miércoles, 27 de agosto de 2008

BA LON CES TO


Aprovechando la onda expansiva del espectáculo del domingo, voy a hablar de ba lon ces to. Imagino que si a un padre le preguntaran sobre cuál es el hijo que más quiere, no sería capaz de responder. Eso pensaba yo también que me ocurriría si alguien me colocara en la tesitura de elegir entre el baloncesto o el triatlón, mis dos deportes favoritos. Pero lo cierto es que no debe ser así ya que este año he elegido uno de ellos y he dejado de forma radical y definitiva la práctica del baloncesto. Al menos espero que cuando tenga tiempo, pueda dedicarle algunas horas a entrenar chavales, una verdadera delicia.
No creáis que ha sido una decisión fácil. Todos los lunes, miércoles y viernes regresa el familiar gusanillo y tienta marchar a entrenar. Ver el “Trofeo Diputación” o el “Tres contra Tres” desde la grada tampoco es recomendable. Pero llega un momento en que sopesando la posibilidad de lesionarme en un deporte tan peligroso, tomé la decisión de abandonar. Mi estilo de juego, con demasiados saltos y carreras, hacía que siempre me encontrara al borde de sobrecargas, contracturas, roturas. Por no hablar de otras temibles lesiones más duraderas que con la edad acechan cada vez más y provocarían una retirada temporal del triatlón, que a pesar de ser un paquete, me apasiona.
Pero bueno, como deporte de equipo, el mejor, sin duda, el baloncesto. Recapitulo ahora que me retiro. Comencé a los catorce años y la verdad es que era bastante malo hasta que con el paso de los años me percaté de que corría bastante más que los demás y nunca me cansaba. Por otra parte, yo que soy bastante tímido y tranquilo en la vida, en la cancha tornaba agresivo, constatando que mejoraba de forma sorprendente mi rendimiento. Todo ello te proporciona seguridad y confianza en ti mismo (tan importante en todos los deportes) lo que mejora tu eficacia. “¡Sector Albañilería, Daimiel!” Gracias a las ganas y al pundonor logré suplir las evidentes carencias de talento que, con envidia, sí advertía en alguno de mis compañeros. Sin ser un “Raza blanca, tirador”, sí tuve mis buenos momentos de escolta anotador de media distancia lo que unido a mi velocidad en los contraataques, sí creo que me hizo importante en los equipos en los que jugué. Mis dos MVPs en los torneos de verano me hicieron mucha ilusión pero todos sabíamos que yo nunca fui el mejor jugador. Sí el mejor defensor. A veces compadecía a la estrella del equipo contrario cuando defendíamos individual. Pobre hombre, qué brasa tener a ese enjuto perro de presa corriendo detrás de ti sin despegarse nunca más de un metro.
En fin. Todo eso acabó. Ahora ya todo son recuerdos. Una cantidad ingente de recuerdos y de caras que conocí a lo largo de estos años. Compañeros y amigos de todos los tipos. A Víctor, uno de mis mejores amigos, lo conocí precisamente a través del baloncesto. Él y yo siempre decimos que jugando a esto, se descubre el verdadero carácter de las personas. Gente maravillosa y gente verdaderamente tarada.
Al fin y al cabo, el baloncesto es una metáfora de la vida. Deporte de precisión que requiere entrenamiento, trabajo, esfuerzo, concentración y a veces ser duro, muy duro.
Ya sólo quedarán secuelas: el gesto que algunos jaramugos realizamos al entrar en meta, golpeándonos con los puños sobre lo alto de la cabeza. Era la forma de celebrar las canastas de dos jugadores de los Clippers. ¿Significado? Siempre hay que estar alerta, con las orejas tiesas.
En general, los que practicamos deportes minoritarios siempre hemos sido bastante antifutboleros. ¿Hay algo más estético, más “plástico” que ver jugar a Sabonis, a Petrovic, a Magic Johnson, a Stockton? Por favor… no hay color.
P.S. Dedicado a Ceju, una de las mejores personas que conocí gracias al baloncesto y que no hace ni dos meses se nos llevó un maldito cáncer devastador.

"La mutabilidad es la esperanza y la tragedia del ser humano"

3 comentarios:

davidiego dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
davidiego dijo...

De los 9 a los 18 años baloncesto.
Llegó un momento en que corres cuando los demás no, y te esfuerzas cuando los demás no, y entrenas cuando los demás no... y viceversa.

Y de ahí al btt. Y de ahí al tri.
Hace mucho que no tiro unas canastas. Me gustaba el baloncesto pero el tri se lo lleva todo.

podíamos hacer como en el biatlón...
en las transiciones hacer una ronda de triples y tiros libres...

ATALANTA dijo...

Es cierto que el triatlón no admite infidelidades.
Al final, además de una salida ciclista por el Rebollar o por Ciudad Rodrigo, tendremos que organizar un partido de viejas glorias.
El Ironmanu también tiene su pasado baloncestístico. El único jugador capaz de romperse los dos brazos en una caída.
Oye, ¿no corríais esta semana en Almere?