viernes, 13 de noviembre de 2009

Las cicatrices del Rebollar


Me pidieron que escribiera algo para una revista que se publica por aquí:
"Me piden que escriba algo sobre el mundo rural de El Rebollar. Llevo muchos años trabajando por aquí y dudo sobre el tema y el tono a elegir. Quizá no sea tan complaciente como debiera pero entiendo que cuando se escribe se ha de ser honesto, se ha de ser real.

Hablar sobre una tierra que me acogió y con la que yo siempre estaré en deuda. Cuando llegue el momento de marchar, por lejos que esté, siempre me sentiré un poco “mangurrino”, un poco del Rebollal.

Podría hablar del entorno natural que me fascina, podría hablar del río y del roble, del monte y del buitre pero hablaré de la gente.

Podría hablar de los vecinos que siempre me trataron con aprecio y cariño, gente entre la que me he sentido a gusto, que te hace sentir cómodo porque es generosa, porque es agradecida.

Me gusta trabajar en un pueblo, vivir tendría sus servidumbres y sus ventajas, caminar por la calle y saludar a cada vecino, cruzar frases, lugares comunes superficiales que de extraña forma reconfortan y que echas de menos en otros espacios. Esa cercanía que con el tiempo vamos perdiendo en las ciudades donde, más “europeos”, más “civilizados”, somos dueños de vidas más reguladas, compartimentadas, donde nos dedicamos a levantar barreras, a salvaguardarnos de “tantos” peligros. Tal vez estemos protegidos, tal vez estemos solos.

Sin embargo, como hijo adoptado ya no sólo observo desde fuera, ya no sólo detecto las dolencias asépticamente, sino que me duelen como enfermo los males, las fallas, las fracturas que existen en el alma de estos pueblos, los accidentes que separan a los vecinos.

¿De qué hablo? Absurdas situaciones que bien vienen de lejos, bien siendo recientes, llegan para permanecer.

Fracturas absurdas motivadas por disputas supuestamente políticas que tal vez vengan allende la dictadura, incluso allende la guerra ; precisamente hace unos días hablaba con un colega de cómo en los últimos años se había empobrecido el discurso político de los dirigentes de los partidos, limitándose prácticamente todos a lanzar unas periódicas y reiteradas consignas claras y sencillas que lamentablemente son interiorizadas por las gentes de a pie, que calan, que se repiten, fuente segura de desavenencias. La realidad es complicada. No se deja aprehender por discursos sencillos. Casi nada es lo que parece, siempre hay matices, siempre hay parte de razón. Supongo que el hecho de ser todavía una democracia joven, sea motivo de que echemos en falta algo de “cultura democrática”, la que implica tolerar el punto de visto opuesto, ajeno, diferente sin que ello se nos antoje agresión.

Fractura espiritual con los que marcharon fundamentalmente a Francia. No lejos de las Hurdes, ésta también fue “tierra sin pan” y pueblos enteros marcharon a Francia, cual fiebre del oro en busca del dorado que no era tanto. Historias de miseria, de desarraigo y tristeza, historias de dinero y de construcción de nuevas vidas, de fríos y montes, de regresos “forrados” de dinero, no metafórica sino literalmente embutidos en dinero pegado al cuerpo, con pequeñas sucursales bancarias donde el dinero crecía, se apilaba sobre el suelo. Cuando esta tierra volvió a ser tierra de promisión, muchos volvieron, otros quedaron allí para volver sólo en periodos de descanso. ¿Qué pasó entonces? Que bajo nuestros pies se abrió también una menuda brecha difícil de explicar entre los de “la Francia” y los de aquí.

Fracturas por tierras, por lindes, por metros. Tolstoi decía que todo hombre debería tener un trozo de tierra que llamar suyo. Mío y tuyo. ¡Cuántas guerras, cuántos simples insultos! Incidentes, accidentes que implican a familias enteras ¿No es acaso todo ello espejismo tras el que realmente no hay tesoro, no existe oasis alguno?

Soy atleta de fondo y cuando entreno por estos caminos de belleza imposible, bajo la sombra del robledal, cuando corro al “Pozo de los Moros”, cuando ya sólo hay fatiga y dolor, no hay nada más, está todo y nada, está la esencia. La esencia del Rebollar aparte de la belleza del entorno es la cercanía de sus gentes. Últimamente escuchamos a menudo aquello de es mucho más lo que nos une que nos separa. El alma de esta tierra, aun llena de cicatrices, es bondadosa. Yo como “extranjero” la siento así. No necesita más que conocerse y aceptarse a sí misma".

10 comentarios:

davidiego dijo...

Sin menospreciar El Rebollar, pero eso que describes se le puede aplicar a cualquier pueblo. Otros conozco no tan bonitos como el que describes pero con los mismos problemas endémicos.

Preciosa entrada.

Ya han aceptado al corredor eterno por esos pagos?? ;)

Popi dijo...

Mu bonita dagal. Mis genes son rebollarines, Robleanos y Peñapardiñus. Pa'llá iba día si y día también cuándo era crío a ver a los tíos y primos de mi padre... que gozada.


P.D.: ¿¿Mangurrinos se les llama a los cacereños??

ElCieguSabinu dijo...

Cumpadri, difícil situación muchas vecis la convivencia en sus pueblus, ¡qué te vi a contal que nu sepas!, peru m´alegru de que te sientas apreciau y acogiu entre us gentis, y de que ya estés adopau.

Ajora sólo te falta aprendel algo más de su cultura, de su panderu, de sus músicas... en vez de leer a tantu extranjeru y escuchal esa música de "yeyés", jajajaja y aprendi a palrar el rebollarinu.

Ale, con Dios...

Anónimo dijo...

Ay, lo que echo en falta no ser de pueblo ;-)

CiegoSabino dijo...

Oye Atalanta, acabo de darme una vuelta por el foro de Robrea a ver qué se cuece por ahí y entre unas cosas y otras he encontrado un tema de ¡¡¡ TRIATLÓN !!!, felicitando al padre de Clemente por los éxitos del dagal y uno de los intervinientes finalmente solicita una prueba o una exhibición para dar a conocer ese deporte en la zona.

Como te veo con ánimos organizativos mira a ver si preparas algo y nos vamos p´allá, aunque sólo sea de "demostración" o un "triatlón de entrenamiento", jeje, aunque lo mismo hasta que no esté en "funcionamiento" el pantano nuevo no se puede nadar en ningún sitio.

Bueno, me voy a nadar.

trichulo dijo...

sobre todo el ultimo parrafo!!
me ha gustao chulo, me ha gustao.
saludos,

Michel dijo...

De bien nacidos es ser agradecidos.
No sabes la envidia que me da eso de trabajar en un pueblo, y si pudiera ser tu pueblo eso ya es la leche.
Yo espero cuando me jubile poder ir a pasar mis ultimos días a Mirobriga, y correr por sus campos ya en la categoria de más de 65 años.
Que sabio es el Ciego, menos músicas raras y mas grupos españoles y autoctonos.
Suerte en Zaragozaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!

davidiego dijo...

Jaramugá en el Rebollar?

ma punto!

Xocas dijo...

Muy buena entrada.
Tengo un compañero francés que hace poco me dijo que cuando llegó a España le parecía que la política española se basaba en el insulto y la exageración y adolecía de auténtico discurso y debate, como sí ocurría en Francia. Ahora cree que las cosas siguen igual o han empeorado en España y Francia se ha contagiado de este espíritu. No sé si el hecho de ser una democracia joven marca nuestra forma de ser. Me parece más una cuestión de carácter. Aparentemente fuimos mejores durante los primeros años de democracia.

Atalanta dijo...

Gracias, David. El tema de la emigración es algo muy de por aquí. De verdad que marcharon pueblos enteros. Yo vivo a treinta kilómetros y hasta que empecé a trabajar no tenía conocimiento de un éxodo tan masivo. De lo demás, sí me imagino que se podrá aplicar a cualquier pueblo. Y no, ya no les asombra lo de verme completamente empapado cuando bajo del monte o me subo Perales (este verano lo llegué a subir a las cuatro de la tarde a 44 grados).

Popi, es verdad que tú eres medio peñapardero. Se te nota:-). No sabía lo de los mangurrinos.

Ciego, tú lo que tienes que hacer es apuntarte al curso y aprender a tocar tu recién estrenado pandero cuadrado de la Güenia. Al final del texto escribí una frase en la palra y me la "censuraron". Eso se habla, no se escribe, según algunas mozas:)).
De lo del triatlón, lo veo un poco dífícil. No hay agua y la carretera no te la dejan cortar. Como no quieran hacer un duatlón cross. Al DAvid hay que traerlo un día antes de su debut montañero a subir al Pozo.

Anómino, no te creas. Seguro que eres un urbanita sin solución y te ibas a aburrir. Yo como cada día voy más viejuno, cada vez me gusta más la tranquilidad. Si a veces hasta Ciudad Rodrigo (15.000 hab) se me hace demasiado grande, sobre todo en verano con el turisteo y tanto coche.

Siempre se agradece, chulo. Eliges madrugar...:), eliges sufrir para a veces encontrar esos momentos.

MIchel, ya veo yo que a ti los madriles te tienen quemaíto. Me imagino que a mí me pasaría lo mismo aunque allí hay muchas cosas que me interesan a mí. De Zaragoza ya te contaré.Voy porque ya he reservado hotel que si no... En fin, a experimentar. ¿Se puede hacer el maratón sin haber entrenado nada en un mes? Veremos.

Gracias, Xocas.Interesante,quizá sea un empobrecimiento general de las nuevas generaciones. Se conforman, nos conformamos con menos. Esta mañana en el feisbu me preguntaba yo y quién coño es este Joaquín...