domingo, 20 de septiembre de 2015

Deletreando la música


A cuenta de la puesta en marcha de las Tertulias Musicales en el Centro Social Aldea, escribí el siguiente texto sobre mi relación con la música. Por otra parte, anunciamos próxima convocatoria para el 10 de octubre a las siete de la tarde, donde el tema a tratar será Bob Dylan. Se ha creado un grupo en facebook, "El Quirófono", donde se irá publicando material sobre la próxima tertulia, incluido en los próximos días una recopilación con nuestras mejores canciones de Dylan.

"DELETREANDO LA MÚSICA" 
¿Se puede explicar la música en palabras? Sigo intentándolo, puede que lo lleve intentando desde el principio, que para mí siempre será el despertar espiritual asociado a mi despertar cultural, el del hambre por conocer, el del hambre por entender.

Don y tarea. El don de apreciarla y amarla, la tarea de respetarla y explicarla.

Ella me abrió puertas y me regaló muchas de las palabras con que hoy trato de seguir construyendo mi voz. Una relación que, por vieja, antes más militante, ahora más callada, no perdió intensidad. En tiempos me sacudió, me volvió completamente loco, me elevó hasta que, al final, me depositó suavemente en el fondo de mí mismo.

Cuando era chaval y necesitaba gritar, pero aún no tenía palabras, ella me prestó su voz,  la del visceral grito del rock and roll en unos años en los que con eso basta, cuando casi sólo se siente.
Más tarde, voces muertas me ayudaron a entender mentalidades y culturas de otras épocas mejor que libros enteros; las de mundos donde sólo estaba Dios, pueblos atenazados por el color de su piel, o chicos aburridos y desorientados que sólo perseguían morir. Imágenes, versos y acordes como verdaderos e inesperados catalizadores de toda una sociedad. 

Amante de muchos estilos, extremadamente selectivo en cada uno de ellos, sigo en el camino buscando la música que encaja, la que yo llamo real, la que tira de cuajo, no la mayoría de lo más conocido, para mí poco más que productos manufacturados sin alma. 

Mis formas de comunión son las mismas: los conciertos, las letras, las críticas (¿cuántos miles de artículos sobre música habré leído en mi vida?) y las benditas conversaciones sobre música, sí que es verdad que en los últimos tiempos algo languidecientes por las servidumbres que impone la vida.
Eso quiere ser este proyecto de tertulia musical, compartir una pasión difícil de explicar, tratando de proponer, contar, leer, escribir, escuchar, descubrir, charlar sobre ELLA porque, a veces, hablar sobre música puede ser tan bueno como escucharla.

Muchos seguimos sospechando que la música siempre está ahí, sonando sin pausa, latente y lejana, casi en silencio. Una suerte de armonía, de música de las esferas,  la perfección de una forma, “la música callada, la soledad sonora” de San Juan de la Cruz, que a veces, como si se entreabriera una ventana en nuestro interior, nos hace entender algo de la trascendencia o del afán de trascendencia que alberga el ser humano porque “La manifestación de lo divino es siempre instantánea”, que decía María Zambrano sobre la poesía. Qué serán versos en música. La definición del hombre a través de la música y su poesía. 

Es una forma de reencuentro, de predisposición. ¿Se puede explicar la música en palabras? Insisto, lo sigo intentando y ahora lo intento valiéndome paradójicamente de silencios. El silencio de un instante antes de que, después de dejar la aguja sobre el surco, empiece a sonar nuestra canción favorita,  aquélla que siempre estará asociada a retales de vida que nunca volverán y que la música y el tiempo siempre harán mejores de lo que fueron en realidad. O a un silencio con nombre y apellidos, del que se vale Wagner en el Preludio de Tristán e Isolda, cuando detiene lo excelso  varias veces, apenas un par de segundos, antes de continuar y tú piensas que era eso, que él lo descubrió y lo compartió, el secreto de la magia de la música esfumándose una vez más. Pero como la vida, como todo lo valioso, si no tuviera fin, carecería de sentido.