lunes, 14 de junio de 2010

MAM, buscando razones

Venga, ahí va una crónica de una de las carreras que hace tiempo quería en mi curriculum. Desde que me dedico a este extraño mundo del deporte popular de fondo, 2010 sin duda es el año en el que menos he entrenado. Estos últimos meses me siento algo "disperso". Muchos objetivos en la vida, pensando cuál es el camino correcto en esas cuatro ó cinco líneas básicas que a todo ser humano se le muestran en su discurrir vital. No me centro. Tal vez por eso he perdido algo de gusto por el entrenamiento. Supongo que todo son dinámicas.

Me apunté al MAM porque quería correrlo de verdad y ésa para mí es siempre una buena razón. No es algo muy objetivo pero sé que la ilusión, cuando ya no tenga más, me llevará unos cuantos kilómetros más allá. Toda la decisión o iniciativa que me falta en otros ámbitos, me sobra para plantarme en una línea de salida. Me conozco, tiraré de experiencia, de saber moverme y, salvo lesión o accidente, acabaré, eso seguro. Esa mañana de domingo, cuando sufría subiendo, cuando volaba cresteando entre montañas, recordé por qué me gusta hacer deporte, por qué me gustan las montañas. Esa sensación no me la da nada más.




La noche anterior no dormí en Cercedilla, me quedé en Guadarrama porque me apetecía darme un paseo por las calles de mi primer pueblo. Esas fotos son de Guadarrama con mi tía Petri, la que aún sigue siendo la más "yeyé" de la familia. Nunca me preocupó demasiado quedarme calvo pero coño, cuando ves esas fotos con, unos dirán un pelo a lo Brian Jones, otros con pelo de niña, hay que reconocer que jode.


Las previsiones meteorológicas eran malas. Parecía que nos íbamos a mojar seguro y lo teníamos asumido. Hacer cuarenta y dos kilómetros de montaña lloviendo puede ser muy complicado. Hablo por experiencia. Efectivamente, cuando salgo a la calle a las 6:30, está lloviendo. Sin embargo, a medida que avanza la mañana, todo se queda en un nublado no muy amenazante. Finalmente tuvimos muy buena suerte. En carrera no llovió y las zonas susceptibles de embarrarse tampoco son muchas con lo que corrimos rápido y seguro. Imagino que en alguna de las ediciones pasadas, el recorrido debía ser una verdadera sartén. En meta me encuentro con Eduardo, uno de mis compañeros afrancesados y con David-Botón, colega en UTMB. En tres semanas nos volveremos a ver en el Gran Trail de Peñalara. Ésa será otra historia.


Sobre la carrera en sí, unas notas. Saliendo de Cercedilla afrontamos diez kilómetros de ascensión continua hasta Navacerrada y la Bola del Mundo. Al principio, senderos sin mucho desnivel con muchos tramos "corribles". Digno de mención es que a unos dos kilómetros de la salida, cuando todavía somos una caravana compacta, a unos veinte metros de distancia, un joven macho de corzo alocado, asustadísimo, pasó a toda velocidad. Eso sí que nunca lo había visto en carrera. LLegamos a Navacerrada sin problemas. El tramo de ascensión a la Bola es duro pero estamos frescos. Arriba hace frío: cortavientos, buff, guantes y corriendo para abajo.

Afrontamos la subida a Peñalara, es larga pero se hace bien, sin problemas. Yo voy charlando, informándome sobre las características del recorrido, contando y escuchando batallitas. Disfruto mucho más el ambiente montañero que el del triatlón, donde cada vez veo más pijo y "atontao".

Hago cumbre en Peñalara (techo de Madrid, 2400 metros), me cruzo con el Fali, uno de los ilustres del foro que baja grabando cámara en mano. No me saca ni cinco minutos así que no debo ir en mal tiempo para lo que tenía previsto. Bajando Peñalara hay una zona complicada con afloraciones cortantes donde es fácil hacerte daño en un tobillo o caerte. En todos los descensos me ha ocurrido lo mismo. Como no he entrenado nada de monte, comienzo torpe, fuera de sitio, me adelantan para después ir cogiendo confianza e ir progresivamente alargando la zancada. Es cuando vuelvo a alcanzar a los que me pasaron, cuando disfruto de mis largas piernas de modelo anoréxica. Pasamos la zona técnica y bajamos por un camino de tierra con piedras sueltas de granito, con "eses", sin gran complicación y justo aquí, cuando voy más rápido y confiado me doy un costalazo de padre y muy señor mío. Tropiezo en el vuelo y caigo de morros, todo lo largo que soy, sobre el camino. Milagrosamente no me hago daño. Puse el antebrazo antes de la cara y conseguí evitar otra cicatriz -después me dijeron que alguien sí se había partido la cara- y únicamente me hice un corte en una mano, molesto porque no dejaba de sangrar. Me levanto cabreado por haberme relajado y en menos de un minuto estoy otra vez bajando más rápido que antes, más alerta.



Cuando comenzamos unas pendientes ligeras que nos acercarán al temido Tubo, la parte más difícil de la carrera, veo bajar a un tipo corriendo cuya estampa me es familiar. Flaco y fuerte, barba de montañero, uniformado con "Buff". Lo paro: "¡Sergio... Atalanta!". Ha venido a acompañar a un amigo y ya se vuelve. Se anima a subir conmigo un par de kilómetros y charlamos un rato. Esto de los encuentros entre blogueros en una cosa curiosa, nunca los has visto en persona pero llevas tiempo leyéndolos y sabes mucho de ellos. Antes del Tubo, se da la vuelta. A ver si otro día, ya mas tranquilamente, hablamos más reposadamente. Tal vez en alguna "jaramugada".


El Tubo es una zona de roca de fuerte pendiente donde la gente va tirando de gemelos y riñones. Voy adelantando atletas pero sin tirar cohetes. Cuando llego arriba, noto que la subida me ha dejado tocado. Tengo hambre, me suenan las tripas. Me como un par de barritas y corremos por la cresta aunque a mí me falta "alegría". En la subida a Cabezas vuelvo a comer. Me recupero algo. Descenso. Subida de nuevo a la Bola. Esto está hecho. Diez kilómetros de descenso. Me atizo un gel y volando para abajo. Como algo más en Navacerrada. LLegamos al camino menos técnico. Bien, voy fuerte, me siento bien. Sin embargo, llegando a cuatro, cinco kilómetros de meta, la siento llegar. Como muchos de los que pasan por aquí, me conozco muy bien. La pájara, el desfallecimiento está llamando a la puerta. Bueno, me digo, para lo que queda y cuesta abajo, no merece la pena tomar nada. A cuatro kilómetros hay un avituallamiento. Sólo agua. Ya sólo troto. Saltan las alarmas. El más mínimo repecho -estoy hablando de diez metros- lo hago andando. Voy fatal. Ya no me lo esperaba. Creía que podía llegar en poco más de 6:30. El tiempo se desangra. Ya sé que siempre parece peor de lo que es, pero me siento el hombre más débil del planeta. Paso por el prado por donde vimos el corzo -joder, pienso, si lo viera ahora creería que era una alucinación-. Pienso que no merece la pena comer nada, faltan dos kilómetros y ni siquiera me va a dar tiempo a que me haga efecto. Me adelantan siete u ocho atletas pero a mí me parece que me estoy quedando el último. Me dan ganas de tirarme en la hierba al sol. Al final cuadro la figura, adelanto a una familia senderista de manual que va algo más lenta que yo y que me animan aunque sus ojos me dicen: "Anda, que vas bueno, hijo". Yo sólo pienso en un bocadillo de jamón o en una tortilla de patatas de mi madre. Para entrar en el pueblo hay que subir una cuesta de doscientos metros, paro, me pongo la camiseta jaramuga para la entrada en meta porque llevaba manga larga. Entro en meta, nadie me hace ni puto caso porque justo en ese momento están entregando el trofeo al vencedor. Voy directo al pabellón a comer. Hago acopio de sandía, un par de fantas de naranja y me tiro contra una pared mientras siento que poco a poco me voy recuperando.

Y me pregunto yo cómo coño se puede hacer esta carrera en ¡cuatro horas! (nuevo record). Tiempo final: 6:45, en la mitad de la clasificación. Genial. Ya lo había firmado yo antes de salir. Lástima esos últimos cuatro kilómetros pero hay que aceptar que es lo que me merezco.



Carrera repetible al cien por cien. Cada vez me gusta más la montaña, se me da bien y los parajes de esta sierra merecen mucho la pena. Un diez para los voluntarios, siempre solícitos y muy simpáticos. Nos vemos en el GTP.



Esta crónica se iba a llamar "Corriendo en modo control", refiriéndose a lo importante que es la experiencia, conocerte a ti mismo y saber llevar el ritmo adecuado en función de tu entrenamiento y las condiciones de la carrera. Bien, pues dado que el "modo control" estalló por los aires la última media hora, cambié el título. De todas formas, de música os dejo "Standing in the Way of Control" de The Gossip. En 2006, las revistas de tendencias decidieron que la banda más "cool" del planeta la formaban una chica gorda, un tío feo y una batería que parece un tío -andrógino, dicho finamente-. Olvidemos todo este tema de las modas y los medios. Estos tipos grabaron un señor disco, entre cuyos temas se encuentra el mencionado, un verdadero trallazo de una especie de soul punk bailable que es di na mi ta pura. De verdad...¿por qué no suena esto en las discotecas? ¿Hay algo mejor para echar "unos bailables"?





"¡¡YO SOY ESPARTACO!!"

20 comentarios:

Michel dijo...

No quiero que suene a tópico, a palabra dicha, a cumplido, a decir por decir:

¡¡¡"Abel E N H O R A B U E N A"!!!

Lo que he disfrutado con la crónica. Que pedazo carrera, yo ahora mismo para mi la veo muy, pero que muy inalcanzable.
Perfil escalofriante.
Al igual que las fotos, sobre todos las de la tía Petri.:)).

Que pena no haber podido acercarme a ver toda la movida. El curro manda.

Lo del pajarrón me suena, años hace cuando hacía bici, cogí una descomunal viniendo de la Peña de Francia. Muy bueno lo de la familia que mira con cara de pena.

Lo dicho, gracias por la crónica y me quito el sombrero. No me hago una idea de como será el Gran Trail de Peñalara.

Voy a ver Metálica un rato en tu querido Rock in Rio.

P.D.: Seguro que encuentras esas razones que buscas, yo creo que estás supercentrado a pesar de lo que digas.

Un abrazo campeón.

Xocas dijo...

Qué buena esta crónica. Con fotos impagables (oye, ¿has retocado los gemelos de Sergio? No pueden ser tan grandes) y frases para el recuerdo, ya sabes que me refiero a la del triatlón. En referencia a esto, no te preocupes, en unos años se podnrá de moda otra cosa (¿las carreras de montaña?) y ya cambian las tornas.
Enhorabuena por la carrera.

Furacán dijo...

Que buena crónica! y con artista invitaod y todo jejeje enhorabuena!
Ya veo que no soy sólo yo el que se cae en terrenos fáciles, al final son los que tienen más peligro, te relajas y...

davidiego dijo...

un poco de razón tienes con lo del tri y peligro tiene el monte, pues si a mi me está tirando me imagino que con otros cuantos hará lo mismo y acabará parecido. Curioso que tus dos compañeros de la primera foto porten gorras de IM cuando yo ahora los IM los hago con gorras Salom...

curioso mundo blog y encontrar/descubrir gente que crees conocer desde ni se sabe.

enhorabuena Espartaco y espero compartir piedras pronto contigo.

Almasy dijo...

Buena crónica!
Buena gente el delgadurrio ese de amarillo que vino a verme.

CiegoSabino dijo...

Si es que no te hace falta entrenar, ya sabes, no vuelvas a correr hasta Peñalara.

Bueno, para el próximo MAM me voy contigo.

De todas maneras hay que apuntarse a carreras con muy pocos participantes, a ver si pillamos trofeíllo, viejales, jajaja.

afcavasco dijo...

muy buen relato
te ves bien en la montaña
eres un valiente
saludos desde coimbra

TSI-NA-PAH dijo...

Gran relato amigo! Enhorabuena.

plato53 dijo...

Lo del triathlon lo dijo Phaeton desde un principio.
¿Quién iba a decir que de un niño tan mono, con su melenita rubia, su pulserita y su anillito, saldría un tío tan feo?
A pesar de ello, se te ve más contento en el presente que en la supuesta feliz infancia .

Dani dijo...

"Disfruto mucho más el ambiente montañero que el del triatlón, donde cada vez veo más pijo y "atontao"." Ahí le has dao.

Buena crónica, sí señor.

Elage dijo...

Muy buena carrera Abel, menos mal que venías con dudas y renqueante que si no...

Lo de la pájara también es parte de esto aunque a mí me suele pasar al revés (supongo que al ser el mio un ritmo cochinero, reservo más de lo que debería); le debo el subidón del domingo a un vaso de agua con 2 ampollas de glucosa que tomé en la Bola, me hizo efecto a partir del Puerto, de ahí a meta bajé "a calzón sacao", incluso dudé de si me duraría el efecto esos últimos 7,5 km.

En fín, nos veremos en el GTP, allí me conformo con terminar.

Un abrazo.

Elage.

Yonhey dijo...

Jopele, que envidia. Siempre es un éxito terminar este tipo de pruebas, las cuales aún desconozco. Yo fui al telégrafo y espero poder hacer el MAM el año que viene, tiene que ser una experiencia indescriptibl.
Salu2 y enhorabuena.

Atalanta dijo...

Michel, gracias, esto es como todo. Comenzar e ir subiendo. Recuerdo la primera vez que corrí una de montaña, la que hizo el Ciego en Sanabria este año. 20 kms. que a mí me parecieron una locura y ahora cosina de ná. Hacer el cuerpo. Correr por montaña te da algo diferente, es mucho más especial que el asfalto. Las peores pájaras son las de la bici. Pero bueno, ya son tantas, aún quedan tantas que tampoco hay que darle demasiada importancia. Con el entrenamieto que llevaba era lo lógico.

Xocas, en persona no me fijé pero en la foto sí me han llamado la atención. Muchos kms. tienen esas patas. No diga Sergio, diga 333. Supongo que en lo del triatlón, hay que disfrutar del deporte en sí y olvidarse de algunas actitudes, de algunos comentarios de los foros, de tanta tontería en fin.

Furancán, gracias, hombre. Sí es gracioso encontrarse por aquí a un figura. Cuando te caes lo que más duele es el orgullo.

DAvid, estamos atentos a una de veintitantos kms., ideal para debutar. Ya te digo que te va a gustar. Es compatible con el tri, se puede tener el corazón "partío". Incluso creo que debe venir bien mental y físicamente. De las gorras, como yo con las camisetas, a las carreras con la camiseta de Belle & Sebastian, a los conciertos con la de Zofingen.

Almasy, bienvenido a otro ilustre del foro. Delgao, delgao.. pero con pinta de que si te suelta un sopapo te manda pa Cuenca. Me gusta tu nick, dagal.

Ciego, si es que tú ya vas lanzao con tu nueva categoría recién estrenada con trofeo. El MAM te hubiera encantado. Vaya que me apunto a volver.

Afcavasco, obrigado, hombre. Me apunto ésa de Obidos. Tú mantenme informado que me encanta Portugal, está cerquita y me apetece bañarme en el Atlántico. Ya te dije que voy a la Ultramaratona de Melides Troia.

Tsi, gracias, ya ves que estamos un poco chalados.

Plato..¡eso digo yo...vaya desperdicio de hombre..ja, ja!! Ya me di cuenta de la pulsera y demás. Debía ser domingo. A lo mejor de ahí me viene mi aversión por anillos, pulseras, collares y demás. Vieno las fotos con la familia en casa de mis padres, sacaron el reloj de la comunión y es el que llevo ahora. Uno chungillo, todo rayado. Joder, pero cuando miro la hora, me sale la lagrimilla. Ahora sí que entiendo lo de gran valor sentimental. A Popi seguro que le gusta, podría pasar por indie. Oye, si vienes el fin de semana, llámame que me tenéis que apretar las tuercas con la bici para Buelna, que en todo el año he pasado de cincuenta kilómetros. Cien con algún puerto. A ver si el tiempo mejora y ya podemos cenar en el río.

Dani, que últimamamente te veo muy sensibilizado con el tema. Ya lo he puesto, hay que quedarse con lo esencial que es nadar, montar en bici, correr y conocer buena gente como vosotros.

Eduardo, por lo que te conozco, me da que todo lo que tengo yo de temerario, lo tienes tú de pruedente. La Napo la acabaste fuerte. Seguro que si vienes conmigo, me habías dejado tirado al final. Para otro año arriesgas. En Peñalara no, ahí ves con cuidadín que eso es muy largo y es tu bautizo en ultrafondo. Yo estoy por salir a lo cafre, parando lo justito en cada avituallamiento a ver que pasa. Tengo que hablar con Luis para ver qué ritmo va a llevar.

Yonhey, bienvenido. Ya te vi de seguidor pero no puedo entrar en tu blog. El año que viene sin falta, seguro que la gozas.

plato53 dijo...

Hasta que nos den las vacaciones a finales de mes ya no vamos por allí. Si llevas tan pocos kilómetros, lo mejor es que acumules horas sobre la bici sin forzar.
Yo también llevo en la muñeca el reloj digital que me regaló mi abuela "en el día más feliz de mi vida". Aunque no tiene demasiada carga emocional para mí, como funciona, no me he desecho de él. Ahora todo es de usar y tirar y si no fuera así, la economía se colapsaría. Lo del desarrollo sostenible es un imposible.

Michel dijo...

¿Qué vas a la Ultramaratona Melides-Troia?.

He visto el video y es espectacular.
Ya veremos...De vez en cuando hay que hacer una locura.

DE NI ATLETA A TRIATLETA dijo...

puff, lo que hace la experiencia dagalo ;-) viendo el perfil asusta, yo lo veo inalcanzable, al filo de lo imposible, qué tio!...lo cierto es que yo en su día pensé pasarme a las carreras de montaña porque soy más de campo que las amapolas, me encanta! llevaba a chavales a andar por los Pirineos y todos los años me paseo por Picos, pero mis rodillas son débiles, de ahí que terminase inicíandome en el triatlón...me ha encantado la crónica, todo transcurre despacio, dentro de lo que cabe, da tiempo (bueno a tí) a saludar, a hacerse fotos, a pensar, al final por lo que contáis me va a enganchar la larga distancia...lo del corzo, ¡qué suerte¡, con lo dificil que resulta verlos?¿!! (ciervos, rebecos, sí, pero un corzo?¿ uuaaauuu). Menuda aventura Abel para quien ha vivido tantas como tú, me alegro de que aún te sorprenda y disfrutes, enhorabuena!!! y siento el pajarón y que nadie te hiciera caso, muy mal :-( me gusta la musiquilla marchosa...a mi tambien me cortaban el pelo a tazón, pero la frente despejada resalta tus ojos alegres ;-)

Atalanta dijo...

Plato, claro, si tú también llevas el de la escuela... Está de puta madre, no me digas que no. Nada, iré a La Peña tranquilo. A ver si se apunta alguno.

Michel, hablamos. 43 kms sobre arena de playa deben ser una cosa muy graciosa. Y el Atlántico para cuando acabes, para bañarte, tumbarte y tomarte una cervezita. Ahí engañas a la familia. 1 de Agosto. Ahí vamos alguno más seguro.

Miss Kubelik, pues si eres montañera, esto te tiene que gustar. Es muy diferente al asfalto. Las hay también cortitas. Hay bastantes chicas. De lo del corzo no me hagas mucho caso, es lo que dijeron por allí. Si hubiera estado Furacán...Las pájaras son cosas que pasan en "larga", ni era la primera ni será la última. No hay que ponerse nervioso que en peores plazas hemos "toreao". De lo de la melena te digo lo que a Raquel, que te lo agradezco y hasta me dejo engañar...:))

El crusti dijo...

Atalanta...no hay razones. es pasión. Y punto. No quieras ponerlas de acuerdo ni que sean complementarias. Unas veces gana una y otras otra.
Mientras siga ganando la pasión, seguirás haciendo MAM's y siendo feliz o, al menos, intentando buscar la felicidad a través de estas gestas pasionales.

Un abrazo

Santi

ser13gio dijo...

Gran crónica. Entiendo que el final será lo que recordarás en el tiempo, arrastrarse y sufrir duele, pero sin eso perdería parte de su valor, nos guste o no (a mí no me gusta, pero hay que aceptarlo).

De acuerdo en que el tri y el pateapiedras deben ser compatibles hasta cierto nivel, que es el de la gran mayoría de nosotros; y aparte de compatible, muy sano para el coco.

Es la foto y las mallas piratas, soy fino, de poca musculatura; lo que tengo funciona, pero con patas más potentes se harían mejores cosas, pero bueno, es lo que hay.

Saludos,
s

Atalanta dijo...

Crusti, tal vez sea simplemente eso, ese fuego que algunos llevamos dentro que nos empuja a hacer cosas como éstas. Es difícil encontrar razones.

Sergio... es lo que hay... casi nada. Suscribo tus palabras. Al final todos tenemos sensaciones parecidas.