubiera sido en otro tiempo en este espacio, qué será en este tiempo en otros espacios alejados de la "civilizada" Europa.



"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

"Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

"No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz".

1 comentario:

Johnny JotaJota dijo...

Cuánta grandeza en sus palabras. Abrazos.