miércoles, 15 de mayo de 2013

1963, cruce de caminos


Hoy en día el rock and roll o el pop en general es un movimiento minoritario a cuyas divinidades -de ahora y de antes-, seguimos venerando unos cuantos nostálgicos engreídos. El  rock and roll da lo que da el rock and roll. He dicho.Y eso que nadie sabe que es, no hay otra forma de conseguirlo. Ya somos bichos raros pero con el tiempo lo seremos aún más. Tal vez un motivo más para disfrutar de lo nuestro con más placer y orgullo.

Hoy no significa un pimiento pero hubo un tiempo en que el pop venía a ser una gran bola de fuego, incómoda y seductora por igual, capaz de arrasar todo a su paso. Hasta que se conocieron sus claves, y todo el circo se cubrió con urna de cristal, gran parte de la sociedad sintió el peligro de ver a un crío de cuatro años corriendo a toda velocidad por un salón atestado de porcelana.

1963 fue un hermoso cruce de caminos con varias formas de entender este mundo de locos.

1963 fue el año de "I want to Hold your Hand". Aunque algún recalcitrante discípulo me lo discuta, la futura grandeza de los de Liverpool no se veía en el horizonte.. Primero debieron quitarse los trajes que les encorsetaban, con los que subían a escena y los más importantes, todos los esquemas que lastraban su creatividad. Curiosamente en su despedida final volvieron a ponerse traje.El sastre fue Phil Spector que volverá a aparecer dentro de unas líneas. Volver a desnudar "Let It Be" le costó más de treinta años. 

1963 fue el año de "A Hard Rain Is Gonna Fall", lo que venía siendo volver a descolocar al personal. Aquel tipo huraño utilizaba la música para sus denuncias y cuitas pero lo hacía de una forma esencialmente hermosa y profunda cuando habíamos quedado que esta música era cosa de beatnicks arrastraos. Al poco tiempo envió la protesta y a todo aquel mundo indignado a tomar viento. No lo entendieron. Al poco tiempo, enchufó una guitarra eléctrica y mandó el folk a tomar viento. No lo entendieron. Al poco tiempo dijo que su Señor era Jesús y acabando cantándole al Papa. No lo entendieron. Mientras, Dylan cada día era más grande. Los genios es lo que tienen, no hay quien los entienda.

1963 fue el año de "Be My Baby", seguro una de mis diez canciones favoritas. Phil Spector, que viene a ser el Mourinho del pop -aunque el portugués todavía no ha encañonado a uno de sus jugadores... que se sepa-, quiso demostrar que él se bastaba y sobraba para fabricar las canciones que sonarían en el mundo entero. Casi no le hacía falta ni cantante. El productor como el mágico alquimista capaz de convertir la piedra en oro. No fue tan simple pero le reconocemos razones a su vanidad.

1963 fue el año de "Loui Loui" o la demostración de que cuatro merluzos con el talento justo podían comerse el mundo. Bastaba un riff poderoso, capaz de atravesar las décadas y plantarse a mis pies, en 2013, tan fresco como nunca. Desde entonces cuántas canciones relámpago de esas que te achicharran al instante y que jamás dejan de arder.

El pop siempre estará a punto de morirse pero nunca lo matarán. Siempre habrá alguien que cada mañana decida ponerse una camiseta favorita que no compró en unos grandes almacenes.

Vale.

P.S. 1963. Primer año de Manolín. 50 años a tomar viento. Lástima.