jueves, 14 de abril de 2011

Bancos


Aquél en el que te comenzaste a sentar con los amigos a los nueve años, aquél en que un lejano mes de Abril, preparamos el circuito de chapas más impresionante que se había visto en el pueblo, aquél en que besaste por primera vez a una chica, aquél en que aquel interminable fin de semana, no podías dejar de pensar en el desastroso control de matemáticas del viernes, aquél en el que nos emborrachamos por primera vez, aquél en el que tratabas de conseguir que alguien explicara, sin que se sospechara tu ignorancia, qué era realmente una paja, aquél en el que durante años, pensaste que en la vida todo saldría bien, aquél en el que un buen día te diste cuenta de cómo se te alteraba todo por dentro cuando veías pasar las voluptuosas chicas que poco tiempo atrás resultaban invisibles, aquél frente al cual iban pasando las periódicas temporadas de canicas, “hinque” o peonza, aquél en que un triste día nos pusimos a hablar o más bien discutir sobre política, aquél desde el que ahora ves jugar a tus hijos, aquél en que dejaste atrás la juventud, justo aquella tarde en que fuiste consciente de que las oportunidades se acababan y que nada garantizaba que la función iba a tener un final feliz, aquél en que defendimos con pasión nuestros discos favoritos, aquél en que pasamos tan buenos ratos y también cientos de horas muertas, aquél en que te sentaste satisfecho la luminosa tarde que aprendiste a montar en bicicleta, aquél frente al que pusiste el cepo con el que pocos minutos después, atrapaste un gordo pardal al que al principio miraste excitado y contento y pocos minutos después, apenado y arrepentido, aquél en el que una tarde de domingo, con un arrojo desconocido, decidiste apretarte fuerte a Ella, aquél en que un día no muy lejano, te sentarás con los ancianos colegas que aún anden por aquí, relatando dolores y recuerdos, justo antes de la marcha final.

10 comentarios:

rei dijo...

Qué bonito port, atalanta!!!...me encantan los bancos: todos tenemos uno especial...

Por cierto: se te olvida ese banco que nos sangra con hipotecas, comisiones, créditos personales......
(ufff!!...lo siento, lo siento!!!...jeje)

Greta dijo...

quería decir post!!

(La de el comentario anterior era yo con mi habitual lío de identidades!!)

Joserra Rodrigo dijo...

My Westman, qué bonito , ayer estuve tomando un poco el solcillo en uno, escuchando a Bill Callahan y es cierto, en ellos se vive la felicidad, bueno, la vida. Un abrazo ya tengo ganas de verte.
El banco en los pueblos es esencial, recuerdo en Frias con 14 años , escuchando a Dylan, Bowie, Supertramp , los Rolling y Saturday Night Fever en un casetto d elos de play gordo, qué bueno...en el banco de la iglesia del barrio de abajo comiendo panteras rosas y bebiendo mirindas...jajaja...qué mayores...Otro abrazo.

Bonito tema, a Coco le encantan estos pavos.

Dani dijo...

Yo frecuentaba sobre todo aquellos que tenían dos tablas de asiento y dos de respaldo, de forma que podías sentarte de lado, a caballo... Jejejeje, ideal para compartir con la parejita. ;)

Michel dijo...

Aquel en el que metiste tus cuatro "perras" y te frie a comisiones por todo, ese que te tiene atado con la hipoteca y mes a mes te ahoga como si fuera una soga en el cuello.

El sábado nos vemos en la Media de Medina, antes y después, que no durante, je, je...

Un abrazo, dagal.

Txals dijo...

Muy emotivo, nunca me había parado a pensar en los bancos de esta manera, como pasa toda una vida por delante de un objeto que acaba teniendo un valor emotivo más allá de su límite material. Que recuerdos.
Saludos

Atalanta dijo...

Rei, Greta, Kela... ay que lío, más heterónimos que Pessoa. Gracias. Parece que todos pensabais que me iba a marchar por ese otro camino. Ya enlacé tu blog de fotografía. Cuando tenga un rato le echo un ojo. A ver si quedamos un día.

Joserra, gracias. Ése era el espíritu que quería captar. Mis bancos ahora son los del río, y el mejor momento del año es justo ahora y justo después del verano. Panteras rosas todavía existen. Alguna vez me pillo alguna en gasolineras en viajes largos. Rico, rico... aunque debe ser una mierda para el cuerpo de cuidado. Es verdad, a ver cuándo nos vemos. Un abrazo.

Dani, me parece que todos hemos transitado por esos lugares y momentos. Buenos recuerdos, ¿eh?

Michel, ¿no piensas que a veces nos encadenamos por propia iniciativa? Si para algo bueno ha servido esta crisis es que par que nos replanteemos nuestra forma de vida y nos conformemos con menos. Manaña nos vemos y por fin te daré la bolsa de Castellón.

Txals, se me ocurrió la semana pasada sentado en un banco mientras estaba de espera. Es curiosa la relación que puedes llegar a tener con lugares u objetos. Me alegro que te emocionara.

Saludos para todos.

Mildolores dijo...

Sencillamente genial. Es por cosas como esta que nunca dejaré este blog, amigo ;)

Alicia Tantata Chan dijo...

Cuando me hablaste ayer de este post, ya sabía que me iba a encantar. Me ha gustado mucho, es precioso.

Los míos, los del instituto, bajo la ventana de la biblioteca, y uno muy, muy, muy especial en Lítica, en Menorca,que algún día te lo enseñaré.
Tengo intención de hacerme uno igual cuando tenga mi cachito de tierra... De cara al atardecer en un lugar privilegiado. Algún día...

Atalanta dijo...

Gracias de verdad a los dos. Alicia, algún día...