martes, 6 de diciembre de 2016

Esa ciencia ficción para pensar


La vida no da para más. No cabe seguir restando horas de sueño para hacer todo eso que me apasiona cada día más, demasiados libros o estudio; ahora no tengo clara la frontera, lo que es simplemente maravilloso. Nace un propósito -uno más- el de al menos escribir algún párrafo, algún rápido apunte y replegarme, más que nada para que este blog, antaño tan ilusionante, no se me muera.

La semana pasada doble ración de cine de ese subgénero que algunos nos chifla y que nos ha regalado varias joyas indiscutibles, el de la de ciencia ficción con inquietudes entre existenciales y filosóficas. Ese que nos sirve para reflexionar, valiéndose del vértigo que produce nuestra relación con el espacio  o el tiempo, o a través del encuentro con el otro o lo otro, que nos sirve para intentar definir nuestra naturaleza, tirando siempre de ese componente algo irracional o inexplicable que atesora el ser humano. Nada que ver con "Marte" otra película que yo supuse del mismo palo y que no resultó más que una simple y vacía película de vaqueros en el espacio.

"Interstallar" de Nolan, siendo una buena película, y aunque me gustó más que la primera vez que la vi -la sesión de las 22:30 es una hora imposible para mí, dada su duración, mi edad y mis costumbres-, me parece que quiere más que puede, aunque hay que reconocer que quiere demasiado y se queda en mucho.

"La llegada" es una gran película, a la altura de las mejores. Detrás la misma pluma que en la magnética "Incendies", la del canadiense Denis Villeneuve, desde ya un gran autor, para contar con un tono y tensión impecables, lo pequeño y lo grande, mi vida y la vida. Como curiosidad, los recuerdos de la doctora con su hija es puro "El árbol de la vida" de Terrence Malick, otro autor profundo, lo que supongo será una forma de homenaje más que una referencia demasiado obvia.

Hace unos meses compartí en facebook la pieza del alemán Max Richter que abre y cierra la película y no obtuvo un triste "me gusta". Escuchándolo en la oscuridad del cine, con ese volumen y calidad, me parece aún más inexplicable.