sábado, 26 de septiembre de 2015

La desconexión de Boada


Hace unos días compartí un artículo en facebook sobre la presentación del libro de poesía de Alfredo Pérez Alencart "Los éxodos, los exilios. (1994-2014)". Supongo que, por tamaño y extensión, no lo leería nadie. Rescato de allí un documento de 1905 que me parece curiosísimo, la solicitud de un pueblo entero, Boada, al presidente de Argentina, para que los reciba e iniciar una nueva vida al otro lado del Atlántico. 

Soltar mentiras o medias verdades va en el cargo de la mayoría de políticos, pero en estos últimos días he escuchado tantos disparates y aberraciones jurídicas, sobre todo para conducir a masas emocionadas tras la bandera de  la Arcadia feliz, que rescato este nuevo concepto jurídico tan neutro, tan pretendidamente pacífico, tan falso histórica y culturalmente: la desconexión. 

Supongo que he leído demasiado para que me conmuevan las banderas. Por otra parte, los conceptos de identidad colectiva o unidad de destino simpre me han parecido sospechosos en sus construcción. Sin embargo, entiendo que hay millones de personas que tienen esos sentimientos. Es algo que hay que gestionar, lo que ya no entiendo es cómo. Sí tengo claro que el rumbo no puede ser el marcado por  dirigentes irresponsables que se comportan con el rigor de hooligans en barra de bar, que como representantes de comunidades con intereses y sensibilidades muy distintos, se les supone vacunados contra motivos tan peregrinos como la emoción tras cada decisión en una gobernanza seria.

 
“Boada, Salamanca, 13 de Octubre de 1905.

Sr. Presidente de la República Argentina. 

Excelentísimo y Honorable Sr.: Sabiendo que a ese su gobierno le conviene el aumento de población con el objeto de colonizar el mucho territorio virgen que posee, y cultivar y hacer producir sus llanos y extensas pampas, conociendo el grande interés que tiene de favorecer la inmigración en su hermoso y productivo país, los que suscriben, Médico y Secretarios del Ayuntamiento y Juzgado Municipal de este pueblo del Reino de España, madre común de los habitantes de ambas naciones, tienen el atrevimiento y la honra de dirigirse a V.E. rogándole indique a ese gobierno si puede admitir un pueblo entero o la mayor parte de él con todas sus clases sociales, como son labradores, carpinteros, herreros, albañiles, médico, boticario, zapatero, etc... y en caso afirmativo, nos conteste con las condiciones y ventajas que pueda proporcionarnos. 

 Quedan de V.E. con la mayor consideración y respeto, affmos. s. s., Emilio Regidor, Secretario del Ayuntamiento, Carlos de Sena, Médico, J. Sanz Rodríguez, Secretario del Juzgado. 

Este asunto pasa al Ministerio de Agricultura de la Nación”.