viernes, 4 de mayo de 2012

Libros

(Susa)

El “Día del Libro” pensé  escribir algo sobre  literatura.

No hay mayor  magia que con veintisiete signos se pueda abarcar el mundo entero. El proceso de creación se me asemeja a entender cada una de las letras o palabras como recipientes de nitroglicerina. Los agarras fuerte y te aplicas a agitarlos hasta intentar conseguir una explosión. Al pasar las páginas, te asombras con lo que consiguen algunos privilegiados. Estallidos del tamaño de catedrales, hogueras que atraviesan los siglos. Céline, Pessoa, Grossman, Roth.

Me honra leer a Sábato algo calcado a lo que yo escribí hace tiempo: “La literatura no es un pasatiempo ni una evasión sino una forma –quizá la más completa y profunda-, de examinar la condición humana”.  Un libro no me sirve si sólo me entretiene, me tiene que enseñar. A veces son datos pero las más,  vías para encontrarme a mí mismo a través de esos caminos  tan transitados y sin final cierto. Los temas fueron y serán siempre los mismos: la finitud, el amor, nuestro sentido o destino.


Los verdaderos autores están repletos de demonios. Los libros son su pugna por expulsarlos y comprenderlos. La única vía posible, la trinchera. De nuevo Sábato:  “La condición más preciosa del creador. El fanatismo. Tiene que ser una obsesión fanática, nada debe anteponerse a su creación, debe sacrificar cualquier cosa a ella. Sin ese fanatismo no se puede hacer nada importante”.

Y además la poesía, su agotadora concreción. Todos buscando el todo en un solo verso.

Coleridge decía que la poesía son las mejores palabras en el mejor orden o Eugenio Montejo  contaba aquello de se trataba de ponerlo en las menos palabras posibles.  Tan sencillo, tan complicado.

Cuando un aficionado  se mira hondo y busca fotografiar su interior,  le frustra no dar con la precisión de  palabras y  giros que retraten su sentir. Solo en alguna ocasión te aproximas a ello, lees el párrafo y te dices que sí, que es eso  lo que te quema. Supongo que ese es el proceso que los escritores llaman “encontrar tu propia voz”.

Libros, mucho más que cosas.  Sé que para vivir necesito poco, pero jamás me podrá faltar libros, lápiz y papel.

Hoy una poetisa más que música, una de las intocables, Patti Smith.


13 comentarios:

davidiego dijo...
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davidiego dijo...

Qué bueno leerte!

Manuel Tintoré Maluquer dijo...

Siempre me reconforta pasar por aquí y leerte.

Suso dijo...

Cuando un aficionado se mira hondo y busca fotografiar su interior, le frustra no dar con la precisión de palabras y giros que retraten su sentir. Solo en alguna ocasión te aproximas a ello, lees el párrafo y te dices que sí, que es eso lo que te quema. Supongo que ese es el proceso que los escritores llaman “encontrar tu propia voz”.

Llevo una semana luchando con un párrafo de 88 palabras y aún no he encontrado mi propia voz.
No existen las obras perfectas. Si existieran, ya no se podría seguir creando.
Si encuentras tu propia voz, las palabras clave, tu perfección, en fin, tu belleza que buscas... ¿a qué puedes aspirar después?
¿Esperar simplemente a que llegue la muerte?

Suso dijo...

Perdón, de 98.

plato53 dijo...

La literatura es ficción. La ficción mentira. Mirar hondo y escribir es inventar mentiras para conocerse. Quizá sólo pueda ser así porque en el fondo no hay más que vacío y uno sólo llega a ser lo que se inventa.
Por eso, los aficionados a la escritura, estan salvados, pues los verdaderos escritores son unos fanáticos de la mentira, tanto que llegan a creer que es la verdad. Los mejores escritores son los que se ríen de su fanatismo y se curan del error de la verdad con el humor .
Lo que dice Sábato es un poco exagerado. ¿Que el creador lo sacrifica todo a su creación significa que para vivir sólo necesita crear? Son un poco vanidosos los artistas, ¿no? En el fondo siempre van de divinidades. Olvidan su débil condición de humanos que impide que nada sea absolutizado.

plato53 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
plato53 dijo...

Hoy, como precaución, para equilibrar el apartado de los comentarios, voy a escribir uno más.
No todo creador es un enfermo que utiliza la literatura para objetivar su enfermedad (demonios) y así curarse o encontrar un lenitivo. Hay que decirlo, que si no, luego, hay aficionados que adoptan una pose de amargados e incluso se la llegan a creer y se convierten en enfermos imaginarios.

Txero dijo...

No sé si estoy pillando bien el sentido del artículo. ¿Los escritores son enfermos y los lectores eternos aprendices de nada?. ¿Lenitivos? ¿Hogueras? ¿Demonios? Puedo entenderlos si hablamos de Bukowski (al que detesto) o Poe.
Fundamentalmente los escritories son ávidos lectores, sin lectura no hay fluidez de escritura. La lectura ordena la expresión de las palabras. Leer en si mismo es una labor de aprendizaje, de adquisición de conocimientos e incluso de valores, pero también vía de entretenimiento. Recuerdo un programa de TV dirgido por Dragó que tenía una canción de entradilla que decía "Todo, todo está en los libros". Lo que no está escrito no existe.
Has puesto demasiado énfasis para ser el día del libro en el escritor (una minoría) y poco en el lector. Hace poco le formulé una pregunta a Plato: ¿Eres filósofo? Ahora te la hago a tí: ¿Eres escritor? La sombre de Moliere es alargada.

Atalanta dijo...

David, sentimiento recíproco.

Manuel, gracias, de verdad.

Suso, como entrenar, como tus retos, la clave es el camino, la ascensión, el día a día. El final nunca llega. Siempre hay algo más. Sin duda, me gustó más la última versión. Ya te contaré.

Plato, no soy capaz de generalizar. He leído a muchos escritores y me resulta imposible calificarlos de de esta o otra manera. Tantos y tan distintos. Los hay brillantes por todos lados, llegando por caminos dispares. Por no hablar de sus personalidades. Cada uno es un mundo.

Txero, me reitero, la idea del fuego creo que existe y arde en cualquier autor. Lo que leo me debe entretener, evidentemente, pero no me basta, debe darme algo más. Supongo que desde que una persona escribe un párrafo, es escritor. Escribo el artículo, elijo el tema y el punto de vista. Simple.

Suso dijo...

Cuenta cómo te ha ido en Manteigas.

plato53 dijo...

Sobre los escritores y sus diferencias y sobre los que deciden quién es escritor, es interesante el artículo de Muñoz Molina del pasado 28 de abril en El País.
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/04/25/actualidad/1335351937_603831.html
Txero,¿el escritor, como artista, lo es por el mero hecho de escribir? Artista es el que produce obras de arte. Si lo que escribe es una obra de arte, es escritor.
¿Pero qué es lo que hace a una obra de arte ser obra de arte? ¿El reconocimiento público? Parece que ese es el criterio: el acuerdo de los lectores en nuestro caso.
Pero, ¿el reconocimiento de qué público: del público en general, del conocedor, del que tiene autoridad...?
¿Y en qué criterio de belleza se basa el público?
En fin, el cuento de nunca acabar. ¡Qué preguntas haces, Txero!

Atalanta dijo...

Suso, Manteigas, esta noche.

Plato, no sé si te diriges a mí. Efectivamente, no creo que nadie pueda decidir qué es arte. Yo, de acuerdo a mis experiencias y bagaje, tengo mi criterio propio y es el que aplico. Me basta y me va bien para buscar, disfrutar y rechazar.