jueves, 23 de mayo de 2013

El diario del ermitaño Tesson


Por aquí ya pasó el mensaje y la malograda aventura de Chris Mc Candless o Alex Supertramp. Los habituales ya sabéis que soy muy dao a estas historias, que me inspiran, me llaman desde crío de mala manera. Hay que reconocer que el bueno de Chris era un soñador pero también un poco atontao. Bien, aquí tenemos a otro de la familia aunque con algo más de cimientos y criterio. Sylvain Tesson es todo un personaje en Francia en su calidad de viajero machaca. Ha dado la vuelta al mundo en bicicleta, ha recorrido a pie el Himalaya, a caballo la estepa central de Asia. Algo que lo diferencia con el cada día más concurrido mundo del aventurero deportivo en su variante mística. es que parece ser que este hombre escribe bien, sabe compartir.

"La vida simple", el libro que se acaba de publicar en España y que ha sido un éxito de ventas en Francia, retrata su última aventura, un reto que no consiste en la ruta más difícil todavía sino en marchar al  otro lado, al de la quietud absoluta, para lo que. es claro, se necesitan muchos mas arrestos: seis meses en una cabaña en Siberia junto al lago Baikal, una cita con la soledad y el silencio absolutos. Sus únicos amigos, sesenta libros.

De sobra está decir que el libro me lo compro aunque ya no hay peligro. Ya no me cabe huida posible. Ya encontré mi cabaña.


«Los lectores han captado el significado de fondo del texto: aprender a apreciar la 
felicidad en las pequeñas cosas. Y además, seamos sinceros, ¡vivir en una cabaña 
en el bosque es el sueño de todo niño! Quizá todos tengamos una sensación de 
indigestión provocada por el consumismo […] Cuando descubres que hace falta 
tan poco para vivir feliz te sientes aliviado.»

«El alcohol es un acelerador del tiempo. Los pasajes sobre el vodka pretenden ser 
una celebración dionisiaca de la vida, no una confesión de alcohólicos anónimos.» 

«¡Mi cabaña parecía sacada de un cuento ruso! Me encontraba en el centro de mi 
reino, rodeado de bosques, de montañas y de animales. Ciertamente, creo que a 
todos nos han adjudicado una geografía, cuyas fronteras ya conocemos. Fue 
como hacer realidad un sueño de la infancia.» 

«Se trata de un sentimiento, en cierta manera místico, pero que me atrae mucho. 
Romain Rolland lo llama “el sentimiento oceánico”, la sensación de disolverse, de 
dilatarse en la inmensidad.» 

«¿Por qué los hombres adoran más las quimeras abstractas que la belleza de los 
cristales de la nieve? 

«Me prometí entonces vivir varios meses en una cabaña, solo, antes de cumplir los 
cuarenta años. El frío, el silencio y la soledad son estados que en el futuro serán más 
preciosos que el oro. En una Tierra superpoblada, recalentada, ruidosa, una cabaña 
en el bosque es la utopía.» 

«La cabaña, reino de la simplificación. Al abrigo de los pinos, la vida se reduce a 
gestos vitales. El tiempo ganado a las tareas cotidianas lo ocupa el descanso, la 
contemplación y los pequeños placeres. El abanico de cosas a realizar se reduce. 
Leer, sacar agua, cortar leña, escribir y servirse té, se vuelven liturgias. En la ciudad, 
cada acto sucede en detrimento de otros mil. El bosque reúne lo que la ciudad 
dispersa.» 

«Es de noche, son las nueve, estoy frente a la ventana. Una luna tímida busca un 
alma gemela pero el cielo está vacío. Yo que le saltaba al cuello a cada segundo para 
extraerle hasta la última gota, aprendo la contemplación. El mejor modo de 
convertirse a la calma monástica es no dejarse otra opción. Sentarse frente a la 
ventana, la taza de té en la mano, dejar que pasen las horas, ofrecerle al paisaje 
declinar sus matices, no pensar más en nada y de pronto capturar la idea que pasa, 
arrojarla sobre la libreta. Utilidad de la ventana: invitar a la belleza a entrar y dejar 
salir la inspiración.» 

«Una simple mirada al horizonte me convence de la fuerza de mi elección: esta 
cabaña, esta vida. No sé si la belleza salvará al mundo. Salva mi tarde.» 

«De noche, la sopa. Apasionante conversación con un pescador, de la que se 
concluye que los judíos dominan el mundo (pero en Francia lo hacen los árabes), 
que Stalin era un verdadero jefe, que los rusos son invencibles (ese enano de Hitler 
lo probó en carne propia), que el comunismo era un sistema excelente, que el sismo 
de Haití es resultado de la onda de choque de una bomba norteamericana, que 
Nostradamus tenía razón, que el 11 de septiembre es una comedia montada por los 
yanquis, que los historiadores del gulag son antipatriotas y los franceses son 
homosexuales. Creo que voy a espaciar mis visitas.» 

«El hombre libre es dueño del tiempo. El hombre que domina el espacio es 
apenas poderoso. En la ciudad, los minutos, las horas, los años, se nos escapan. 
Corren desde la llaga del tiempo herido. En la cabaña, el tiempo se calma, se 
acuesta a nuestros pies como viejo perro amable y, de pronto, ya no sabemos que 
existe. Soy libre porque mis días lo son.» 

«Lo imprevisto del ermitaño son sus pensamientos. Sólo ellos rompen el curso de 
las horas idénticas. Hay que soñar para sorprenderse.» 

«El aburrimiento no me da miedo. Hay algo más doloroso: la pena de no compartir 
con un ser amado la belleza de los momentos vividos. La soledad: lo que se pierden 
los otros por no estar junto a quien la experimenta.» 

Pocas noticias llegaron a la cabaña, De música: "Nothing Arrived" de Villagers o lo que es lo mismo, Connor O´Brien. La mejor canción de su último disco, una de las mejores en lo que llevamos de año aunque "Awayland" esté un escalón por debajo de su anterior disco, "Becoming a Jackal". Connor, primero de su promoción en Literatura  Inglesa por la Universidad de Dublín, es perfeccionista y  no creo que tarde en escribir historias al margen del estrecho corsé de una canción.