miércoles, 18 de septiembre de 2013

JUMENTOMAN, el triatlón del Águeda

Lo cierto es que no lo habíamos pensado antes pero tal y como me decía el CiegoSabino sobre la bici, el JUMENTOMAN es el Triatlón del Águeda, el verdadero protagonista del reto. Se nada en el río, durante el recorrido ciclista se cruza en seis ocasiones y las cinco vueltas necesarias para completar la media, también transcurren por las alamedas a su vera.


Buen compañero de fatigas para un mirobrigense, buen tema central para el diseño de la, por ahora, última jaramugada. Nos faltaba un triatlón en nuestro peculiar calendario doméstico y aquí está.  A la vista de la idiosincrasia del club, era de esperar que fuera largo, que fuera duro -aunque no tanto como el inicialmente ideado, que tal vez se intente algún otro año-. Un medio ironman era lo suyo: 2 kilómetros nadando, 90 en bici y la media maratón.

Sabíamos que seríamos pocos aunque pensamos que habría algún "lanzao" más que se atreviera, si no con todo, sí con parte del recorrido. Seamos muchos o pocos, nosotros a lo nuestro. Sabemos que siempre seremos un club extraño difícil de encasillar. Mismamente eso de "club" nunca acaba de convencer. Sin embargo,  esperamos que más participantes nos acompañen en próximos veranos. Hay que trabajar esa cantera jaramuguil, tentando a atletas serios a transitar los caminos del deporte inconsciente y sin rumbo, tratando de llegar a la esencia del deporte por el deporte.

Bajas de última hora por fuerza mayor hicieron que nos volviéramos a desear suerte los dos de siempre y el de casi siempre: CiegoSabino, DaviDiego o Doctor Ironman y un servidor.


Sí, era esa luz de las mañanas de septiembre, el mejor mes del año. Estaba bonito y apacible el río el sábado a primera hora. Se barruntaba más calor del conveniente para la tela que había que cortar, pero a esas horas, Los Cañitos, habitual refugio de adolescentes, fueron el paraje ideal para la aventura de mayores negándose a crecer.




Mi natación fue buena para mi nivel de entrenamiento y exigencia. 39 minutos me dejaron más que satisfecho.No me pregunten ya por qué unas veces se da mejor que otras. Eso de nadar es un misterio, tal que las faenas de Curro en la Maestranza. A David, como nada bastante más rápido que nosotros, ya no lo volvimos a ver hasta la media maratón.


El recorrido en bicicleta discurre por La Encina, Herguijuela, Sahugo, Robleda, Fuenteguinaldo, Ituero, Campillo, Espeja y Carpio. Es duro, con bastantes repechos pero si andas bien, si tienes fuerza, se puede disfrutar de verdad; además se transita por parajes que merecen mucho la pena, sobre todo para el foráneo, como el Risco de Herguijuela, los nuevos pasos sobre el río en la Presa de Irueña o el puente de Fuenteguinaldo y el encinar de Espeja.

Teniendo en cuenta mi escaso entrenamiento en bici, sabía que bien o mal acabaría natación y la bicicleta. Lo de salir a correr dependería de mi estado. En algo más de tres horas (cerca de 28 de media),  llegamos a la zona de transición que es mi cochera. Siento el estómago algo extraño como casi siempre me ocurre en el triatlón de larga distancia (debido fundamentalmente a mi falta de kilómetros sobre la bicicleta), pero aún no es causa perdida, así que tras intentar comer todo lo rico que nos tienen preparado Susana, Felipe -que recién llegado de Alemania, se ha hecho más de 60 kms. con la flaca-, y Ainhoa, nos lanzamos (es un decir, la palabra le viene grande a una acción bastante más reposada de lo que podéis suponer) a correr.


La media. Para los no iniciados, en triatlón de larga distancia, lo de correr viene a ser el momento decisivo del todo el lío para saber si aquello va a acabar regular o mal, porque bien, lo que se dice bien, es raro marchar -aunque doy fe de que alguna vez ha ocurrido-. Hay una frase de Alix que define claramente este hermoso deporte: "La natación con calma, el ciclismo con cabeza y la carrera con cojones" (Las tres "ces"). 

Y algo de eso hubo el sábado. Todo vino a reducirse a una media patética, hecha porque había que hacerla, que costó un horror pero en la que sin embargo, nunca existió la cercana tentación de meterse en el río y abandonar la chaladura. El circuito está bien diseñado porque en cada paso por El Picón aprovechábamos el avituallamiento para comer y beber con calma -en la última vuelta incluso una rápida cerveza en el bar-. Aunque tras cada vuelta íbamos peor, los tramos al sol se hacían más duros y las piernas pesaban más, con el final a cada zancada más cerca, se multiplicaba el efecto de los ánimos de la pequeña hinchada formada por Susana, Ainhoa, Felipe y la pequeña Anne, además de los clientes conocidos de la Caseta de Casi.

No sé que tiempo hicimos en la media pero creo que con tanta parada, nos fuimos a más de 2 horas, aunque no estoy seguro. David nos adelantó en el circuito a pie y lo hizo en bastante menos tiempo y sobre todo con mucho más arte y estilo.

Ahora no lo piensas, pero cuando estamos metido en faena, en lo peor de la faena, te preguntas por la naturaleza de una obligación que te autoimpones una mañana de sábado, atrapado en una extraña suerte de sortilegio desde el momento en que lo haces público en ese ente maligno que es el internel, que te obliga a dar paso tras paso, sin que en ningún momento, te plantees la posibilidad de simplemente detenerte y mandarlo todo a tomar viento. Los misterios del gran fondo.


El vencedor de la I Edición del JUMENTOMAN.



El equipo de apoyo de David se portó aunque Anne se tomó algún descanso.



Imagen que da cuenta del verdadero estado de la extraña pareja. ¿Cuándo se acaba esto, por Dios? Lo peor era que cada vez que pasaba por allí me preguntaban qué tal estaba, que tenía muy mala cara. 

Al de la capital también le costó... aunque menos. Tras acabar la prueba, descanso y sonrisa.





Como en los buenos programas de televisión, esta imagen es una reconstrucción  de los hechos, ya que no entramos juntos.


El baño, lo mejor del día. Fukushima enfriando el reactor. Después, lo siguiente mejor:  las cervezas. 


No hay foto del hecho, pero por la tarde tuvimos visita ilustre en el JUMENTOMAN; se tomó un café con nosotros en el río uno de los mejores triatletas de larga distancia del mundo, Clemente Alonso McKernan -y esto, aunque suene extraño, es rigurosamente cierto-, que había abandonado por unos días Canarias para visitar a la familia y marchaba en bici de Salamanca a Robleda. Lástima que no se hiciera unos kilómetros con nosotros para dar algo de lustre a la prueba.


"¡¡YO SOY ESPARTACO!!"

Acabamos la noche en el Rokerey -temprano, no os creáis, estamos seniles-, viendo con Pati vídeos de Guadalupe Plata. Tengo debilidad por estos chalados de Úbeda que ya pasaron por aquí. Unos jumentos de la música que van a la suya con unas canciones y unos vídeos inconfundibles marca de la casa.

6 comentarios:

CiegoSabino dijo...

Bici: 3:19. Carrera pedestre 2:13.

Bien contao. Faltó eso, alguno más que se animara con alguna parte, por dar un poco más de ambiente.

Hablando de ambiente, los clientes de Casi a esas horas se quedaron un poco alucinados de ver a 3 locos pasar cada tanto rato, cada vuelta en peores condiciones: "¿pero qué estáis haciendo?". "Pues nada, el Jumento", jeje.

Ah, aunque Atalanta y servidor fuimos todo el rato juntos en la bici (bueno menos cuando había una cuesta arriba que se me iba y luego me tenía que esperar) no hemos hecho "drafting", o al menos no deliberadamente.

marKitu$ dijo...

Lo de la cantera, porque me caéis muy lejos de cataluña, pero no por falta de ganas de poder asistir a alguna de estas citas!!! A ver si alguna avisáis con tiempo y me puedo acercar, que os leo mucho y no os conozco!!

Montarme unas minivacaciones, Y si hay que hacer un medio, se hace!!

Seguramente seria el jumento mas joven!!

Sois muy grandes!! ( entiéndase el buen sentido!!)

macnacho dijo...

Pero, ¿esto estaba publicado?
Porque yo con dos meses de aviso (incluso uno) me habría apuntado.

¿Se me avisa entonces el año que viene?

Buena crónica Abel.

Si te lo tengo que explicar... dijo...

¡Con qué ganas me quedé, coño!
Y por todo para pasarme dos días comiendo y bebiendo...mucho más sano habría sido haber hecho el Jumento con vosotros.

Pdta: Hay que entrenar más, que el doc siempre nos saca los colores!!!

Atalanta dijo...

Ciego, 2:13.... madre mía. Estoy seguro de que el año que viene seremos más. Si la mitad no se han enterado. Es que a partir de las tres ya no era horas de andar corriendo. Otro año empezamos a las ocho y comemos en un restaurante en condiciones. De drafting nada. Si yo me quedaba detrás, me ponía bien atrás. Aquí se respetan las normas. Esto es serio.

Markitus, muchas gracias, hombre. "Que no me admire", como diría Fernán Gómez, que estamos fatal :). Pues si alguna vez de animas, te aseguro que te podemos acompañar y unos circuitos para correr por monte, en bici, o simple turisteo por mi pueblo o por la zona que te van a encantar. O a ver si cuando nos acerquemos por allí a algo en PIrineos o al Ironcat en el que yo quiero participar en 2014.

Nacho, el calendario de jaramugadas se va publicando en el enlace al blog de "La apología del asno" y sobre todo se mueve en el grupo de facebook. Estate al tanto. Hubiera sido genial conocerte. Así he conocido a mucha gente del mundillo. Las próximas serán el Ultratrail de Las Hurdes (alrededor de 80 kms.) aunque la mayoría de la gente hará solo alguna parte y el Ruéu del Jálama una mañana de domingo, un trail precioso de alrededor de 25 kilómetros. Creo que los dos serán en noviembre, lo que ya no tengo claro es cuál antes.

Manu, vaya que se echó de menos a uno de los fijos. Muy sano no creo que sea pero lo pasamos bien, por lo menos cuando lo contamos, ya sabes :). Septiembre es el mes de los buenos propósitos, el del entrenamiento metódico y demás, ja, ja.





Xocas dijo...

¡Dios mío! Me hacía falta echarme unas risas y es que la crónica ha tenido su gracia ("una rápida cerveza en el bar"). En fin, que no es que seais tíos sanos, es que estáis sanos.
PD: Esa foto de Anne, tan rica ella chupando el dedo, me ha parecido lo mejor. ¡Ah!, nostalgia de tiempos pasados.