martes, 20 de diciembre de 2011

100 kms. en pista de Barcelona, la verdadera soledad del corredor de fondo



En su día no se le prestó mucha atención porque brilla bastante menos que algunas de las pruebas de más nombre o tradición  y aunque a alguno le sorprenderá, una de mis carreras que más aprecio es la Ultramaratona Atlántica. Me pareció una prueba muy dura y sobre todo creo que por su simpleza,  encarnaba la esencia del fondo. Correr sobre la arena, sin final a la vista, persiguiendo un horizonte que jamás se alcanza, puede representar esa carrera eterna que te planteas el día que te calzas unas zapatillas y que no concluirás hasta el día que marches definitivamente del jodido y maravilloso planeta tierra. Las 24 horas en pista de Barcelona es una prueba con lazos comunes con su hermana portuguesa. Correr en pista es correr sin meta, es correr hasta que no se pueda más, es correr hasta “morir”.



Al igual que me gusta conocer nuevos lugares, sobre todo parajes naturales –las ciudades cada vez me interesan menos-, cuando compito, busco nuevos retos o estímulos. Tenía un objetivo claro, quería la marca en los 100 kms, el pasaporte directo que se exige para participar en –esta sí que sí-, la carrera más dura del mundo, Spartathlon (246 kms en 36 horas) y por otro lado saber qué es correr ultrafondo en en una pista de atletismo. Por curriculum, ya entraría en el reto griego pero quería demostrarme a mí mismo que podía moverme, prácticamente sin descansar y con solvencia, en  cifras que hasta no hace mucho se me antojaban quiméricas. Yo sé que a día de hoy, siendo el atleta que soy, jamás puedo ni acercarme a completar la magnitud de ese imponente reto, que debo crecer como atleta una barbaridad; aunque por otro lado siento que tengo mucho margen de mejora y mucho que aprender. Además la carrera se desarrolla entre Atenas y Esparta y por lo menos tendría la oportunidad de conocer la capital espiritual de la civilización occidental, algo con lo que sueño desde dagalín, cuando ya leía las historias de griegos y romanos que siempre me han apasionado.

La carrera. Amaneció un día desapacible, frío y con mucho viento, con rachas que intimidaban. Durante la prueba hizo aire pero se soportó sin problema.

Cuando comencé a correr, no estaba muy motivado. Yo no iba a estar 24 horas en carrera y si todo iba bien, no esperaba ni llegar a las 12 horas para las que estaba inscrito. Esperaba llegar a los cien kilómetros bastante antes e irme a dormir al hotel que tenía al lado de las pistas. Sin embargo, me seguían pareciendo muchos kilómetros y mucho tiempo. Sales desconectado. No te notas bien pero simplemente es la falta de adrenalina. Corríamos por las tres calles exteriores (cuerda de 460 metros). Mi ingenuo propósito era ir contando las vueltas. No sé si llegué a cinco. Trato de llevar un ritmo medio, fácil, ligero, supongo que de algo más de cinco minutos el kilómetro. Intento deslizarme sin alardes, sin elevar demasiado ni piernas, ni brazos. Zancada corta. Nada que ver con un maratón al uso. Alcancé a Mark “El inglés” –finisher en dos ocasiones en Spartathlon-, que quizá junto a El Fali, son por derecho propio, las primeras figuras legendarias de este joven y extraño deporte que es el ultrofondo popular español. Estuve charlando con él y un compañero andaluz que le acompañaba hasta que tuve que parar a mear.



Con Mark, tan buen tipo como gran atleta. 189 kms. consiguió completar en 24 horas. Con eso os digo todo.

Lo peor de estas carreras es la falta de referencias. No llevo GPS, la pantalla con nuestros tiempos y distancias aún no está operativa, así que corro a ciegas, deseando que pase el tiempo para al menos llegar a una de las barreras, la primera y todavía tan lejana, el maratón, que esta vez no será el final, sino una simple y temprana escala. Pasé el maratón en 3:51 aproximadamente. A partir de ahí me planteo pequeñas fronteras, sólo con la idea de buscar estímulos ¿Cuánto tiempo puedo estar corriendo sin parar? ¿50,60,70,80 kms.?

Debido a la homologación de la Unión Internacional de Ultrafondistas, parece ser que hay bastantes más participantes que otros años, la mayoría de 24 horas. Es un espacio reducido lo que contribuye a que a lo largo de toda la jornada vivamos un ambiente animado durante la celebración de la prueba, con unos acompañantes y público entregados y también de mucho mérito. Además también se celebra una prueba de relevos y otra de seis horas. Sin embargo, a pesar de mi dilatada experiencia, creo que nunca he sentido “la soledad del corredor de fondo” como en esta prueba. No me importa no conocer a nadie en las carreras largas porque siempre acabo charlando con unos y otros. Aquí es diferente, cada uno lleva sus ritmos, sus estrategias, sus objetivos. Como contaba antes, después de charlar durante unas vueltas con Mark, ya no volveré a compartir experiencias y sobre todo aprender del maestro, hasta horas después. Josep comienza más rápido por lo que al principio tampoco charlamos demasiado. Después, cuando ya vayamos tostados,  coincidiremos más a menudo para animarnos mutuamente.


Con Josep, otro gran tipo, muy popular en el mundillo. Mi enhorabuena para él y para corredors.cat, organizadores de la prueba. Esta carrera tiene su miga y cumplieron a la perfección.

El ultrafondo en pista es monótono, lento,aburrido. En ningún momento he ido forzado o se me ha escuchado la respiración. De hecho, a veces iba cantando bajito mientras giraba. Durante todo el día han estado poniendo música, bastante buena por cierto y eso me ayudaba. A veces imaginaba mi interior, mi cabeza como la pantalla de un encefalograma plano. No pienses, adelante, siempre adelante. Con el paso de las horas, en esas circunstancias, cualquier cambio, cualquier estímulo, por simple que sea, se acoge con albricias. El inicio de las seis horas, los relevos o los cambios de sentido cada tres horas, te los tomas casi como una fiesta.

Así seguí hasta el Km. 70. 70 kilómetros sin parar de correr. Me gusta. Es algo así como muy bestia, sobre todo para la gente ajena al mundillo, para la “gente normal”. Me siento como un indio corriendo por el monte, aunque no sé muy bien por qué. Tampoco creo que haya muchos que se dedicaran a esto. Te dicen que estás loco porque no apalancas el culo en el sofá y decides que tu cuerpo, con cuarenta años, no sirve casi ni para subir cuatro pisos por la escalera sin jadear. Bien, un buen día, yo y mi cuerpo decidimos hacer todo aquello para lo que está diseñado y que con esta vida sedentaria y cómoda, se olvida por pereza y falta de adiestramiento. Buscar sus posibilidades Con los años vas preparando el cuerpo para poder hacer cosas como ésta sin que te parezca demasiado extraño o lo sientas como algo especialmente agresivo. El deporte popular te ofrece estas recompensas maravillosas e inexplicables. Eres un tipo del montón y te sientes casi tan feliz como el vencedor. ¿Y sabéis que es lo mejor de todo? Que está al alcance de cualquiera, sí, de cualquiera.

Continúo con el relatillo. Estoy cansado y fuerzo hasta llegar a la cifra redonda de los 70 que mencionaba. Tengo hambre y eso, hasta el más novato, sabe que es un error de pardillo. Detrás de esa sensación puede amenazar una terrible pájara o desfallecimiento. La noche ha llegado y con ella el frío. Cuando me paro, noto que estoy bastante peor de lo que pensaba. Se me va un poco la cabeza y noto el cuerpo y el estómago extraños. Me siento a comer unos trozos del pastel energético que me hice el jueves. Descansé en torno a diez minutos, no creo que más. Sentado, escuchando a Paulina Rubio o alguna mierda comercial sin alma, me digo a mí mismo que estoy molido, que sólo me quedan 30 kms para mi objetivo pero que ahora me parecen demasiados. Cuando me vuelvo a poner en marcha estoy fuera de carrera, me duelen las piernas y me cuesta volver a poner en marcha el motor. La parada me ha dejado el cuerpo descolocado, destemplado que se dice. A pesar de ponerme una camiseta de manga larga, no consigo calentarme por lo que tengo que abrigarme con una chaqueta que me proporciona un poquito de calor durante unas vueltas y me vuelve a poner en órbita.

A partir de ahí, piloto automático al ralentí y “palante”. Camino algunos metros cuando paro a comer algo pero no creo que en total, lleguen a cuatro las vueltas que haya podido hacer andando. Cuanto más hasta los cojones estoy, cuanto más miro la pantalla viendo cómo lentamente crece mi cantidad de kilómetros, más admiro a mis compañeros, a todos aquellos, que son la inmensa mayoría, que se quedarán corriendo y caminando durante toda la noche hasta las doce de la mañana del día siguiente. Me parecen de una dureza mental cual pedernal.

Por el ritmo que llevo, que tampoco es malo y lo que me resta, sé que no tendré problemas para conseguir la marca exigida en Esparta. Eso me anima. Sé que voy segundo en la clasificación de las doce horas, detrás de un “guiri” nórdico de nombre impronunciable que iba como una moto y que por lo que me cuenta Josep, se debe haber estrellado con todo el equipo. Para mí no es estímulo. En una carrera de montaña ni me lo plantearía, aquí, sí. Veo la torre de mi hotel, veo mi cama. 100 y me largo.

Cuando cambiamos por última vez de sentido no se registra la lectura de algunos corredores en la pantalla, entre los que por desgracia, me incluyo. Claro, yo estoy esperando a hacer los 100 para plegar así que el final se me hace mentalmente un poco cuesta arriba. Al final decido tirar casi hasta las 10:30 que son el límite espartano, por si acaso. Incluso cuando ya tenía pensado irme, comenzaron a servir macarrones. En un momento decidí cenar allí mismo, dando una vuelta más andando mientras me comía el plato, que es como finalizo mi periplo en esta prueba de locos. A propósito, como curiosidad os detallo el combustible que utilicé durante la prueba. Casi me comí entero el pastel que os decía (Gatosport), dos geles (creo que kms 50 y 80), un Red Bull en el 70 aproximadamente y ya sabéis, agua, gatorade, pasas, almendras, naranja, alguna barrita de cereales y creo que nada más. No tuve verdaderos problemas de estómago pero anduve cerca aunque cada vez tengo más claro que esos trastornos se solucionan entrenando y ahí, a mí me falta mucho. El cuerpo me quedó raro. De hecho, casi no pude dormir esa noche.

Al final 101,616 en 10:26.



Contento. Objetivo cumplido. Experiencia a la buchaca. También sé que no estoy en gran forma, que esas tres semanas parado antes de San Sebastián me quitaron ese plus que tuve en Junio y antes del Maratón de Oporto. Creo que lo puedo hacer mucho mejor y convertirme en un atleta de ultrafondo medio decente, eso sí, ya siempre fuera de una pista. Lo más importante es que me atrae crecer, me atrae el reto.

No suelo tener problemas de ampollas lo que es una gran suerte si tienes estas aficiones, pero el tartán es muy agresivo. Hay momentos en los que te arden las plantas. Lo sorprendente es que sólo tuve dolores y agujetas el domingo. El lunes, las piernas perfectas.

Se acabó 2011. Deportivamente ha sido casi, casi perfecto. La próxima semana escribo un “higlights”. Siento que soy mejor atleta, que he aprendido mucho, pero que me queda todavía mucho más por mejorar. No estaría mal acabar el año ganando un lomo en la última carrera del año, la San Silvestre de Navarredonda de Gredos.

De música podría poner muchas canciones que escuché ese día pero elijo la que decidí al comienzo, cuando el aire derribaba los tenderetes de la organización. Es “Hurricane” de su majestad Bob Dylan. Ya sabéis, la canción reivindicativa que compuso Dylan para denunciar la injustica del encarcelamiento de Rubin Carter, inocente condenado por asesinato. Por supuesto dedicada a nuestro amigo Furacán do Ribeiro.

“¡¡YO SOY ESPARTACO!!”

P.S . La tertulia de "El Principito" para el jueves.

sábado, 17 de diciembre de 2011

De casta le viene al galgo


¿Os resulta familiar la música? ¿La voz? ¿La cara? ¿El apellido?


Bonita, ¿eh?

Deber ser jodido tener por padre a uno de los intocables,  saber que ni por un instante te acercarás a su altura.


Las doce. A esta hora comienzo mis doce horas de pista. Alguien lo preguntó. Sí, sí, cambiamos de sentido cada tres horas. Para que no nos volvamos tontos, si es que se puede estar más. En 24 horas hay "muchos" participantes. En doce sólo estamos diez. Calles 7 y 8. Qué gracia. Voy a tener pesadillas con las líneas


"What Other Guy" (Adam Cohen)


I know what you look like in the morning
Your kisses are soft and warm
I can draw you with my eyes closed
See you with nothing on but the radio

I know how many years of French you took
Your favorite movies, your favorite books
I know what really gets you going… glowing

I know where you go with your beautiful friends
I know what you taste like when the night ends

I know the kind of thing that makes you laugh
The way you tilt your head for a photograph
What other guy knows you like that?

And I can name the first guy you ever kissed
I can name the perfume on your wrist
What other guy knows you like that?

Oh, Anne
Oh, Anne

I know what you want by what you're wearing
The kind of night you're preparing 

I know what your hands do when you're kissing
Your number one and number two favorite positions
I know how your skin glistens, listen
I know where you go with your beautiful friends
I know what you taste like when the night ends 


jueves, 15 de diciembre de 2011

Rastreando compromisos

Ya traté en su día de uno de los libros más famosos del año: "¡Indignaos!" que incluso dio pie a la creación de un atípico, disperso y naïf movimiento de futuro incierto. Ahora que Times acaba de elegir como figura del año al "manifestante", quizá gran parte de responsabilidad se le debe a los pequeños libros de Héssel.



No insisto sobre el autor. Ya sabéis, miembro del Resistencia francesa durante la ocupación nazi y uno de los ponentes en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Con el avanzar de su vida, a su preocupación innegociable por los derechos humanos se le unió la de la protección del medio ambiente.

"Indignaos" me decepcionó. Me parecía poca chicha y muchos lugares comunes para tanto repercusión. Quizá por no esperar gran cosa, éste me ha resultado más interesante aunque por otro lado, bastante simple. Los que deben estar contentos son

No hago post al uso porque no me apetece. Os dejo algunos fragmentos del libro escrito en forma de entrevista. 

"Resistencias contemporáneas (...)  serían rechazar la imposición del beneficio y del dinero, indignarse contra la coexistencia de una extrema pobreza y una riqueza prepotente"

"El verdadero progreso en  bienestar de un pueblo no viene dado por el crecimiento del PIB sino cuando se toma en consideración la educación, la protección de la salud, de su cultura e identidad propias."

"Para la evolución de los países pobres, es necesario protegerlos de las estrategias de la economía comercial mundial, así como establecer las bases de toda evolución: la escolarización, la alfabetización, la salud, la producción más cercana al suelo, es decir, la agricultura y la autosubsistencia, y, por ende, la protección de los recursos propios, frente al exceso de importaciones subvencionadas de los países ya ricos."

"Nuestro enriquecimiento tiene que ser esencialmente cultural, espiritual, ético, en vez de un enriquecimiento puramente cuantitativo que se traduce en un incremento de la energía utilizada, o del número de productos financieros que salen al mercado. Es preciso romper con este pensamiento productivista, basado en el "cada vez más".

"Me siento inclinado a afirmar que los cambios son siempre una obra de un 10 a un 20 por ciento de las personas, como mucho, que son las que se mueven realmente, y que los demás se limitan a seguirlas. Lo cual da prueba de cierto optimismo."

"No se puede tener una estrategia para la protección de la Tierra y otra para la lucha contra la pobreza y la injusticia, hay que adoptar una estrategia común que unifique ambos retos."

"No basta con resistir, es preciso crear".

"Un hombre sólo es un verdadero hombre si está realmente comprometido y se siente responsable."

Por alusión de esta última frase, el autor de este blog se define como persona pusilánime en este sentido y ciertamente poco combativa. Tranquilo. Más dotado para arrojar palabras escritas que adoquines. Gustos simples y básicos. Estoico de vocación o dicho menos finamente, que aguanta lo que le echen, se muestra intimidado frente a una palabra tan absorbente como COMPROMISO. Aunque periódicamente baraja hacer algo más y participar en asuntos públicos desde plataformas y siglas diseñadas para ello,  un escepticismo enfermizo frena su inicial entusiasmo. Probablemente, cuando tenga tiempo, todo quedará reducido a prestar servicios como ocasional voluntario.

De música, una canción y un vídeo perfecto para el post y para tiempos difíciles.  "Hard Times", la revisión de Gillian Welch de un clásico del Siglo XIX de Stephen Foster. El disco lo estoy descubriendo y está entrando suave y fácil, calando como lluvia fina en el desierto. Hoy leí un gran post de Txals sobre "The Harrow & The Harvest". 

martes, 13 de diciembre de 2011

Han vuelto



Nuevo disco de uno de mis grupos fetiche, The Black Keys. Dan Auerbach y Patrick Carney publican "El camino". Ahora que el rock es un estilo marginal al que los grandes medios apenas prestan atención, ahora que ya sólo comulgamos entre sus surcos una cada vez menor minoría,  no por ello dejamos de disfrutar con la misma lascivia y deleite que antaño. Los efectos de las cargas de profundidad de un sonido que tantos sienten anquilosado y de mensaje desfasado, tal vez no lleguen tan lejos pero penetran con la misma intensidad.


Demos gracias a Dios por esos periódicos advenimientos como los de Jack White o esta extraña pareja. Lo curioso es que de pronto, el sonido más añejo que tantos francotiradores practican, con cuatro trucos de mago despierto, te convierte de la noche a la mañana en el más moderno del barrio.Imagino que por poco tiempo en un mundo empeñado en etiquetar caducidad con saña. Hoy el culto a lo efímero se llama tendencias.

The Black Keys es una banda que se conforma con poco para hacer discos redondos. Lo que importa son las canciones y qué transmites con tu actitud y  mensaje. Nunca creí que utilizaría un adjetivo tan corrompido y gastado aunque atempero con el verbo. Sí, parecen auténticos. Como los Jaramugos y Jumentos, que lucimos trazas de club bobo, romántico y de baja fidelidad. Códigos al alcance sólo de integristas. A veces tengo la impresión de que con esta explosión del deporte popular, se está perdiendo el norte. Todo es bastante más sencillo. Bastan unas zapatillas y correr calle arriba. Todo lo demás es cuento. Busquemos la esencia.

El single de adelanto, "Lonely Boy", es un melocotonazo de cuidado que ya asumo como himno propio.

Como siempre, los vídeos marca de la casa, de lo más "arrastrao" y cachondo. El baile y la interpretación de este fulano es de nota -sobre todo me gusta la cara de concentrado antes de que comiencen a cantar-. Además os dejo "Tighen Up" del anterior disco, también  muy bueno.

Después de esta loa, digo yo que habrá que ver qué tal les ha salido el disco.

Que ustedes lo disfruten.

Vale.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Acelerando entre montañas

A menos de una semana de los "cien", estoy más confiado. 82 kilómetros en cuatro días. Sigue siendo una miseria pero voy entero, confiado y sin noticias del gemelo. Piernas cansadas, sobre todo ayer tras haber enlazado veinte kilómetros urbanos la noche del sábado después de llegar de Gredos y volver a la carga el domingo por la mañana con veintitrés kilómetros duros sin aún haber recuperado. Podía haber sido un error, era caminar por el alambre y la cuerda se podía haber roto pero no saltaron las alarmas. Ahora sólo restan un par de rodajes de una hora y poquito más. Descansar cara a un reto extraño pero estimulante. Once in life. 

Unas fotos del Ruéu y de Gredos. Un puente bien aprovechado.


Vehículos históricos para una prueba ya con su pequeña historia. 


Los corredores. Chago y David fueron los valientes. Se animaron a la propina de la ascensión al Jálama. El resto, 
prudentes por nuestros males, nos conformamos con los exigentes 24 kilómetros de monte.


 Día de primavera en un recorrido precioso que gira alrededor del Jálama.


Este año no participó Curro haciendo de las suyas pero aún así tuvimos compañía canina durante varios kilómetros.


Y dirán que los Jaramugos no organizamos bien las cosas. Con el plano que le dibujó el Ciego a Bienve -sobre la barra de un bar, claro-, era imposible perderse.


Desde Oporto, ya abonado al estilo Kupricka.


Ironmanu y Popita, ciclistas aquejados del mal más jaramugo, los gemelos, nuestro tendón de Aquiles.

Al día siguiente Gredos con Philippe un amigo de Villasrubias que en su día subió al Mont Blanc y que quería conocer nuestras montañas. Yo había visto la laguna helada, pero siempre cubierta de nieve. Vivo espejo.


Con el Almanzor al fondo.



¿Sabéis dónde estamos? 


¡¡En un igloo!! Nunca había visto uno. Varios montañeros dormían allí. Más amplio que mi tienda; eso sí, más problemático entrar.



Así fue desde dagales y así será. Frente a agua helada, ha de haber, en este caso una valiente, que debe probar....por si acaso.


Con nuestro amigo Philippe. Le íbamos a enseñar español pero creo que más bien aprendimos francés.


A pesar de los roces, terminamos en buena armonía.



Tanta montaña, tanto frío, tanta lata, tanto "sufrir"... Un respiro, por favor. En el Parador de Gredos leyendo El Mundo -no te lo pierdas, esta gente sigue erre que erre con la conspiración 11M-


En poco más de dos semanas volveremos a Gredos. Repetiremos Noche Vieja en el Refugio Elola. Además, descubrimos una San Silvestre en Navarredonda de Gredos que se celebrará esa tarde con lo que haremos la jugada completa antes de la ascensión nocturna al circo. Lo mejor de la prueba es que se trata de un recorrido de cuatro kilómetros y medio, "puede que con nieve".

Canción. Sábado a las siete y media de la tarde. He llegado de Gredos. Estoy tirado en el sofá. Quiero correr entre hora y hora y media pero me tienta no mover el culo. Para luchar contra esa punzada, utilizo armamento pesado, utilizo esta píldora a toda hostia. Mano de santo, salgo como de los toriles. Hora y media. Eso sí, después  se suspendieron las cervezas previstas. Metallica versioneando el punk de Discharge. Una burrada o jumentada.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Chicas grandes



Chicas de piel suave como canto rodado
Escaparates de noche estrellada
Sangre reventando cuerpos menudos de palidez infinita
Páginas blancas de futuro sin heridas
Transporte urgente de universos en cajas
Mapas en cicatrices de huecos y curvas
Coches ardiendo en la madrugada
Balas de plata a quemarropa
Tardes de domingo al borde de la ciudad
Chicas solitarias, chicas distraídas
disfrazando morderse las uñas
Filas de reses frente a matarifes arreboladas
Devorando corazones para desayunar
Sábanas limpias, olores de mi abuela en navidad
Sin equis, sin qus. Sólo eses, montañas de as.
Me pides que te quiera
Y soy tan pequeño.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Turbinas


Un par de recopilaciones. Sin criterio. Desde mi adolescencia vivo recolectando canciones que me gustan, retales de apenas unos minutos que me llegaron dentro o que me hicieron sentir vivo. Canciones de distintas etapas que descubro o que recuerdo. Sin reglas. Estas dos decido cerrarlas y etiquetarlas. Si no, jamás dejarán de entrar y salir canciones. Vamos a por la siguiente. 

Aparte de estos  u otros cajones de sastre siempre abiertos, estoy trabajando en unas cuantas mezclas con nexo común, sea blues, stoner, Springsteen, Sigur Rós, nórdicos, Granada y alguna más, pero todo a su tiempo. Varios temas ya los habéis escuchado en el blog.

Sí hay una diferencia, tras el prólogo, "Turbinas de combustión" es, si no necesariamente más rápida, si luce canciones con más aristas. "Turbinas de ciclo lento" es más reposada.

Si os interesan, pinchad en los títulos.


1. THE XX: "Intro"
2. THE UNDERTONES: "Teenage Kicks".
3.TV ON THE RADIO: "Wolf Like Me"
4. THE VACCINES: "Post Break-Up Sex"
5. ANNA CALVI: "Desire"


6. MANEL: "Boomerang"
7. MILES KANE: "Rearrange"
8. R.E.M.: "ÜBerlin"
9. THE DECEMBERISTS: "Down by the Water"
10. STEVE EARLE: "Devil´s Right Hand"
11. PIXIES: "Hey"
12. THE SOUNDTRACK OF OUR LIVES: "Sister Surround"
13. THE LAST SHADOW PUPPETS: "Standing Next to Me".
14. WILLIE NILE: "One Guitar".
15. KINGS OF LEON: "Use Somebody"
16. NEIL YOUNG: "Rockin´in the Free World"
17. EDWYNN COLLINS: "A Girl Like You"
18. THE CURE: "Inbetween Days"
19. EDITORS: "An End has a Start"




1. MANEL: "Anniversari"
2. FEIST: "1234"
3. THE DECEMBERISTS: "June of Hymn"
4. THE XX: "Islands"
5. NACHO VEGAS: "La gran broma final"
6. BETH ORTON: "Ooooh Child"
7. EDITORS: "Push Your Head Towards the Air"
8. BON IVER: "Holocene"
9. PATTY GRIFFIN: "Rain"
10. BART DAVENPORT: "Chimes"
11. NORTHERN PORTRAIT: "Crazy"
12. DEATH CAB FOR CUTIE: "Transatlanticism"
13. JOSH ROUSE: "Sunshine"
14. RICKIE LEE JONES: "Wild Girl"
15. LYNYRD SKYNYRD: "Simple Man"
16. MONSTERS OF FOLK: "Temazcal"
17. ANGUS & JULIA STONE: "Big Jet Plane"



18. BRENDAN BENSON: "Metarie"
19. SHE & HIM: "Thieves"



20. ANTONIA FONT: "Dins aquest iglú"
21. VETUSTA MORLA: "Los días raros.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Raid Montes de Robledo, lástima



Raid "Montes de Robledo". 52 kms de montaña fácil, sin ningún tramo técnico.  En familia. Varias posibilidades, una carrera corta creo que de alrededor de 28 kms, un recorrido senderista y hasta una categoría acompañado de perro. En la distancia larga competíamos alrededor de veinte valientes. En un mes apenas he corrido nada, aparte del Maratón de San Sebastián de hace una semana y del que mis piernas creo que todavía no estaban recuperadas.


La carrera. Como hay pocos participantes, corredores de medio pelo como nosotros, nos permitimos el lujo de liderar la carrera. No nos engañamos, somos del pelotón de los torpes pero siempre hace ilusión.  LLegué hasta algo más allá del kilómetro veinte. Aunque ni me acuerdo del último día que hice montaña, para mi estado de forma y mis amenazantes males, hubiera sido más conveniente un perfil más afilado, sobre todo para poder adaptarme muscularmente, intentando  alternar algún tramo caminando. Aquí prácticamente todo el recorrido es por pistas que te van desgastando progresivamente. A buen ritmo, a partir del kilómetro diez, nos quedamos cuatro corredores en cabeza. Poco después del veinte, sin que yo hubiera albergado temor alguno, sin verlo llegar, en una subida continua de varios kilómetros de pista, me comenzó a doler el gemelo. Aguanto poco más. Les deseo suerte a mis compañeros y comienzo a caminar decidido a retirarme, sobre todo por el temor a no poder correr en Barcelona. 

A partir de ahí sigo unos kilómetros bastante desanimado al paso de mi abuela. En un pequeño descenso comencé a correr con zancada muy cortita y parecía que el gemelo no me daba la lata. Subiendo me es imposible correr pero ya me animo y vuelvo a la carga con el único objetivo de terminar. Después de andar bastantes kilómetros, aún consigo pasar los 30 kms. en 3 horas y cinco minutos. Finalmente tardé 6:23 para completar los 22 kilómetros que me restaban y entrar en meta cuarto así que os podéis imaginar qué final. He tratado de caminar muy rápido, sobre todo subiendo pero me falta, me sigue faltando mucho trecho para volver a estar en forma de verdad.



La sierra oeste de Madrid no es especialmente bonita. Pequeñas montañas tapizadas de pinares y encinas de alrededor de 1.000 metros. Sin embargo sí hay algo que llama poderosamente la atención. De pronto, cuando te encuentras en medio del monte, se vislumbran a lo lejos tres cuencos gigantescos; es  la estación de la NASA de Robledo de Chavela.Un senderista con el que fui caminando un rato, me dijo que el mayor telescopio tenía un diámetro similar al de la Plaza de las Ventas. 


Alrededor del Km. 40 un "fisio" de la organización me hizo un apaño con cintas en el gemelo tras un masaje. Imagino que me vendría bien. Parece que hoy no me encuentro demasiado tocado. Hoy me he quedado en Las Hurdes y mañana lo volveré a probar por el monte.


Tengo ganas de correr los 100 de Barcelona el 17 de Diciembre, más que nada por quitármelo de encima y volver a empezar a construir con un poco de cabeza, poquito a poco y abandonando las distancias largas hasta que las merezca y mi cuerpo las demande y asuma sin queja.

 Sin entrenamientos, compitiendo "largo" y "cuidando" mi gemelo como el que tapa vías de agua en una sentina, me siento vulnerable. Sólo espero que mi cuerpo me deje hacer algún entreno largo, conseguir esa extraña marca en 100 y volver a empezar desde cero con vistas a Febrero. Sé que hace un mes hubiera peleado por ganar esta carrera  y eso me jode. Ahora sólo pienso en recuperar aquel estado de forma.

De música, tema espacial, claro. Canela en rama, "Space Oddity". El mítico "Control de tierra, Comandante Tom" en el original de Bowie y en otra versión más curiosa de los Hermanos Calatrava -a éstos, los jóvenes no los conocéis... tiempos del "1,2,3"-. No es mala... y lo digo en serio. 

"¡¡YO SOY ESPARTACO!!".

sábado, 3 de diciembre de 2011

Esperando el cambio


Iba a escribir un post pero se me ha hecho tarde y tengo que dormir. Mañana toca una buena paliza. Ya os contaré. Ganáis con el cambio, con mi cambio de idea y con el "cambio" del título. Os dejo una canción de las que habría que escribir siempre con letra gótica, aquella que nos enseñaba Don Genaro en quinto de EGB. Si a mí me toca la fibra -y de qué manera-, imaginaos qué será para aquel que fuera testigo de la conquista de los derechos civiles, que luchara o que asistiera al cambio en la forma de pensar de todo un país, de todo un mundo. Se antoja difícil entender como algo amenazadoramente subersivo el sencillo y tranquilo lamento de la contenida voz de Cooke. "Los tiempos están cambiando"  cantaba Dylan y Sam parece confirmar que nada de lo que hagáis va a poder evitarlo.  Qué difícil explicar la magia de una canción. Un puñado de versos simples como los de un niño, capaces de hacernos comprender el más profundo mensaje, el del dolor y las esperanzas de todo un pueblo.

Buen fin de semana. 

Vale. 


"A change is gonna come"


I was born by the river in a little tent 
And just like that river I've been running ever since 
It's been a long time coming 
But I know a change is gonna come, oh yes it will 

It's been too hard living, but I'm afraid to die 
Cos I don't know what's out there beyond the sky 
It's been a long, a long time coming 
But I know a change is gonna come, oh yes it will 

And then I go to see my brother 
And I ask him to help me please 
And he just winds up knockin' me 
Back down on my knees 

There were times when I thought I couldn't last for long 
But now I think I'm able to carry on 
It's been a long, been a long time coming 
But I know a change is gonna come, oh yes it will 

jueves, 1 de diciembre de 2011

Es pop


Sin ganas de escribir. Demasiados líos. Sólo me apetece evasión, la que me dan mis primeros veinte minutos de carrera tras maratón para esquivar estas molestas agujetas, la que te da un abrazo, la que te da la canción más tonta pero no por ello, más simple. Chicas bailando, chicas en estado de gracia. Es pop.

Ronettes,  Detroit Cobras y  Pipettes. Canciones ideales para una fiesta. Canciones divertidas. Sólo y tanto.

Ronettes o la quintaesencia del pop. A los mandos el gran alquimista de la  Tierra Media en que se había convertido la música popular en los años sesenta. Una buena mañana Phil Spector decidió que el pop no era arte menor, que tras la magia de lo sencillo podía haber trabajo de ingenieros, de ésos que construyen edificios, de esos que colocan los ladrillos en "muros de sonido". Más tarde otro mago, Scorsese, siempre certero y jugando a descolocar con la elección de sus bandas sonoras, la elegiría para otra obra maestra, "Malas calles".  Una canción brutalmente perfecta. Qué suerte, Ronnie.

  

The Detroit Cobras escogen canciones pop de los años cincuenta y sesenta, mejor si son de las más ocultas para resucitarlas y aplicarles pátina rock, aroma de garaje oscuro y excitante. Implacables, discos cachondos e infalilbles para largos viajes de verano.

 

The Pipettes son de anteayer. Sólo conozco esta canción. Probablemente estas británicas no den más de sí. La estrategia "revival", si no te sobra talento -Amy-, probablemente se quede en eso, en estrategia. De todas formas, seguro que mereció la pena componer una gran canción pop.

Vale.