jueves, 7 de enero de 2016

La risa de Billie Holiday


"Olvidemos por un momento -precisamente por tratarse de algo inolvidable, imposible, imborrable- a su madre dando a luz a los trece años. Olvidemos a su bisabuela, que vivia en una cabaña en mitad de un plantación cuyo dueño, un guapo irlandés que acudía a beneficiársela siempre a la misma hora, le hizo diecisiete hijos, de los que solo sobrevivió uno: su abuelo. Olvidemos a su abuela, que murió abrazando a su hijo con tanta fuerza que tuvieron que romperle un brazo. Olvidemos las violaciones a los catorce años y a la puta adolescente. Olvidemos el rechazo generalizado, la miseria, la inmundicia de los hombres, el talego, las clínicas para rehabilitarse, la pasma y una mezcolanza de polvos blancos regados con whisky. Billie Holiday supo lo que es tener suerte. Ganó más dinero que todas las negras de Estados Unidos juntas. Llevó diamantes y vistió abrigos de piel. De ella recordamos su risa, una risa de niña y de mujer mimada, una risa inteligente o una carcajada: la risa de la vida".

(Francis Marmande)

Lady Day ya había pasado por aquí tras la lectura de su autobiografía "Lady Sings the Blues". Los Reyes me dejaron "Billie Holiday", relato gráfico de Muñoz y Sampayo, cuyo inicio es buen motivo para una nueva visita.